El arte dinamiza Medinaceli

Ana Pilar Latorre
-
El arte dinamiza Medinaceli - Foto: [Eugenio Gutierrez Martinez.; Eugenio Gutiérrez];

Un grupo de artistas crea la Asociación Cultural de Arte y Fotografía, en torno al colectivo 'Miradas de Medinaceli', y animan a artistas de la zona a sumarse

Con el objetivo de «dinamizar una zona deprimida», que a la vez les sirve de inspiración, un grupo de artistas ha creado recientemente en torno al colectivo Miradas de Medinaceli la Asociación Cultural de Arte y Fotografía de Medinaceli. En estos meses exponen sus obras en la Alhóndiga, un espacio que les ha cedido el Ayuntamiento, pero ya la han mostrado en Almazán, Arcos de Jalón y Sigüenza, entre otros lugares, y ahora quieren hacerlo en Soria capital. «Estamos eclosionando», subrayan. Su idea es seguir creciendo a la vez que contribuyen a poner a Medinaceli y a su actividad artística en el mapa.  
Todos los artistas tienen una estrecha relación con la localidad, donde unos residen y donde otros han retornado, y están de acuerdo en el vínculo especial de la zona con el mundo del arte, también impulsado por el Ayuntamiento y por la Fundación DeArte y Miguel Tugores desde el Palacio Ducal. Según ellos, «es un entorno privilegiado que inspira por su historia y sus parajes. Ya desde los años 80, por su cercanía a la base americana, se propició la creación artística en la zona».
incorporaciones. La asociación cuenta con el artista Reiner Schiestl como socio honorífico, que tiene casa en Austria y Medinaceli, que durante sus estancias en Soria les apoya y anima para que el colectivo siga creciendo. Ahora mismo el colectivo lo integran Ramón Almazán (ceramista, pintor y escultor), Carmelo Esteban Gracia (escultor), Luis María de Pazos (fotógrafo), Amparo Fernández Galán (pintora y ceramista), Javier Fernández Segura (fotógrafo especializado en aves), Pedro Carchenilla  (pintor) y Julio Pérez Gandul (fotógrafo); pero animan a los artistas de la zona a sumarse.
Deteniéndonos en los artistas que nos reciben en La Alhóndiga, Ramón Madrid explica que desciende de Fuencaliente, donde se ha instalado tras dejar Madrid. Planea abrir un estudio en la casa de sus abuelos, de 500 años de antigüedad. Es escultor desde los 10 años y ha sido discípulo del maestro de los mosaicos Santiago Padrós, que murió en un accidente. Estudió Bellas Artes y Cerámica y tiene obras «por todo el mundo», como en la Basílica de Jesús de Medinaceli y el colegio de los Salesianos, en Madrid, o la Basílica de Nazaret, en Israel. A la lista se suma Estados Unidos e India, donde viajó con el estudio de Padrós. Cuando hizo el servicio militar en la base de Cuatro Vientos recuerda que decoró todas las vidrieras.
El fotógrafo Luis María de Pazos, que preside la asociación, se ha instalado con su mujer, Amparo Fernández Galán, en Medinaceli, donde tienen una casa rural. Él tiene una amplia trayectoria de 40 años de profesión y es especialista en gastronomía, vino y turismo. Ha trabajado en prestigiosos medios de comunicación y ha dado clase en la Escuela de Fotografía. Ahora planea impartir talleres con cámara de placa, «para hacer una copia y positivarla, algo que ya no se conoce y que se está perdiendo». Ha firmado un libro sobre el Gótico en Medinaceli y creado la web Medinaceli Tierra Villa. Su esposa, natural de la villa, también forma parte de la recién creada asociación por su dedicación al mundo del arte, concretamente la escultura, la pintura y la cerámica. Los paisajes son protagonistas de su obra y también ha recibido premios.
Por su parte, Carmelo Esteban Gracia, que siempre ha vivido en la villa, lleva diez años en el arte pero llega pisando fuerte. Realiza escultura en hierro nuevo y reciclado de distintos tamaños y ha ganado o sido finalista (exponiendo su obra) en certámenes internacionales como el de Altura (Castellón), Alcalá de Henares, San Bartolomé de la Torre. Su obra se ha mostrado con gran éxito en la Casa de Vacas del Retiro, Alemania (una venta importante) e Italia, entre otros lugares.
Entre todos, sobre todo Ramón y Luis, tienen anécdotas para escribir un libro... Y no lo descartan.