LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Días trabajadores

La primavera dejaba caer pétalos rosados por las calles a nuestro paso, árboles del pasado que renacían entre cantos de pájaros, hasta que llegamos. Multitudinaria misa para celebrar la primera comunión del muchacho, mi hermana atildada como rosa de mayo y una muchacha de servicio arreglada y esplendorosa, alegre con los progresos del pequeño. Lleva años sirviendo en varias casas y nunca estuvo falta de trabajo, me decía, ni cuando llegó por vez primera del Ecuador; su hija ya es jefa de un grande hipermercado, y me decía, en confidencia: los españoles no quieren trabajar o son poco serios y cuidadosos... Hay que contratar a los de fuera... Lástima. También tuvieron que traer peonadas del extranjero a recoger la fresa en las tierras andaluzas mientras el paro prospera y muchos siguen cobrando, jóvenes, con los brazos cruzados. Incluso en pueblos o aldeas quedan las huertas abandonadas porque nadie quiere cultivarlas y prefieren la juerga de viernes y sábados, que el domingo es sagrado descanso. ¡Qué decir de los pastores, tantos huyen de esos senderos y a los pastos traen moros o cuidadores desde la lejana América! Tampoco hay asistentes disponibles para cuidar abuelos o niños o para limpiar pisos. Somos un país que rápidamente se enriqueció y llenó de perezosos. En el centro de la Corte, las terrazas están desbordadas y no hay sitio por la cantidad de vividores que disfrutamos del ocio, que no tanto del negocio. Generaciones flojas somos y queremos que los de fuera arreglen nuestros sinsabores. Se celebra el día de los trabajadores, cada vez con menos derechos, desde luego, y menos puestos, pero seguimos despreocupados; ya cuidarán de nosotros desde Bruselas, que el gobierno todavía se está modelando o haciendo, no sabemos si para deshacernos. 
Preparémonos para lo peor pero trabajemos, día de San José obrero, imitando su ejemplo para cada uno en nuestro campo, en nuestro ambiente, plantar la semilla de lo bueno, lo bello y lo verdadero, cuidando de hacer crecer lo que otros sembraron si es conveniente para nuestros pueblos; esperamos que se pongan unos y otros de acuerdo y que podamos ir juntos por los senderos del futuro con próspero y pacífico progreso, unidos y luchando contra las tormentas. Ojalá cambien por fin el sistema electoral y reduzcan esa cantidad ingente de políticos que maman sin cesar de las ubres del Estado sin aportar salvo problemas, ¡indecentes mamoncillos! Ojalá dicten normas para regir una economía próspera no solo para las multinacionales empresas o el sistema financiero sino también para las familias laboriosas. Ojalá se pongan de acuerdo unos partidos y otros para luchar por el bien común en vez de pelearse como perros en un ruedo rodado por cámaras de televisiones y otros medios de comunicaciones. Ojalá...


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