VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El amante de las urnas

Mañana lunes se pone fin al esperpento de la legislatura fallida de Sánchez. El presidente cesante en funciones sigue siendo el segundo de nuestra democracia que no ha sido investido por ganar las elecciones, sino por algo muy distinto aunque plenamente legítimo y legal. Pero en lo que ha demostrado ser único y sin nadie que le haga sombra es en su verdadera pasión por la celebración de elecciones. Nadie como él para soportar la presión de someterse a las urnas, como ha hecho su partido en incontables ocasiones desde aquél no tan lejano verano de 2014 en que su figura saltó al primer plano político de nuestro país. Por él y sólo por él los españoles han sido convocados a unas generales tres veces en tres años. ¿Ama o no Sánchez profundamente la fiesta de la democracia?. Truffaut dibujó a El amante del amor. Pedro es el amante de las urnas. Siempre le ha ido bien con los resultados: cuando perdía, porque sabía como recomponerse y que pareciera ganador. Para concluir esto el recuerdo de las municipales y autonómicas de 2015 es un tesoro. Era el hombre que convertía las derrotas en victorias. Y ahora que gana, porque son todos los demás los que bloquean e impiden la formación de su gobierno, lo que le empuja a lograr como ha logrado la disolución de las Cortes y la celebración de otros comicios más, por si fueran pocos. Lo ha logrado diciendo lo contrario de lo que hacía, una costumbre demasiado habitual en nuestro presidente. Su comparecencia del martes por la noche fue en este sentido una de sus obras cumbre en los cinco años de líder socialista, y tardará mucho tiempo en olvidarse, pase lo que pase cuando a las ocho de la tarde del 10 de noviembre próximo se abran las urnas y comiencen a contarse los votos.

La instrumentalización de lo público en beneficio propio, en beneficio ya no partidista sino personal, debería tener un coste electoral. Quien ha asesorado al presidente para que haya dejado correr casi cinco meses de parálisis institucional en España para que se repitan las elecciones y lograr un mejor resultado, debe estar muy seguro de que nada imprevisto ocurrirá hasta el penúltimo mes del año. Sánchez se sometió a una investidura fake pese a no tener los apoyos necesarios, lo mismo por lo que ahora ha hecho lo contrario, porque eso servía a sus intereses personales para que corrieran los plazos hacia su gran pasión, unas nuevas elecciones. Y cuando constató que lo había logrado culpó a todos los demás en un mitin en la Moncloa a la hora de la cena, en plena utilización de RTVE en beneficio propio. Un desahogo que al menos sirvió para que reconociera el enfriamiento de la economía tantas veces negado.


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