CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


La sociedad como motor

Por el escenario que, entonando el ‘mea culpa’, también contribuimos a dibujar los medios de comunicación, puede parecer que vivimos en un situación de caos continuo, con una sucesión de hechos luctuosos más propios de ‘El Caso’, con una profunda y acelerada pérdida de valores. Una rápida lectura a la actualidad desemboca en una óptica negativa de la realidad que se impone en múltiples ámbitos, una percepción avalada por el mantra de que ‘venden’ más las noticias con tintes dramáticos, o los sucesos a secas. No es del todo incierta esta tesis pues son las más populares, las más leídas y comentadas. Es comprensible que reine el pesimismo y una visión decadente de nuestro entorno. No obstante, en la actualidad cotidiana también abundan relatos de esperanza, novedades y avances científicos, cambios propios de una sociedad tolerante que avanza al ritmo de los tiempos, gentes solidarias que no solo se dedican a mirarse el ombligo.
Muchos, yo por lo menos, estamos un poco hartos del discurso apocalíptico que trazan aspirantes al poder que basan sus argumentos en un relato en el que ponen el miedo por delante, como el ibuprofeno antes del dolor de cabeza. Aquellos que retuercen los datos a su antojo, para arrimar el ascua a su sardina. Cifras objetivas que se dan la vuelta para poner en la picota a sectores que tradicionalmente están en la diana: lo mismo si se trata de dibujar a los homosexuales como pervertidos, a las mujeres maltratadas como cuentistas o a los inmigrantes, que se las ven y se las desean para llevar a nuestras costas, como ‘biencomidos’. Por fortuna, la propagación de estos mensajes, peligrosos, encuentran su contrapeso en una sociedad más solidaria y más abierta de lo que los agoreros piensan.
En oposición al frentismo que propone la clase política, su incapacidad para sentarse y proponer por el interés general. A pesar de su dejación de funciones, la población demuestra estar uno y dos pasos por delante, porque de seguir el ejemplo de los que nos dirigen viviríamos en un enfrentamiento constante y, a día de hoy, todavía se puede pisar la calle. Como consuelo, el común de los mortales, aunque participe del caldeado debate político, sabe separar el grano de la paja por una feliz convivencia. En medio de un panorama tan rocambolesco, enrevesado y propicio para la afloración de tensiones, se hace  más necesario destacar la labor de aquellos que trabajan  por ellos mismos y por los que les rodean. Y en eso nuestro país, nuestra Soria, es un ejemplo. En nuestras páginas destacamos la labor de colectivos, asociaciones, manos amigas que mejoran lo existente o al menos lo intentan. No cejamos en el empeño de contar estas historias. Me gusta pensar que ponemos nuestro granito de arena y somos reflejo de lo que la sociedad, una amplia parte de ella, demanda: que nos hagamos eco de aquellas iniciativas, constructivas, solidarias, que dan sentido a nuestro día a día. 
Son legión aquellos que merecen la pena. La semana pasada, por no viajar muy lejos en el tiempo, contábamos el ejemplo de aquellas mujeres que, desde hace cuatro décadas, se han abierto paso y han abierto la senda a otras en la Policía Nacional. y también el empuje y el trabajo de dos asociaciones como Alzheimer y Aspace que llevan tiempo trabajando por los pacientes afectados y por su s familias, con retos de distinta envergadura, con un denominador común: un ejército de personas que trabaja de forma desinteresada en distintos ámbitos asistenciales y a las que llegado el momento podemos asirnos. 
Estas últimas semanas también vivimos conmovidos por una corriente solidaria que se extiende vía Twitter (una herramienta útil que demonizan los mismos que la convierten en una trinchera y donde hay que tomarse un tiempo para atender lo que realmente importa). Hemos podido ver en la red social cientos de apoyos al pequeño Iván, aquejado de leucemia, y a su familia en batalla constante desde hace un tiempo. Hasta el recién llegado Luis Carrión, entrenador del Numancia, le dedicó la victoria ante el Fuenlabrada y unas bonitas palabras que habrán gustado al pequeño, que es muy rojillo. El caso de Iván estará detrás del éxito de la venta de pulseras de la Fundación ‘Uno entre cien mil’ que busca potenciar la investigación contra la leucemia infantil y de la buena acogida de la ‘Vuelta al Cole contra la Leucemia’ del día 25. Cierto es que nos movemos por resortes o reaccionamos cuando nos toca de cerca y nos acontece la desgracia, pero es meritorio transformar la desdicha en ejemplo y enseñanza. Iván y su familia han aprobado con nota, se han granjeado el cariño de la sociedad soriana, de la gente normal, que, a pesar de los problemas, adversidad y amenazas, que las hay porque no todo es color de rosa, demuestran que juntos somos más fuertes y todavía merecemos la pena.


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