Vuelos salvavidas

Ana I. Pérez Marina
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En el año 2018 se contabilizaron 64 intervenciones de helicópteros sanitarios en la provincia. Estos traslados se realizan en situaciones en las que «el tiempo es primordial» para el tratamiento del paciente

Vuelos salvavidas - Foto: Eugenio Gutiérrez

A las 12.30 horas aterriza el helicóptero del Sacyl en la base del hospital Santa Bárbara de Soria. Todo está preparado para el traslado de un paciente, que ingresó el día anterior en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) aquejado de arritmia cardiaca y que será tratado en la sección de Electrofisiología del servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Burgos (Hubu). El vuelo tendrá una duración de 30 minutos, mientras que por la carretera N-234 el recorrido se prolonga durante más de hora y media.
«El paciente estuvo estable en UCI y esta mañana se ha planteado el caso a Burgos, ya que requiere de estudio electrofisiológico [prueba diagnóstico en enfermos con alteraciones del ritmo cardiaco] y la implantación de algún tipo de dispositivo para cortar las arritmias», explica Raúl Sánchez, médico de la UCI del hospital soriano.
El Día de Soria tuvo la oportunidad de seguir este proceso, desde que el helicóptero llegó a la base situada sobre las Urgencias del centro hospitalario hasta que volvió a despegar, apenas 20 minutos después del aterrizaje, con destino a Burgos. 
En el caso de este desplazamiento, señala el facultativo, la decisión de que fuera aéreo y no terrestre fue «más administrativa» por parte del Centro Coordinador de Traslados y no por una cuestión de urgencia clínica señalada por el equipo médico. «El paciente necesita un control continuo del ritmo cardiaco y se podía haber planteado el viaje por carretera, pero para no desproveer de UVI móvil a ciertas zonas de la provincia, se ha optado por el helicóptero porque las condiciones meteorológicas lo permitían», indica el especialista.
más de 316.000 euros. En 2018, tal y como informan desde la Delegación Territorial de la Junta, las intervenciones en helicóptero sanitario fueron 64 (76 en 2017). El coste de activación de la aeronave asciende a 4.946 euros por salida, por lo que el desembolso en un año supuso 316.582 euros.
Aunque cuando se ve un helicóptero de Sacyl puede pensarse que se trata del traslado de un paciente víctima de un accidente grave, lo cierto es que la mayor parte del transporte aéreo se emplea para pacientes con patologías, fundamentalmente, coronarias y de neuroquirúrgica. 
«En este momento, las derivaciones son, sobre todo, al Hubu, porque es nuestro centro de referencia para la mayoría de los traslados de la UCI, que son a servicios de hemodinámica, ya sea a estudio coronario gráfico directo o la UCI coronaria a la espera de la realización de ese estudio. La segunda línea seguramente es a neurotraumatología y a la UCI», sostiene el doctor Sánchez.
Normalmente, se suele recurrir al helicóptero del Sacyl cuando «el tiempo es primordial», en patologías que «no son susceptibles de una estabilización clínica en el hospital Santa Bárbara», por lo que es necesario adoptar «una medida tiempo-dependiente», es decir, cuando hay prisa. «Son los casos en los que se pueden plantear los vuelos».
«Hay casos de emergencia sanitaria en los que nosotros desde la UCI pedimos que se valore la movilización del helicóptero para el traslado de pacientes pero, por lo general, es el centro coordinador el que dispone el medio de traslado en sí», describe el médico de la UCI.
Existen tres bases de helicópteros sanitarios en la Comunidad autónoma, localizadas en Astorga (León), Burgos y Salamanca. El protocolo oficial que se sigue es que el médico responsable llama al 112 y si Emergencias Sanitarias lo considera necesario se activa la actuación. 
Cada helicóptero cuenta con un médico y enfermero, material necesario para asistencia sanitaria, y si es necesario una incubadora para neonatos. Y, por supuesto, un piloto y un copiloto. «La dotación es similar a la de una UVI móvil: aquí van dos pilotos, médico y enfermero, y el instrumental incluye monitores de telemetría para poder seguir las constantes del paciente, sistemas de fijación de bomba y los mecanismos que se necesiten», advierte Sánchez.
Y es que durante el vuelo la vigilancia se realiza de la misma manera que en los traslados en ambulancia medicalizada: control de la frecuencia cardiaca, tensión arterial, nivel de oxígeno en sangre... En el traslado del que fue testigo El Día de Soria fue fundamental realizar un seguimiento de la aparición de arritmias, el principal riesgo del paciente y, en caso de que se presentaran, aplicar un tratamiento específico consistente en la administración de descargas eléctricas. 
No obstante, apunta el especialista, hay determinadas patologías, como lesiones pulmonares o cerebrales que dependen de la presión atmosférica, en las que, aunque sean urgentes, se desaconseja el vuelo en helicóptero.