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Arenillas, 40 años en lucha contra la despoblación

A.P.Latorre
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En los años 90 iniciaron su labor para atraer familias, que ya son una veintena. No cesan en su empeño y reclaman soluciones reales

Arenillas, 40 años en lucha contra la despoblación - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

Arenillas tenía 492 habitantes en el año 1900, cayendo a 360 en 1960, a 50 en 1980 y aumentando a 60 en la actualidad, con una media de 44 años y 10 niños. La población se mantiene gracias al esfuerzo del Ayuntamiento y la Asociación Sociocultural de Arenillas, pueblo pionero en la búsqueda de familias para instalarse allí ofreciendo vivienda y empleo. Ahora están buscando inquilinos para una de las siete viviendas municipales que está libre y se ofrece un empleo de oficial de albañil. 

El alcalde, Alberto López Herrero, informático de padre arenillense que se estableció allí para dedicarse a la agricultura, avanza que tras el verano quedará a disposición otra casa y el negocio del bar, porque una familia de Rumanía regresará a su país tras 14 años. «Son casas grandes, de tres habitaciones, y totalmente reformadas», anima el alcalde. En las primeras 48 horas tras dar a conocer el anuncio se recibieron unas cien solicitudes en el correo repuebla.arenillas@hotmail.com, pero se tendrá que hacer una selección de las familias que mejor puedan adaptarse. 

El Día de Soria visita la localidad y a la cita van acudiendo numerosos vecinos, a pesar de ser la hora de la siesta.Ellos quieren dar su opinión sobre la despoblación y la labor que desde hace 40 años realiza Arenillas, reconocida ya en 1991 con el Premio Nacional de Desarrollo Comunitario. «Acudimos con pancartas, nos dieron una placa y 300.000 pesetas», recuerdan los vecinos con orgullo. El último reconocimiento ha sido el de la Casa de Soria en Madrid.

«Para lo que es la zona, un poco lejos de la capital, aguantamos bastante bien», apunta el alcalde rodeado de los vecinos en la sombra que charlamos animadamente mientras los niños corretean entre nosotros. Se nota que son la alegría del pueblo, centran las miradas. Allí está el vecino más  pequeño, Aren, de año y medio, y el más mayor, Simón, de 96. 

18 familias. Su lucha contra la despoblación, explica Luis Gismera, comenzó contactando con Cruz Roja para ofrecer casa y trabajo a familias con niños en edad escolar. «En septiembre de 1991 llegaron los primeros pobladores ajenos al pueblo.Eran de Rumanía y escapaban del régimen dictatorial de Ceaucescu. Ahora viven en Almazán, pero siguen visitándonos de vez en cuando», recuerdan. Se ha trabajado con Adema, asociación a la que pertenecen, atrayendo a una familia de Sigüenza; y también con Repuebla, Abraza la Tierra, Cepaim, Arraigo, Fundación Madrina... «Por aquí han pasado rumanos, polacos, argentinos, dominicanos, armenios, ecuatorianos, españoles de distintas regiones...», apuntan. Un total de18 familias, unas se han mantenido y otras se han ido a otros pueblos. «Ha pasado mucha gente y llevamos con mucha naturalidad que haya distintas nacionalidades», añade el alcalde.

La repercusión mediática también sale en la conversación, creen que es positivo, pero quieren soluciones reales. Mientras responsables políticos como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe de la oposición, Pablo Casado, asisten a una feria en Soria sobre despoblación sin ofrecer actuaciones concretas y el Plan Soria no acaba de dar sus frutos, pueblos como Arenillas luchan sobre el terreno por atraer población. «Deberían venir aquí para saber lo que hay», les anima Victoriano López. Para él, «lo fundamental para que la gente pueda venir es el trabajo y el apoyo del pueblo a los negocios», como el bar y los de albañilería y carpintería. 

El alcalde está de acuerdo: «El ambiente que he visto aquí siempre es el de intentar echar una mano al que viene».«La batalla de la despoblación se perdió hace 50 años y no sabemos si se va a ganar», dicen los más pesimistas. Y apuntan, sobre todo, a medidas como incentivos económicos y fiscales, seguir los pasos que se han dado en Canarias y Laponia. Para ellos, es fundamental el apoyo a los autónomos desde las administraciones, para sacar adelante cualquier negocio, no solo los tradicionales. 

Daniela, de Rumanía, que lleva el bar con su familia, habla de la evolución del pueblo desde que llegó hace 14 años y agradece el respaldo. Sus dos hijos acuden a la escuela a Berlanga cada día con otros cuatro niños, el autobús los recoge a las 7.50 horas y vuelven después de comer en el colegio (servicio gratuito). Los arenillenses o lerines (por la repoblación con vecinos navarros de Lerín) no se quejan en cuanto a servicios. Hay consulta de medicina y enfermería un día a la semana y la farmacia de Baraona les lleva seguidamente los medicamentos recetados. Compran a los vendedores ambulantes y llegan empresas de transporte urgente, hoy ya imprescindibles. Sobre la cobertura, hay en la zona alta y en la baja es deficiente. Pero el Ayuntamiento ya piensa en instalar un repetidor para poder ofrecer la opción del teletrabajo. Además, considera que para los niños es también fundamental la banda ancha. En carreteras, reclaman que se ensanche la conexión con Guadalajara.

La visita termina compartiendo un refrigerio en la terraza del bar, con niños y mayores. Desde antes de la pandemia no habían vuelto a disfrutar de un rato así juntos.Las fiestas de agosto no se podrán celebrar, están muy enfocadas a los niños, muchos pasan allí todo el verano. Tal vez un día decidan vivir en Arenillas.