Huevos camperos con vitola burgense

Sandra de Pablo
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Huevos camperos con vitola burgense

Silvia Bueno y César García ultiman la puesta en marcha de una granja con 500 gallinas rojas. Producirán 36 docenas al día para su venta entre vecinos, comerciantes y hosteleros de la zona ribereña

El Burgo de Osma contará con una granja de huevos camperos en apenas unas semanas. Silvia Bueno y su marido César García recibirán los días de Semana Santa 500 gallinas para arrancar su proyecto. Quieren ofrecer huevos absolutamente frescos, de calidad y de confianza sus vecinos, comercio y hostelería local.
La pareja confiesa que llevaba mucho tiempo barruntando la idea, en su casa siempre han tenido gallinas y veían como los amigos y familiares valoraban los huevos que les regalaban por lo que el proyecto lleva tiempo cociéndose en sus cabezas. Hace aproximadamente un año encontraron un tipo de naves pequeñas y móviles que se ajustaban a sus necesidades y se lanzaron de lleno, pidieron la nave y ellos mismos la han instalado en su terreno. El presupuesto invertido ronda los 30.000 euros.
Su finca se encuentra entre la Ciudad de Osma y Barcebalejo; han vallado la mitad, unos 2.160 metros que es lo que van a usar inicialmente. Eligieron la ubicación cumpliendo con los requisitos que marca la ley para este tipo de explotaciones puesto que deben situarse a una distancia determinada del casco urbano. En ella está la nave de 60 metros cuadrados donde las gallinas dormirán y pasarán los días de frío; albergará en apenas unos días los comederos, bebederos y nidales. El terreno también está dotado de una caseta para materiales y de un silo y tiene posibilidades para obtener agua a través de un sondeo, aunque de momento trasladarán hasta allí ellos mismos el líquido elemento.
En el casco urbano de El Burgo de Osma están adaptando parte de la planta baja de una casa familiar para convertirla en centro de clasificación de los huevos. Allí se dividirán por tamaño y por peso, con un ovoscopio se verificará que no tengan ninguna fisura y se etiquetarán con su número de registro sanitario. 
SERVICIO. Envasarán sus huevos en cartón reciclado por docenas o medias docenas aunque los clientes también tendrán la opción de desplazarse hasta la granja o hasta el centro de clasificación y llevárselos en su propia huevera. Recuerda Silvia Bueno que especialmente a los niños les hace mucha ilusión recoger sus propios huevos del nidal por lo que es muy probable que ofrezcan esa opción sobre todo de cara a los fines de semana. La idea de los promotores es ofrecer también su producto a la hostelería local y los comercios del municipio que ya se han mostrado interesados en la iniciativa.
Los huevos de Silvia y César están catalogados como camperos a ellos se les presupone mejor aspecto, mayor tamaño y mayor calidad. Serán huevos camperos puesto que cumplen los requisitos de densidad en su nave; la norma marca 9 gallinas por metro cuadrado y ellos tendrán con 540 gallinas en 60 metros. 
De momento van a trabajar con gallinas rojas «la de toda la vida, ya tendremos tiempo de experimentar con las de huevo azul o de sorpresa pero arrancamos con el huevo moreno de toda la vida e iremos viendo porque no se puede mezclar en una misma nave». Las gallinas comerán con pienso a base de maíz y cebada y lo que encuentren en el terreno como gusanos o insectos. Los propietarios se harán autocontroles y además periódicamente recibirán la visita de los veterinarios para testar todo lo necesario. Silvia se ha formado en un seminario impartido por la misma empresa en la que compraron la nave y que también será quien les suministre las gallinas. 
También superan otros requisitos como el del espacio exterior que debe fijarse en 4 metros cuadrados para cada animal y ellos tienen 2.160 metros de parcela y tendrán a sus gallinas sueltas, sin necesidad de jaulas. 
Las gallinas llegarán aproximadamente en Semana Santa, unas 500, y desde entonces empezarán el proceso de adaptación. Los animales se tienen que acostumbrar primero a su nueva situación en la nave, a los piensos, a los bebederos e incluso a poner en los nidales porque el huevo tiene que estar limpio. Cuando la explotación logre funcionar a pleno rendimiento, y con un porcentaje medio estimado del 80 por ciento, producirán 36 docenas de huevos al día. La idea es que cuando haya arrancado esta primera fase se pueda habilitar la otra mitad de la finca para poner a producir a otras tantas gallinas y que así el mercado nunca se quede sin suministro de sus productos por la rotación.
Aún tienen dos dudas por despejar antes de que arranque su negocio: el nombre y el precio. Como son cuatro en casa, contando con sus hijos, son varias las opciones para bautizar al proyecto, tienen claro que debe reflejar la procedencia de los huevos, que la relación con El Burgo quede clara nada más ver el cartón. Fijar el precio también será una decisión importante, no pueden perder dinero pero no quieren que se convierta en un producto caro.