Tiempo de fiestas, tiempo de verbenas

Ana Pilar Latorre
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Los bailódromos y las orquestas 'hacen el agosto' recorriendo gran parte de la geografía provincial para amenizar las fiestas

Tiempo de fiestas, tiempo de verbenas - Foto: Javier Ródenas Pipó

Agosto es el mes de las fiestas de los pueblos, en las que no pueden faltar las populares verbenas que animan el ambiente desde última hora de la tarde hasta casi la madrugada y que reúnen a niños, jóvenes y mayores, vecinos y visitantes, muchas veces seducidos por la fama de que son citas muy animadas y concurridas. Detrás de su organización hay muchas horas de esfuerzo y trabajo por parte de orquestas, que ofrecen música en directo, y empresas de eventos, que montan las populares discomóviles con temas musicales grabados en ordenador. Cierto es que hacen el agosto, porque cada el precio de cada actuación de orquesta profesional suele ser desde los 900 euros y el de una discomóvil desde unos 500 euros. Luego tendrán que rendir cuentas ante la SGAE...
Un ejemplo de este tipo de empresas es Festisoria, que vive en estas semanas su temporada alta, ya que «el 80% del volumen de trabajo se realiza en agosto», apunta Jorge Jiménez, uno de sus responsables. Esta semana han estado en Tardelcuende, Fuentecantos, Bayubas, Madruédano, Narros, Rollamienta, Espeja de San Marcelino, Valtajeros y Brías. Estos fines de semana pueden montar hasta siete discomóviles en una jornada: tres de vehículos (uno en furgoneta Cabstar y dos en camiones rígidos Volvo y Man, con 13 metros de frente) y cuatro de montaje en escenario. Los vehículos se convierten en escenario, con su tarima y sus equipos de luces y sonido, además de una mesa de DJ por si se necesitara. En cuanto a trabajadores, pueden llegar a 20 personas en distintos puntos de la provincia, detalla el empresario.
«Todo trabajo hay que vivirlo, sentirlo, disfrutarlo... para que salga bien. Creo que se tiene una idea equivocada sobre el nuestro, ya que se piensa que estamos todos los días de fiesta. Es una tarea dura y no todas las personas valen para ello, ya que hay que tener capacidad de trabajo, disposición, don de gentes...», subraya destacando que «hay que animar muchos pueblos y muchos días seguidos». «Es una gran responsabilidad y hay que tener cada día ganas de trabajar y de transmitir diversión», añade Jorge Jiménez, quien puso en marcha la empresa con un grupo de amigos «amantes de la música, el buen rollo y los grandes momentos», ya que decidieron hacer de su hobby su profesión. La seña de identidad de Festisoria es la animación de las sesiones con elementos como los disfraces (de Disney, Toy Story, Patrulla Canina, payasos...) para los espectadores más pequeños y las interacciones con el público para animar la sesión de baile, lo que Jorge Jiménez denomina «discoshow».
En cuanto al repertorio, es muy variado y adaptado, por supuesto, al público infantil, joven y más mayor. Hay músicas de todos los estilos, de canciones infantiles a sanjuaneras (música de la tierra que nunca puede faltar), rock, pasodobles y rancheras, «tiene que haber para todos los gustos». No faltan las canciones del verano y las más actuales, como el reguetón, ya que «la música está en renovación constante y hay que estar al tanto para incluirla en nuestro repertorio». En eventos más privados también se pueden hacer sesiones temáticas, como música de los 80, por poner un ejemplo. 
Ellos agradecen que en los pueblos les reciban «con los brazos abiertos» y que les hagan sentirse «a gusto». Conocen los pueblos en los que se les contrata e incluso hacen amistades, ya que son muchas horas trabajando allí para que pasen un buen rato. «En muchos pueblos decidimos alargar el espectáculo música como agradecimiento», apunta el responsable de Festisoria, quien tiene una agenda con todas las citas de la que no se puede «despegar».
tradición de verbeneo. «En los pueblos de Soria es muy tradicional el verbeneo», asegura Jiménez, que como muchos sorianos también ha asistido a las típicas citas veraniegas, de Cabrejas del Pinar a Almajano pasando por Almarza, El Royo, Molinos, Garray (incluso hay servicio de autobuses desde Soria),Los Villares... En cuanto a ambiente, destaca, por ejemplo, el de Bayubas de Abajo y Cabrejas del Pinar, entre otros muchos pueblos.
«En mi opinión, el soriano es muy verbenero, por cultura y tradición, aunque año tras año notamos también los efectos de la despoblación en la organización de fiestas. El espíritu no se pierde pero sí que es verdad que en muchos pueblos pasan de un año para otro de cuatro a dos días de fiesta. Entre todos tenemos que hacer posible levantar la provincia, pero la realidad es la realidad», añade Jiménez. Los pueblos suelen destinar la mayor parte del presupuesto de verbenas a los días grandes, como también lo hace la capital, mientras que los días más flojos optan por espectáculos menores.
Como decíamos, en Festisoria suelen hacer equipos de dos personas, que se encargan de todo, desde el montaje a la animación, pasando por la elección de repertorio y temas adaptados al público. Acompañamos a Jorge a Tardelcuende, que acude a montar la discomóvil del último día de fiestas con Álvaro Hernández. Llegan sobre las ocho y la actuación está programada a las nueve de la noche, la primera sesión, destinada al público infantil. Tras escoger la mejor ubicación y desplegar el escenario, se colocan los equipos de luz y sonido y todo el cableado, antes de comenzar a hacer las pruebas. 
Una rutina que se repite a diario, sobre todo en los meses de julio y agosto, cuando se concentran la mayoría de las fiestas de la provincia de Soria, aunque ellos también salen a otras provincias cercanas, como Guadalajara. Es la hora de empezar, los niños se van acercando animados por la música y los bailes y Jorge se coloca (bajo el propio camión) el disfraz del vaquero Woody de Toy Story. Luego, a la una, dará comienzo la sesión para mayores, hasta las cuatro y media. Intensa tarde de trabajo y una escena que se repite en miles de pueblos de Soria y el resto de España.