La falta de señalización en acotados aboca a la infracción

Ana I. Pérez Marina
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En Piqueras (La Póveda) y Vinuesa es donde más confusión se percibe. La campaña acumula al menos 33 denuncias y unos 2.500 kilos de setas y hongos decomisados

La falta de señalización en acotados aboca a la infracción - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

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Agentes medioambientales

Es la llamada del reino Fungi. Atrás parece que queda un largo ‘veroño’, que ha puesto en entredicho la campaña micológica y que, sin embargo, ya ha sido testigo de floradas en puntos concretos del territorio soriano. Las primeras fructificaciones han venido acompañadas de denuncias (33  registradas en la Delegación Territorial de la Junta), decomisos (2.500 kilos), cuatro vehículos inmovilizados y mucha confusión generalizada en torno a las lindes de marcan los acotados. Por el momento, Soria cuenta con cinco cotos micológicos y cuatro tipos de permisos para la recolección: el SO-50001, Pinares de Urbión (Covaleda, Vinuesa, Duruelo de la Sierra, Molinos de Duero, Salduero y Montenegro de Cameros); el SO-50002, Montes de Soria, y el SO-50003, montes de la Junta de Castilla y León (más de 150.000 hectáreas para las que vale la misma licencia); SO-50004, acotado de La Póveda; y SO-50005, El Quinto de la Mata de El Royo. 
El problema viene en que, adentrados en el monte, la delimitación se desdibuja. En particular, en dos zonas muy concretas: en Piqueras, donde rayan  las propiedades de Montes de Soria y de La Póveda; y en Pinares, entre el monte público de Vinuesa (del coto de Urbión) y la superficie propiedad de la Mancomunidad de los 150 Pueblos y del Ayuntamiento de Soria en Santa Inés (regulada en el acotado de Montes de Soria). La ausencia de señalización lo complica aún más. Y lo comprobamos ‘in situ’, en la zona de Las Matillas, en Piqueras, donde el desconcierto impera entre los recolectores. 
El Día de Soria acompaña a los agentes medioambientales en un control micológico, que parte de la Oficina Comarcal de Almarza, y se organiza en un dispositivo móvil, con dos vehículos y cuatro agentes medioambientales, y otro estático, con la misma dotación. Metidos en la pista forestal, la romería de automóviles y furgonetas sorprende teniendo en cuenta que la producción aún es discreta y es un día entre semana. Los agentes medioambientales (Junta de Castilla y León y Mancomunidad de los 150 Pueblos-Ayuntamiento de Soria) comienzan a parar vehículos, a solicitar permisos micológicos y a revisar cestas y maleteros. La mayoría son micoturistas, muchos procedentes de Guipúzcoa, que atraídos por la riqueza micológica soriana se han desplazado un par de días para llevarse unos buenos boletus y unos pocos níscalos. Enseñan sus correspondientes licencias, todas de carácter recreativo (cinco kilos diarios) y para dos días consecutivos. Las han obtenido en la web de Micocyl, en la que pueden comprarse los permisos para Montes de Soria, que sirven para los cotos SO-50002 y SO-50003. Lo que no saben, y parece que también ignoran los sorianos que no son de la zona, es que han entrado en terreno de La Póveda, en el que se requiere otra licencia. Un cortafuegos fracciona ambos acotados, si bien no existe cartel o señal que distinga uno de otro. Excepto en uno de los casos, en que el setero no disponía de licencia alguna, los agentes medioambientales no tienen que interponer denuncia. La labor es «más informativa que punitiva», sostiene Cándido Andrés. 
Dudas hay muchas en torno a la aplicación del decreto de diciembre de 2017 que regula los aprovechamientos micológicos en Castilla y León. Por un lado, se les advierte de que tienen que estar pendientes de los límites de los cotos y, además, en esta zona tienen que fijarse en la frontera con La Rioja. Para ello, les recomiendan que echen mano de la aplicación de Micocyl, que permite conocer en todo momento, gracias al GPS (no depende de cobertura), si se está o no en terreno de Montes de Soria, y avisa cuando se cambia de estado, incluso ayuda a localizar el coche previa memorización de su estacionamiento. Por otro lado, si llevan la carga del día anterior en el vehículo (máximo de cinco kilos) y ya han recolectado en el segundo día para el que tienen permiso, de alguna manera deben demostrar que esas cantidades no son la recompensa de una sola jornada, aunque el color y textura de los hongos y setas suele ser revelador. Y, además, hay que saber que no todo vale. «Les decimos que no los cojan pequeños, de determinadas medidas, y que dejen los que están verdes, extramaduros», matiza David, agente de la Junta.
El control micológico al que los agentes medioambientales nos permiten incorporarnos se desarrolla en una jornada laboral. Aún así, a lo largo de la mañana son decenas los vehículos inspeccionados en los accesos a los montes de Piqueras. «Esto se multiplica por cuatro o por cinco un fin de semana o un festivo», advierte Alfredo, agente de la Mancomunidad de los 150 Pueblos.