Las marcas de calidad de carne fresca tiran de la producción

P.V.
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Los consejos reguladores y asociaciones que gestionan las siete figuras que actualmente hay en la Comunidad reconocen una evolución «positiva» que ha influido en la consolidación de las ventas

Varios lechazos con el sello que garantiza su procedencia como producto de calidad de Castilla y León. - Foto: Jesús J. Matí­as

El mapa de las carnes frescas de Castilla y León reconocidas bajo una figura que garantiza su calidad está muy definido. Con el lechazo como líder indiscutible prácticamente presente en toda la Comunidad amparado bajo una Indicación Geográfica Protegida, la Carne Morucha de Salamanca y la Carne de Ávila también cuentan con esta denominación que identifica un producto con unas características que pueden esencialmente atribuirse a su origen geográfico.
A estas e suman otras como la Carne de Cervera, el Cochinillo de Segovia, la Ternera de Aliste y la Ternera Charra, acogidas a marcas de garantía, que es toda figura relativa a un producto agroalimentario que cuente con un reglamento de uso y que contemple la certificación del producto.
El ‘paraguas’ de estas marcas ha permitido a estos productos consolidarse en los mercados, tanto nacionales como internacionales, y crecer tanto en ganaderías como en toneladas de carne producidas en los últimos años en una Comunidad donde el sector es uno de los más relevantes con un alto consumo.
Un crecimiento del que la IGP Lechazo de Castilla y León es uno de sus mejores exponentes. La Indicación Geográfica Protegida nació en 1997 y su evolución ha sido positiva durante todos estos años, pasando de los 5.278 animales sacrificados cuando nació a los 287.500 registrados en 2018. En este periodo, la cantidad de lechazos descalificados es de un 20 por ciento, según los datos del Consejo Regulador.
También la IGP Carne de Ávila ha evolucionado de forma considerable en los últimos años. Según los datos facilitados por el Consejo Regulador, en 2008 había 467 ganaderías acogidas a esta marca de calidad y actualmente ascienden a 622. También han crecido el número de cebaderos y el de reproductoras, en el segundo caso con 31.500 en el año 2018.
En el año 2008, esta IGP marcó 4.150 animales, que diez años después alcanzan los 4.896, mientras que si se analizan las toneladas de carne producidas ascienden a 1.467 actuales frente a las 1.203 de hace una década. El valor en el mercado asciende a 5.853.000 euros, según las mismas fuentes.
Dentro de las carnes frescas, la Ternera Charra bajo la marca de garantía también ha crecido considerablemente. En 2001 se certificaban 1.658 canales, mientras que el año pasado fueron 6.688. Las ventas registradas se han notado principalmente a nivel internacional. Desde la Asociación de Vacuno de Calidad de Salamanca aseguraron que la producción exportada a Europa anualmente ronda el 15 por ciento.
Carne de Cervera

Otras de las marcas de garantía, la Carne de Cervera de Pisuerga en Palencia, creada en febrero de 1998, también ha crecido este año, ya que van adheridos 511 animales, lo que supone un incremento con respecto a los datos de 2018. A esta marca pertenecen un total de treinta ganaderos.
El Cochinillo de Segovia es otras de las marcas de garantía de la Comunidad, que certificó ya en el último año 128.000 animales, según los datos de la asociación. Además, junto con el lechazo, es uno de los más conocidos tanto a nivel nacional como internacional por los consumidores.
Finalmente, la marca de garantía Ternera de Aliste en Zamora tiene una larga tradición, ya que se reconoció en septiembre de 1999 hasta que en noviembre de 2017 fue registrada como IGP. Un sistema de producción muy cuidado, con unos métodos tradicionales de alimentación y manejo del ganado específicos de esta zona, le confieren al producto unas características propias muy valoradas y con una gran reputación gastronómica.


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