Los GAL atraen una inversión de 173 millones en dos décadas

Ana I. Pérez Marina
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Los cuatro grupos de Acción Local aplican estrategias de desarrollo local participativo desde mediados de los 90. El último Leader reduce sustancialmente las cuantías

Los GAL inducen una inversión de 173 millones en dos décadas - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

La Asociación Pinares El Valle de Burgos y Soria, Asopiva, fue el primer Grupo de Acción Local (GAL) en instalarse, en el año 1992, con la particularidad de ser la única de carácter biprovincial. Era la época de los Proder y Leader, los programas de financiación europea para el impulso de estrategias de desarrollo local participativo. Poco después,  el reparto territorial se completó con otras tres entidades: la Asociación para el Desarrollo Endógeno de Almazán y Otros Municipios, Adema, llegó en 1994, mientras que la constitución oficial de la Asociación Soriana Tierras del Cid y de la Asociación Proyecto Noreste de Soria, Proynerso, tuvo lugar en 1995. Han pasado más de dos décadas, en las que el escenario socioeconómico ha cambiado notablemente, si bien estos grupos siguen  claves para el medio rural. Las cifras son claras: la inversión inducida supera los 173 millones de euros, sin contar con el programa Leader que aún está abierto, a falta de dar salida a la tercera asignación del mismo (el 20%).
Esta inyección económica en el medio rural soriano, en diferentes proyectos productivos (empresariales) y no productivos ha sido posible gracias a la llegada de ayudas por un montante de más de 70,5 millones (programas ya cerrados), lo que implica que cada euro de ayuda de los Leader se multiplica por 2,5.
En todo este tiempo, el escenario ha experimentado una gran tansformación. Lo más palpable es la drástica reducción de la financiación que percibe cada grupo, así como las condiciones impuestas para la concesión de estas partidas.
El gerente de la Asociación Tierras Sorianas del Cid, Javier Martín, lo resume de esta forma: «Antes había primera y segunda división, y ahora nos han bajado a todos de categoría». En este sentido, se refiere a la distinción que existía en los inicios entre los Proder y los Leader. Desde la última convocatoria todos parten de una situación financiera muy parecida y todos ellos se surten del Leader del Programa de Desarrollo Rural 2014-2020. Y la burocracia es igual de tediosa, con el perjuicio que ocasiona, principalmente, a los posibles perceptores.
Tres zonas en una. Este mes de agosto se han cumplido 25 años de las primeras reuniones que mantuvieron un grupo de alcaldes del Noreste de Soria para promover la unión de un territorio dispar y disperso, amplio, pero con los mismos objetivos. Un año después, el 11 de diciembre de 1995 se constituyó Proynerso, que actualmente integra a 178 entidades locales, abarca una superficie de 3.009 kilómetros cuadrados y una población de poco más de 13.000 habitantes del Moncayo, Campo de Gómara y Tierras Altas, aunque también incluye a municipios como Garray o Los Rábanos, que pueden considerarse en el alfoz de la capital soriana. 
El primer programa que gestionó Proynerso, recuerda su gerente Ana Ruiz, fue el Proder 1997-2002, que supuso una inversión de más de 10,2 millones de euros gracias a unas ayudas que superaron los 5,4 millones. El siguiente concedido fue Prodercal 2002-2008, «cuando más financiación ha habido, la época de las vacas gordas», que en este caso se tradujo en ayudas por 6.973.334 euros que permitieron una inversión inducida de14.392.000 euros. Y el tercer programa fue Leadercal, por el que Proynerso obtuvo la gestión de 5.799.207 euros en ayudas y la inyección inversora sobrepasó los 20,8 millones. Desde 2016 cuentan la cuantía del Leader se ha quedado en 3.380.765 euros, aún pendiente de luz verde del 20% de la asignación total.
Los proyectos promovidos son de lo más variado: una central hidroeléctrica en Vozmediano en 1998 que sigue en funcionamiento, empresas de extracción de piedra, de jardinería, de servicios... y las fábricas de patatas fritas en la zona, que arrancaron ligadas al Proder y se han convertido en un referente agroalimentario en la zona, así como las de embutidos y quesos. Mientras, en lo que se denomina proyectos no productivos se han puesto en valor la ruta de los torreones en Noviercas, los recursos micológicos, Tierraquemada también contó en sus inicios con el respaldo de Proynerso, cursos de formación, la recuperación del patrimonio cultural y natural, etcétera.
