Ángeles salvavidas

Ana I. Pérez Marina
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Villasayas estaba de fiestas cuando Ángel, de 83 años, sufrió una parada cardiaca. Cinco sanitariasque allí se encontraban consiguieron reanimarle. Se pone de manifiesto la necesidad de dotar al medio rural de recursos para situaciones de emergencia

Ángeles salvavidas - Foto: Javier Ródenas Pipó

No quieren que lo ocurrido este domingo en Villasayas sea una anécdota de héroes. Buscan que este incidente con final feliz se convierta en un hito de reivindicación para esa Soria vaciada, para los pueblos que sobreviven a duras penas con los servicios básicos bajo mínimos. Ángel, de 83 años, sufrió una parada cardiaca y tuvo la suerte de que ese día de fiesta se encontraban en la localidad cinco mujeres sanitarias, dos médicos y tres enfermeras. «La situación fue compleja y larguísima. Trabajamos francamente bien, el resultado fue correcto y lo hicimos muy organizadas, no solo las sanitarias, todo el mundo», explica Esther, médico jubilada que  ejerció en Barcelona.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) se prolongó durante 35 minutos, justo el tiempo en el que tardó en llegar la ambulancia medicalizada desde la capital soriana (la distancia entre Soria y Villasayas es de 55 kilómetros). Una hora y cuarto más tarde, también aterrizó el helicóptero procedente de Burgos, aunque finalmente el paciente, dada su gravedad, fue trasladado por carretera al hospital Santa Bárbara, si bien después tuvieron que desplazarlo puntualmente a Burgos para practicarle un cateterismo. Según sus vecinos, Ángel se recupera en el hospital soriano.
«Te encuentras en pueblos desolados. Ese día, afortunadamente, había personal sanitario preparado porque eran las fiestas y la intervención fue muy rápida», señala Esther, enfermera que reside en Arenillas.
Por todo ello, la reclamación de Villasayas, que en invierno cuenta con unos 40 habitantes y en verano cuadruplica su población, es que se dote a los pueblos de desfibriladores y que se imparta formación a los vecinos para su uso y también en RCP. «Tenemos consultorio médico, pero sin recursos, hay poco material, porque los médicos llevan su maletín», advierte la enfermera.
medios y formación. María del Mar, médico en un centro de salud madrileño, es clara: «No somos héroes, es nuestro trabajo. El trabajo de las enfermeras fue excepcional y la gente nos ayudó mucho. Lo importante es que hay que tener medios y formación, saber lo que se necesita realmente, que sea eficiente, porque no vale todo. Esto es un síntoma más de la España vaciada».
Cristina, enfermera en el hospital Gregorio Marañón (Madrid), y su tocaya de nombre y colega de profesión, aunque en este caso trabaja en Barcelona, coinciden, asimismo, en la necesidad de que los habitantes del medio rural reciban la formación básica para encarar situaciones de emergencia y que tengan de un desfibrilador externo semiautomático.
Las sanitarias relatan lo ocurrido arropadas por decenas de vecinos, mayores, adolescentes y niños, en la plaza en la que luce la bandera de Soria ¡YA!, la misma que portan los más pequeños cuando se reúnen para la foto frente a la iglesia de la Asunción. Porque Villasayas, como toda la provincia, quiere sobrevivir.