TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El ‘VAR’ como diazepam

El diazepam (Valium) fue sintetizado en la década de los 50 y actúa sobre el sistema nervioso central, donde produce desde una leve sedación hasta hipnosis o coma. El videoarbiraje (VAR) se introduce en nuestra Liga el pasado curso y entre algunas de sus propiedades está la de relajar tanto a los árbitros que terminan haciendo gilipolleces incomprensibles como pitar fuera de juego en un saque de banda. No es un invento ni una alucinación: sucedió este fin de semana en el Reale Arena (Anoeta, en definitiva) donde al Getafe le pitaron un offside que lleva sin pitarse desde hace un porrón de años, cuando cambiaron el reglamento. 
La única explicación lógica a la boutade perpetrada por González Fuertes en Donosti está en un estado de relajación-hipnosis brutal del trío arbitral, pero no porque hubiesen consumido sustancia alguna (no necesariamente), sino porque el VAR actúa como el diazepam en la mente de quien debe impartir justicia ipso facto: «Total, si me equivoco me van a corregir»... y claro, ya no le ponen el mismo interés que hace dos campañas, cuando la perfección estaba únicamente en sus manos y no en una sala de Las Rozas llena de monitores y aparejadores tirando rayitas en el fuera de juego. 
Se han relajado, sí. ¿Todos? No, por supuesto que no: siempre nos quedará Mateu, ese reducto ingobernable como la aldea de Asterix. Las pugnas dialécticas y el juego de miradas desafiantes con Luis Suárez, los golpecitos en la espalda a todo ‘dios’ y la traca final: expulsar al muchacho que debuta por una falta (que no existe) en el minuto 88 con 4-0 en el marcador, amarilla a Busquets por intentar explicarle la tropelía, roja a Dembelé... ¿Que otros no se atreven en el Camp Nou? Genial: él sí. ¿Que otros aplican la lógica? Claro: él no. 


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