CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Madrid, para el PP

l PP tuvo muy malos resultados en abril y mayo, lo reconoció la propia dirección del partido, pero Casado ha conseguido el objetivo más deseado, el gobierno de Madrid. Con doblete además, gobierno regional y ayuntamiento.

Pablo Casado ha puesto una pica en Flandes, necesitaba como el comer un éxito como el que acaba de apuntarse al conseguir que Isabel Díaz Ayuso se convierta en presidenta de Madrid. Está tan eufórico el líder del PP que, en pleno debate de investidura de Ayuso, en Génova empezaron a considerar la idea de que Casado presentara su candidatura a la presidencia del gobierno español si Pedro Sánchez no conseguía los apoyos previos necesarios para que el Rey le ofreciera ser candidato.

Isabel Díaz Ayuso cumplirá en unos días 41 años. Su responsabilidad, y lo sabe, es que además de llevar sobre sus hombros el peso de gobernar la región a la que pertenece la capital de España, a partir de este miércoles se convertirá en el espejo de lo que podría ser un gobierno presidido por Pablo Casado. Ningún otro político del PP tendrá más presencia pública en los próximos años que la presidenta Ayuso y el alcalde Martínez Almeida, un buen punto de partida para cualquier político, pero asumen también un riesgo. Sus iniciativas se escudriñarán con los ojos más críticos, y además serán un banco de pruebas para los proyectos de gobierno que presentó Casado como candidato a la presidencia del gobierno y que sus detractores consideraron inviables. Por ejemplo, la importante bajada de impuestos, que según el PP provocará más consumo y por tanto más empleo. O las propuestas educativas que quiere poner en marcha Ayuso, su reordenación sanitaria o cómo enfoca las políticas de igualdad que la izquierda considera que son patrimonio de la izquierda y rechazan de forma tajante las ideas que defiende el PP, sobre todo porque se ha visto obligado a aceptar algunas “sugerencias” de Vox, socio de legislatura aunque no de gobierno. Una vez que un gobierno echa a andar se renegocian y se reconvierten los pactosd, pero hasta ahora nunca Vox ha tenido en su mano la estabilidad de gobiernos regionales y por tanto no se sabe si va a dejar gobernar o intentará hacerse presente de forma permanente poniendo al PP y a Ciudadanos contra las cuerdas.

Ayuso por otra parte, al igual que Almeida, tendrá que lidiar con un Ciudadanos que es hueso duro de roer porque no está conforme con lo conseguido en las últimas elecciones. Esperaba sorpasso al PP y esperaba más cuotas de poder, y algunos de sus dirigentes se lo pondrán difícil al PP. Desde la sede de Ventas habrá tentaciones de hacer valer su peso en el gobierno madrileño, querrán visualizar su poder. Cuenta para ello con dos consejerías relevantes, Economía y, sobre todo, portavocía.

Queda la Rioja por decidir pero, con gobierno en Madrid, el mapa autonómico está prácticamente resuelto. La política girará de nuevo en torno a las negociaciones para el gobierno central. El quid de la cuestión.


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