COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Negociar y disimular

A lo largo de los años se han utilizado un sinfín de sinónimos o eufemismos para ocultar lo evidente, que los partidos se tienen que sentar a negociar aunque lo disfracen de charlas de café encuentros debidos a la cortesía parlamentaria o cualquiera de los sinónimos que se quieran utilizar para llegar a lo mollar que es la necesidad de ponerse de acuerdo para gobernar o sustituir al gobernante. Del mismo modo también influyen los tiempos, que no son los mismos cuando la posibilidad del pacto está lejana que cuando se acerca la hora de la verdad. A veces incluso se negocia disimulando que no se hace. Pero al final como en la propiedad conmutativa el orden de los sumandos  no altera el valor de la suma, lo que supone que cada partido alcanza el límite al que pueden llegar en función de los escaños obtenidos y de las matemáticas parlamentarias, que son inexorables a la hora de sumar mayorías con lo que se da cumplimiento también a la propiedad asociativa de la adición, según la cual cuando se suman tres o más números, el resultado siempre es el mismo independientemente de su agrupamiento.  

Así, en el caso de Ciudadanos y Vox, que ya se han conocido en una reunión cara a cara en la comunidad de Madrid  se ha dado una vuelta de tuerca al pacto a la andaluza que tendrá su correlato en el pacto a la madrileña que es lo mismo: el PP pacta con Ciudadanos por un lado, con Rivera por otro y al final los tres suman y se hacen con la presidencia de las instituciones madrileñas en un pacto de perdedores.

Son estos disimulos los que motivan que los votantes se muestren sorprendidos ante lo que es la evidencia, a no ser que el partido naranja decidiera hacer lo que le gustaría a una parte de sus militantes: perdida la posibilidad de dar el sorpasso al PP hacerle la pinza con los socialistas y de paso garantizar la estabilidad del Gobierno, y evitar que el Ejecutivo dependiera por acción o por abstención de los independentistas,  y favorecer la puesta en marcha de un proyecto de país con sensibilidad social y certidumbres económicas. Los costes para socialistas -“Con Rivera no” -y para Ciudadanos serían altísimos, pero para avanzar en la reformas necesarias se requiere de mayorías potentes.

A Albert Rivera se le acaba el tiempo del disimulo. El sábado se constituyen los Ayuntamientos que son una de las piezas clave en la política de pactos si es que quiere tener posibilidad de demostrar su capacidad de gobierno, hasta ahora inédita. PP y Vox ya han pactado donde solo se aplica la propiedad conmutativa entre ambos, por lo que en el resto Ciudadanos tiene que empezar a dar muestras de lo que quiere hacer. 

Pablo Iglesias también quier negociar su presencia en el Gobierno y disimula que ha sufrido un batacazo que le ha llevado de la modestia inicial a exigir ministerios y casi una vicepresidencia de Asuntos Sociales. Vuelve por donde solía a hablar de cargos. Con una crisis interna por resolver no esta Podemos en las mejore condiciones de exigir. 

 


Las más vistas

Opinión

De capitales y reinos

La cuestión principal es el desequilibrio territorial de Castilla y León, acrecentado por un centralismo que todo lo acapara y deja a las periferias con las migajas