CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Guaidó irrumpe en la agenda de Sánchez

Venezuela se ha cruzado en el camino de Pedro Sánchez. Tras los nervios sufridos los últimos días de campaña electoral, cuando llegó a pensar seriamente que podía perder la Presidencia, Sánchez diseñó la agenda más inmediata: aplazar hasta después de las elecciones de mayo las decisiones relacionadas con la formación de su futuro gobierno sin hacer caso a las presiones de Pablo Iglesias, filtrar su intención de gobernar en minoría con pactos puntuales a derecha e izquierda, participar activamente en la campaña de las municipales, autonómicas y europeas… y convocar a los dirigentes de los partidos de la oposición para cambiar impresiones de futuro y analizar los retos que se presentan. 
En ese diseño se ha incrustado el intento de Guaidó de derrocar por las bravas a Nicolás Maduro, con un acontecimiento imprevisto para el gobierno de Sánchez: el opositor Leopoldo López pidió ser acogido en la residencia de la embajada española como huésped, acompañado de su mujer y de su hija de menos de dos años. El Gobierno no dudó en responder positivamente a esa solicitud, por razones humanitarias y de seguridad y porque además López tiene compartida la nacionalidad española con la venezolana, pero la situación es muy incómoda para España.
El Gobierno, como la mayoría de Ejecutivos de la Unión Europea, reconoció a Guaidó como presidente en funciones, ya que asumió ese cargo siguiendo las normas constitucionales de su país. Pero desde que es presidente encargado no se ha producido ningún avance que permita ver el fin del chavismo, lo que provoca una situación política y humanamente muy complicada. A todo ello se suma que las relaciones entre España y Venezuela están prácticamente rotas aunque no formalmente -de hecho se mantienen abiertas las respectivas embajadas-, y Maduro arremete contra España con la máxima virulencia por su apoyo a Guaidó, ya que para la ciudadanía venezolana España no es un país más, sino la referencia exterior más importante junto a Estados Unidos y Cuba… aunque por muy distintas circunstancias.
Con un ingrediente añadido de preocupación: Leopoldo López, que sufría prisión domiciliaria cuando fue liberado por miembros del Sabin -el servicio de inteligencia chavista- que apoyaban a Guaidó, no tiene intención de permanecer encerrado en la residencia del embajador Jesús Silva, sino que quiere ejercer su derecho a circular libremente por las calles de Caracas, a salir de la embajada para participar en las manifestaciones de la oposición y en los actos en los que considere que su presencia suma adeptos a la causa de Guaidó y contra Maduro. 
Guaidó queda tocado por su empeño en adelantar la operación contra Maduro antes de la fecha prevista, lo que puede desencadenar su fracaso. Un fracaso que colocaría al gobierno español en una situación aún más delicada de la actual, por su apoyo a un presidente al que Maduro considera un golpista … y un usurpador.