CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Los Ceaucescu

El problema de Podemos tiene dos nombres, Iglesias y Montero, al que algunas gentes de su partido hacer tiempo que llaman “Los Ceaucescu”.

Hacen y deshacen, se reparten los cargos más importantes y marcan la línea a seguir. Cuando sus decisiones provocan tensiones, organizan una consulta y amenazan con los males del infierno si no sale lo que ellos quieren y consiguen así perpetuarse. Sucedió con la compra del chalet de Galapagar y salvaron la cara por la mínima: pero quedó latente una situación no resuelta, una desazón profunda. Tanto, que provocó la huida de las confluencias, luego Teresa Rodríguez cambió las siglas en Andalucía, después cayó Carolina Bescansa cuando envió equivocadamente un mensaje en el que expresaba su crítica a Iglesias, después se fue Errejón, a continuación Espinar en protesta por la actitud de Errejón y ahora es Espinar el que se propone como líder de Madrid como contraposición a Errejón. Resumen: que Podemos está para el arrastre, que ha perdido la mitad de sus escaños, que Pablo Iglesias roza el ridículo exigiendo un ministerio a Sánchez.

La pareja a la que identifican con el matrimonio rumano de tan mal recuerdo tira por la calle de en medio y se deshace del secretario de Organización, Pablo Echenique. Que no era como para tirar cohetes, pero no ha sido el responsable del fiasco. La maniobra de Pablo Iglesias demuestra que no quiere enterarse de que el problema de Podemos, grave problemas, no se llama Echenique, sino que tiene dos nombres que todo el mundo conoce en el partido.

A Echenique la han creado un cargo que es lo mismo que nada, secretario de seguimiento de los pactos de gobierno. Es la condena al ostracismo. Iglesias ha elegido a Alberto Rodríguez como sustituto, que al menos es una persona querida en el partido, como se demostró en Vistalegre 2, cuando cosechó un buen número de apoyos. Canario, obrero metalúrgico, activo sindicalista, en su primera legislatura ha demostrado ser trabajador y discreto. Que conozca bien el partido es otra cosa, y sin embargo es fundamental en un secretario de organización. Lo que ocurre es que Iglesias-Montero necesitaban solucionar cuanto antes la crisis podemita, entre otras razones porque dentro de unos meses se celebra Vistalegre 3 y son multitud los que pretenden que de ese congreso salga un partido diferente al que causó tantas expectativas hace cuatro años y ahora, como ocurre con frecuencia con los nuevos partidos, ha resultado ser un soufflé que, como todos, se queda en nada en cuanto se enfría.

Lo que tenían en mente Iglesias y Montero era que en Vistalegre 3 el primero dejaría la dirección del partido para dedicarse al gobierno, porque estaban seguros de que Sánchez le daría una cartera. Montero sería la nueva secretaria general, ni se les pasaba por la cabeza que no fuera elegida. Pero ese sueño, por lo que se advierte estas semanas últimas, se ha quedado en quimera.


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