Un virus ¿de laboratorio?

Agencias - SPC
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Mientras Trump mantiene que el Covid-19 es un diseño del hombre, la comunidad médica asegura que no hay ninguna evidencia de ello

Un virus ¿de laboratorio? - Foto: SASCHA STEINBACH

Dicen las teorías conspiratorias, muchas de ellas alimentadas por el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y por algún científico de renombre como el Nobel de Medicina Luc Montagnier, que el coronavirus ha sido diseñado en un laboratorio de China. Sin embargo, las evidencias científicas y la gran mayoría de los expertos médicos aseguran que esa posibilidad es rotundamente falsa.
La Casa Blanca trabaja en «múltiples fuentes» para aseverar que el Covid-19 salió de forma accidental de un centro chino dedicado a la investigación de virus. Según la teoría de Washington uno de sus trabajadores -el supuesto paciente cero- se infectó de un murciélago y al salir de trabajar fue directo al mercado Huanan de la ciudad de Wuhan, origen de la pandemia. 
El magnate republicano aseveró hace unos días que «cada vez estamos escuchando más la historia», y agregó que «estamos haciendo un examen exhaustivo de esta horrible situación que ocurrió».
El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ahondó más en el asunto y aseveró que «sabemos que esté virus se originó en Wuhan» y que el Instituto de Virología de la región está a solo unos pocos kilómetros del mercado. «Realmente necesitamos que el Gobierno chino sea transparente y aclare» lo que sabe, para ayudar a explicar «exactamente cómo se propagó este el Covid-19».
En la misma línea se muestra el doctor Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel de Medicina, quien afirma sin rodeos que el coronavirus se creó en un laboratorio en China como parte de los intentos por establecer una vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Montagnier recibió el galardón en 2008 por identificar el VIH junto con su colega, la profesora Françoise Barre-Sinoussi.
Respecto a la hipótesis de que el nuevo virus se originó en un mercado, el profesor ironiza con que se trata de «una bella leyenda, pero no es posible. El virus salió de un laboratorio de Wuhan».
Montagnier también asegura que ese centro «se ha especializado en estos coronavirus desde principios de la década de 2000. Tienen experiencia en esta área». También subrayó que el genoma Covid-19 tiene elementos del VIH y de la malaria, algo que considera es «altamente sospechoso».


Un proceso natural

Sin embargo, la gran mayoría de la comunidad científica tiene clara la respuesta sobre si el SARS-CoV-2 nació en un laboratorio y su conclusión es que se trata de un producto de la evolución natural, según los hallazgos de un estudio publicado en la revista Nature Medicine. Esta investigación, realizada por científicos del Scripps Research Institute, no ha encontrado ninguna evidencia de que el virus se haya originado en un laboratorio o se haya diseñado de otra manera. 
«Comparando los datos de secuencia del genoma disponibles para las cepas de coronavirus conocidas, podemos determinar con firmeza que se originó a través de procesos naturales», afirma rotundamente uno de los líderes del estudio, Kristian Andersen. 
Los coronavirus son una gran familia de virus que pueden causar enfermedades de muy diversa gravedad. La primera enfermedad grave conocida causada por un coronavirus surgió con la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2003 en China. Un segundo brote comenzó en 2012 en Arabia Saudí con el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS). El pasado 31 de diciembre, las autoridades chinas alertaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un brote de una nueva cepa de coronavirus que causaba una enfermedad grave, que posteriormente se denominó SARS-CoV-2. 
Esta evidencia de que surgió de la evolución natural está respaldada por los datos de la columna vertebral del virus: su estructura molecular general. Los investigadores explican que si alguien buscara diseñar un nuevo coronavirus como patógeno, lo habría construido a partir de la espina dorsal de un virus conocido.
Pero los expertos encontraron que la columna vertebral del SARS-CoV-2 difería de la de los coronavirus ya conocidos y se asemejaba en su mayoría a los virus relacionados que se encuentran en murciélagos y pangolines. «Estas dos características del patógeno descartan la manipulación en el laboratorio como un origen potencial del SARS-CoV-2», especifica uno de los líderes del estudio, Kristian Andersen.