Para la gerente de Proynerso, además del recorte de partidas, las exigencias administrativas actuales lastran el funcionamiento de los grupos y ponen en riesgo muchas de las propuestas. «En los programas anteriores teníamos más margen de maniobra. Ahora dependemos de que nos dé bandera blanca la Consejería de Agricultura de la Junta», apunta. De esa tercera asignación, 676.153 euros, dependen media docena de proyectos agroalimentarios y de servicios.
«Muchas veces absorbe tanto la burocracia que no podemos desempeñar al completo nuestra labor sociocultural. No podemos ir a los pueblos a ver qué se puede hacer. Aún así,  es un trabajo apasionante, en el que todo el equipo técnico se implica», puntualiza.
el primero. La Asociación Pinares El Valle, Asopiva, que aglutina a 57 entidades locales de Burgos y Soria, fue la primera que empezó a funcionar en 1992. Por ello, es la única de la provincia que ya gestiona el quinto programa. Con el Leader I contó con 3.287.507 euros en ayudas con una inversión de 17.329.466 euros hasta 1994; mientras que el Leader II reportó más de 5,4 millones en ayudas y una inversión inducida de 16.150.946 euros hasta 2000. El Leader+ representó ayudas por 5,2 millones hasta 2006 y una inversión de 8,5 millones; y el Leadercal 2007-2013, con casi tres millones en ayudas, implicó 7,8 millones invertidos. En la actualidad, el Leader suma 2.857.136 euros.
En los primeros periodos, destacan las infraestructuras turísticas. Sin embargo, el sector de la madera y del mueble, así como la agroalimentación, han sido los más relevantes a lo largo de todos los programas. En el que ahora se gestiona, se han aprobado «unos 25 proyectos», la mayoría vinculados al sector forestal (aserraderos, palets, carpintería), un nuevo hotel en Molinos de Duero, un par de iniciativas agroalimentarias... comenta el gerente del Leader 2014-2020, José Luis Alonso.
«El problema de la burocracia es que se tarda mucho tiempo en resolver. Esta semana hemos aprobado expedientes presentados en agosto de 2016. La propia sistemática que regula estas ayudas, que compartimenta las mismas, no te da la posibilidad de conceder al 100%. En el último 20% de la asignación que vamos a tramitar hay algún proyecto que también data de 2016», asegura.
A su juicio, el dato «más llamativo» del «sin sentido» administrativo es que a los promotores les obligan a presentar la documentación en papel en la sede del GAL y los grupos tienen que «subirla» a una plataforma de la Consejería de Agricultura de la Junta, en lugar de hacerlo todo directamente vía telemática. «Tenemos montañas de papel», advierte.
bodas de plata. El 11 de agosto de 1994 se creó Adema. Desde entonces ha manejado cuatro programas Leader, con una ayuda recibida de 18.720.938 euros y una inversión  de 51.436311 euros. «En este tenemos casi 3,5 millones y la inversión rondará los 12 millones», señala la gerente, Marisa Muñoz.
La reducción de las asignaciones condiciona, en su opinión, una parte importante del desarrollo territorial enfocado al bienestar social y a conceder una imagen «más positiva» de las comarcas. «Solo un 20% de las ayudas puede ir a proyectos no productivos», lamenta. Y las grandes inversiones de empresarios son cosa del pasado, ya que ahora sobre la mesa se ponen sobre todo «ampliaciones» y «modernizaciones» de firmas  que ya están consolidadas.
Igualmente, Muñoz se queja de las exigencias administrativas y del sistema burocrático. «Cada vez son más estrictos en la documentación que requieren y hay muchos promotores que no sé como no se hartan», significa.
en el oeste. La Asociación Tierras Soriana del Cid, que abarca 126 entidades locales del Oeste soriano, vertebradas por el río Duero, comenzó su andadura en 1995, «al calor de eso que estaba surgiendo en de la iniciativa comunitaria Leader» para favorecer la participación activa de la población en el desarrollo del territorio. El primer Proder, de 1997 a 2002, contó con cinco millones en ayudas y una inversión de 13 millones, con el Prodercal de 2003 a 2008, casi 6,5 millones de ayudas y 15 millones de inversión; el Leadercal se redujo a menos de cuatro millones, que duplicaron la inversión; y en el Leader actual disponen de poco más de tres millones de fondos.
Según el gerente del grupo, Javier Martín, es relevante  la «visión comarcal del territorio» e impulsar «una mirada en positivo» al medio rural. «Debemos olvidarnos de los localismos y pasar de la escala municipal para empezar a trabajar en la escala comarcal [...] En el medio rural se puede innovar, crear, emprender, trabajar y vivir», sostiene.