CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Rebeldes

Estos días de negociaciones decía nosequién que no se acababan de rematar los acuerdos por culpa de la falta de sintonía entre los dirigentes políticos.

No le falta razón, pero hay más elementos en juego que impiden los pactos: la desconfianza de todos hacia todos, la bisoñez de algunos recién llegados, que no reconocen esa bisoñez y no estudian las reglas y estatutos de las instituciones en las que aspiran ocupar algún o algunos puestos. Y por encima de todo, que Ciudadanos no quiere saber nada de Vox pero sí que el PP alcance acuerdos con ese partido que permita a Ciudadanos cogobernar en ayuntamientos y gobiernos regionales. Situación que se repite en el PSOE, que quiere alcanzar acuerdos con afines pero sin que en esos acuerdos entren los independentistas y Bildu… que por otra parte son indispensables para que los socialistas gobiernen Navarra, por ejemplo. Por no mencionar que la investidura se le pone muy difícil a Pedro Sánchez si no cuenta con los votos de los independentistas y de Bildu.

No se trata de cuadrar un sudoku, que siempre tienen solución a poco que se tenga una cierta agilidad mental; se trata de cuadrar el círculo, tarea imposible –esa sí- y de ahí que aparezcan conatos de rebeldía, o rebeldía con todas las de la ley, como la que surge ya Ciudadanos y que aparece ya en Vox. No contra sus dirigentes como es el caso de Cs, sino que en Vox los rebeldes apuntan contra los negociadores del PP porque creen que les han engañado o que no cumplen con los compromisos firmados. Situación que niegan los negociadores del PP, que alegan que los de Vox confunde los cargos, no sabe la diferencia entre un concejal de gobierno y un concejal de área, y que por eso hay tanto lío con el pacto alcanzado en el Ayuntamiento de Madrid, lío que afecta directamente a las negociaciones que mantienen PP y Vox para llegar a un acuerdo sobre el gobierno regional.

En ese escenario enredado hasta extremos que es imposible saber quién tiene razón, quién ha engañado a quién e incluso si ha habido engaño, mala fe o ignorancia, pasan inadvertidos, o casi, algunos movimientos que pueden convulsionar el mundo independentista. El principal, que Zapatero recupera su papel de Pepito Grillo y no cierra la puerta a que el gobierno pueda indultar a los independentistas presos. Flaco favor a Pedro Sánchez y en el peor momento, como si no tuviera suficientes problemas. E irrumpe también en escena Artur Mas, que según sus colaboradores tiene en mente capitanear el movimiento independentista en cuanto finalice su condena de inhabilitación para cargo público. Prueba de que su confianza en la estrategia de Puigdemont y Torra es absolutamente nula. Ninguna.

A todo esto, Sánchez no sabe cómo ganar la investidura… Se comprende su inquietud: demasiados inexpertos para tan complicado juego político.


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