ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Ordeno y mando

Creo que no ha habido un secretario general del PSOE que haya mandado tanto en su partido como Pedro Sánchez. No, ni siquiera Felipe González. 
Desde que de nuevo se hiciera con el liderazgo del partido, después de haber sido descabalgado, Pedro Sánchez ha convertido el PSOE en un proyecto político personal. En realidad, las siglas PSOE son hoy siglas huecas de otro contenido que no sea Pedro Sánchez. 
La suya es una historia política cimentada sobre una desmesurada ambición. De ahí que todo aquel que se le cruza por delante, que se atreve a cuestionarle, a mostrar su desacuerdo, es barrido sin piedad. Lo hemos visto estos días con la elección de los candidatos para las listas que el PSOE presentara en las próximas elecciones. Sánchez se ha vengado de todos los que no le apoyaron y les ha fulminado de las listas. 
Los dirigentes de la formación que en su día no le apoyaron, como Susana Díaz o Francisco Javier Lambán, han visto su autoridad mermada, Pedro Sánchez no les ha dejado ni un resquicio para que conserven un cierto poder a través de las personas de su confianza. Se ha mostrado implacable y por tanto los candidatos que van a concurrir a las elecciones lo son porque Sánchez lo ha decidido así. 
Algo parecido, aunque en mucho menor grado, ha sucedido en Ciudadanos, donde ahora sabemos que Albert Rivera tampoco se para en mientes a la hora de decidir quién forman parte de las candidaturas del partido. El caso de Castilla y León ha sido de vergüenza, pero lo peor es que al parecer en Cs también funcionan a toque de corneta cuando se trata de que las cosas sean como quiere su líder. 
De manera que ni Sánchez ni Rivera pueden darse lecciones el uno al otro. Claro que tampoco puede hacerlo Pablo Casado empeñado como está en cerrar la página del marianismo. Quienes fueron personas de confianza de Mariano Rajoy tampoco encuentran un hueco en el PP de Casado que además quiere llenar sus listas con nombres-estrella. Bueno, en eso copia a Pedro Sánchez que también le gustan los nombres-estrella . 
En lo de apartar a discrepantes también tiene experiencia Pablo Iglesias que ha dejado a la formación morada en los huesos y con una grave crisis interna. 
No diré que es nuevo eso de que los líderes intenten que los partidos sean un reflejo de ellos mismos, pero sí que esta nueva generación de políticos si acaso lo disimula menos y al final terminan convirtiendo sus partidos en proyectos personales, en un espejo en el que se pueden ver reflejados sin sobresaltos. 
No sé que pensarán ustedes pero me pongo a temblar cuando pienso que si, como en el caso de Pedro Sánchez, trata como trata a los de su partido que en su día se le opusieron, como tratará a los demás. Y lo mismo sirve para Casado y demás líderes. Ya saben: Dios nos libre de los amigos que de los enemigos nos podemos librar nosotros.