CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El 'pin parental'

No caigamos en la trampa: la polémica sobre el pin parental tiene poco que ver con el pin parental. Tiene que ver con política, y parece mentira que gente avezada se haya enredado en si los padres tienen derecho o no a decidir sobre la enseñanza que reciben sus hijos, si las clases extraescolares son o no obligatorias o si permitir que los hijos reciban educación sexual en el colegio es cosa de padres progresistas mientras que negarse es de padres retrógrados, intolerantes y nostálgicos de la censura.

Al lío se suma la ministra de Educación que dice que los hijos no son de los padres, defensores de Celáa que esgrimen una frase del Papa Francisco en el mismo sentido –sabe Dios en qué contexto lo dijo, por no mencionar que católicos recalcitrantes asumen que el Papa no es infalible- , y la jueza Victoria Rosell, de Podemos, pide que el gobierno aplique el 155 en las comunidades cuyos gobiernos imponen el pin parental. Un disparate.

La izquierda utiliza el pin para descalificar al PP advirtiendo que hace suyas las propuestas de la ultraderecha de Vox y Pablo Casado entra al trapo diciendo que la idea no es de Vox, que el PP la implantó hace 15 años en Madrid y que todo esto es una estrategia de Moncloa para que no se hable del nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado. Si se trata de una estrategia de Moncloa ¿qué hace el presidente del PP metiéndose en el charco?

Son tantas las decisiones del Gobierno que provocan inquietud, tantas las que rozan la ilegalidad, las que suponen un ataque frontal a las instituciones del Estado, las que significan cesiones inadmisibles a los que pretenden destrozar España, que provocar una polémica sobre las clases de educación sexual es una falta de respeto a los ciudadanos que se encuentran sin referencias sólidas a las que agarrarse ante un gobierno desnortado y falto de principios. En esa situación, con un presidente que acusa a diestro y siniestro para tapar su disposición a elaborar una nueva Constitución a su medida aunque no cuente con el necesario consenso, o que busca la manera de hacer favores penitenciarios a Junqueras para que no le falte su apoyo a lo largo de la legislatura, los partidos de la oposición tendrían que esforzarse más que nunca en plantar cara a Sánchez con argumentos sólidos y declaraciones muy medidas para no dar más pie a que la izquierda se apunte tantos.

A los dirigentes de Vox se les pasa por alto su inconsistencia porque son recién llegados y además es propia de los populismos la brocha gorda. Y Arrimadas está volcada en formar un equipo con el que espera salir elegida presidenta de Ciudadanos. Pero Casado, con un partido con la trayectoria del PP, no puede entrar en polémicas que se ve de lejos que son trampas políticas. Así no se levanta el PP.



Las más vistas