El ámbito científico, cada vez más igualitario

Blanca Lafuente
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El ámbito científico, cada vez más igualitario

Las investigadoras del Centro de los Alimentos de Soria ven un equilibrio de la presencia de mujeres y hombres en el ámbito científico, pero aún queda pendiente romper los techos de cristal

Históricamente, las mujeres han sido invisibilizadas en el ámbito científico. Los programas educativos contemplan a numerosos hombres, pero los jóvenes estudiantes apenas pueden nombrar mujeres científicas más allá de Marie Curie, pero las cosas están cambiando. En Soria, el Centro de los alimentos, que pertenece al Instituto Nacional de Investigación y Teconologia Agraria y Alimentaria, cuenta con una plantilla de cuatro investigadoras, mujeres que no han permitido que ningún estereotipo de género empañase sus brillantes carreras. Eva Guillamón estudió ingeniería técnica agrícola, también la licenciatura de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y obtuvo el doctorado, cuenta con una amplia experiencia en la investigación y ha podido comprobar que la presencia de mujeres y hombres en ámbitos científicos es cada vez más igualitaria. Los prejuicios sociales nunca le afectaron, porque ella siempre tuvo clara su postura y su entorno más cercano siempre respaldó sus decisiones.

Laura Mateo, doctorada en Química, tenía claro que quería estudiar ciencias y comezó por elegir el bachillerato científico y tecnológico, en el que fue la única chica de toda la clase pero nunca sintió ningún tipo de exclusión. Solamente en el colegio mayor tuvo que lidiar con algunos comentarios machistas como "no estás tan mal para sacar tan buenas notas".

Con su amplia experiencia y recorrido en el ámbito de la investigación desde que estudió la ingeniería de industrias alimentarias en Perú, Matilde D'arrigo siente que el ambiente de trabajo en España es más igualitario de lo que lo percibía en su país natal, donde los comentarios fuera de lugar por parte de hombres estaban a la orden del día.

Sin embargo, los techos de cristal son todavía una realidad, cada vez más mujeres acceden a carreras científicas y se dedican a la investigación, pero los puestos más altos permanecen copados por hombres, algo que según Laura Mateo puede obedecer a razones culturales, ya que las mujeres se incorporaron de forma más tardía al estudio y al trabajo asalariado, por lo que es un hecho que tenderá a mitigarse con el paso del tiempo.