TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La sombra

A George Best le atribuyen alguna de las frases más ingeniosas y desternillantes de la historia del fútbol… de no ser porque eran ciertas y porque el llamado Quinto Beatle era un espejo de la juventud. No desestimen el poder de un ídolo: si tronados anónimos con un poco de carisma son capaces de convencer a veinte o treinta chalados en la idea de un suicidio colectivo, ¿por qué un futbolista con millones y millones de seguidores no puede inculcar en la mente de su hijo o el mío que la juerga, las 'stories' de Instagram y el bailoteo -cuando no el alcohol de Gascoigne, el tabaco de Cruyff o este tremendo lío de faldas de Neymar- son el camino correcto hacia la gloria y la fama?

Se repitió como un Mantra: «Sale del Barça para no vivir bajo la sombra de Messi». Tenía mucho de verdad, verosimilitud por lo menos, así que entre todos compramos el argumento. Pero, ¿y si era todo cuestión de pasta, a tenor de cómo se mueve Neymar Padre? ¿Y si el chico, claro heredero al trono, quería estar en el mismo escalón salarial de Leo -algo que el Barcelona no podía permitirse- y por eso le firmaron la intemerata en París? ¿No son acaso preguntas tan verosímiles como aquello de «la sombra»?

Desde su lesión en febrero de 2018, dos de cada tres veces que hablamos de Neymar no ha habido una pelota de por medio. La última, un asunto muy feo con acusación de violación de por medio que podría costarle la Copa América… y portadas desde Barcelona soñando con la vuelta del brasileño. ¿Y si todo ha cambiado y ahora es todo cuestión de «sombra» y lo que le molesta a Neymar es estar bajo la de un muchacho de 20 años como Mbappé? Cada paso adelante en su vida es un paso atrás en su carrera: Neymar empieza a oler a 'juguete roto' y si no fuera porque juega a fútbol como los ángeles hacía tiempo que teníamos que haber borrado a este muchacho de nuestras cabezas.


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