Para estas mujeres no existen los trabajos "de hombres"

Blanca Lafuente
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Para estas mujeres no existen los trabajos "de hombres"

Cristina Aza, Laura Gómez y Cristina Rodrigo rompen los estereotipos de género y trabajan en sectores con una amplia mayoría de hombres: la carpintería, el campo y la mecánica

La división sexual del trabajo continúa vigente en pleno siglo XXI, cuesta encontrar mujeres en ámbitos de trabajo típicamente masculinizados, pero las carpinteras, las ganaderas y las mecánicas existen y hemos podido conocerlas. Cristina Aza es restauradora de arte y carpintera además de emprendedora, ya que trabaja en su propio taller, Flor de Lis. Fue en el módulo donde se encontró prácticamente sola, la única mujer de todo el grupo y es que el sector se encuentra copado por el género masculino, tanto que considera que no es nada fácil encontrar trabajo siendo mujer, ya que existe un prejuicio sobre la diferencia de fuerza física entre hombres y mujeres. A pesar de que su entorno siempre la ha apoyado, a veces le toca lidiar con situaciones que ponen de manifiesto una desigualdad, como cuando va a recoger materiales para su taller y los trabajadores piensan que le han prestado la furgonera. "Para que te tomen en serio no solamente lo tienes que hacer bien, lo tienes que hacer mucho mejor, o sea, por ejemplo en el caso de la furgoneta, tienes que hacer unas maniobras exquisitas para que digan: anda mira pues si no lo hace tan mal", asegura.

Laura Gómez se dedica a la agricultura y a la ganadería entre Barriomartín y Gallinero, el negocio familiar siempre corrió por sus venas. Estudió magisterio infantil para formarse y también hizo sus pinitos en la docencia, pero no encontraba su sitio porque su auténtica pasión era el campo. Se trata de un sector en el que también la presencia de mujeres resulta más reducida que la de hombres, pero a pesar de ello, Laura nunca sintió que su género fuese un obstáculo, de hecho, tiempo atrás las mujeres se encontraban muy vinculadas al sector primario y existe una amplia tradición de mujeres ganaderas en la zona de Almarza.

Cristina Rodrigo se dedicó la mayor parte de su vida a la administración, pero cansada de la temporalidad y al verse sin trabajo al haber formado una familia, decidió cambiar de aires lanzándose al sector en el que ya trabajaba su pareja: la mecánica. Ahora ambos ultiman los preparativos para poder abrir su propio taller en Almajano. En el módulo, que concluyó hace ya un año, Cristina encontró una gran diferencia entre ella y sus compañeros, no solo por ser la única mujer, sino también por la diferencia de edad. "La verdad que cuando empecé pensaba que no iba a durar, que no me iba a gustar, porque eran todo chicos, eran chicos con edades muy inferiores a la mía, pero bueno seguí adelante, vi que me gustaba y adelante pues acabé sacándome mi módulo, mi titulación", y es que a pesar del miedo inicial, siempre se sintió "como una más" y su entorno familiar la apoyó en todo momento.

Las tres profesionales tienen claro que no hay trabajos de hombres ni trabajos de mujeres, que cada persona puede conseguir labrarse su futuro en el sector que quiera y es necesario que cada vez sean más las que dan el paso para terminar con los prejuicios, porque muchas veces "somos nosotras mismas" las que nos ponemos los obstáculos, según afirma Cristina Aza.

Con esfuerzo, ganas y derribando los prejuicios, mujeres como ellas son la personificación de una auténtica igualdad de género.


 

Para estas mujeres no existen los trabajos
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