COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Hipercoalición

En su huida hacia adelante después de haber fracasado en su intento de dar el sorpasso al PP, tras haber dejado pasar la oportunidad de acechar a este parido en el Congreso dado el escaso número de diputados que les separaban, lo que le permitiría mantener la ficción de ser el líder de la oposición, luego de haber contribuido de manera decisiva a la repetición de las elecciones por su veto a pactar con Pedro Sánchez, del que se acaba de desdecir a golpe de encuesta, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, parece decantarse más que por una gran coalición al estilo alemán por una hipercoalición en la que por supuesto su partido también estaría incluido.

Aunque ha afirmado que no quiere entrar en un gobierno con el líder de los socialistas, sí está dispuesto a que se firme un gran acuerdo nacional entre PSOE, PP y Ciudadanos para poner en marcha las reformas que urgen al país. Que exíste la necesidad de abordar reformas pendientes es un hecho incuestionable, como lo es que las recetas de cada uno de los partidos para afrontarlas son bien distintas.

Una vez más Rivera hace de la necesidad virtud cuando dice que no quiere formar parte de un gobierno presidido por Pedro Sánchez. El líder de Ciudadanos desaprovechó la oportunidad de formar un gobierno de mini gran coalición que tendría el respaldo mayoritario de 180 diputados. Ahora, según los vaticinios de las encuestas entre ambos no llegarían ni de lejos a esa cifra, y ni tan siquiera alcanzarían la mayoría minoritaria que puede arrojar la suma de los tres partidos de izquierda.

Ni con el expediente catalán pendiente de resolver por vías políticas –sumadas a las judiciales: primero la ley, luego el diálogo-, ni el PP ni el PSOE están pensando en un gobierno de gran coalición que aúne a los partidos representantes de los dos grandes bloques ideológicos. Pablo Casado desautorizó al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que no ha dejado de referirse a esa posibilidad. Para la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, es una posibilidad “absurda y que pueden descartar”, aunque no se cierra a acuerdos puntuales sobre asuntos de Estado. Habrá que ver si esa disposición de todos a ponerse de acuerdo se concreta en la realidad.

Más factible que la hipercoalición sería un acuerdo de gobierno de las tres derechas en el caso de que las sumas de escaño les sea favorable. Rivera ya ha manifestado que llamaría a Casado si suman un escaño más que hiciera posible un gobierno encabezado por el PP. Y este partido ya se encargaría de negociar con Vox, como en otros lugares.

Fuera de juego como parece que está a Ciudadanos solo le queda buscar la simbiosis con otros partidos que le den refugio porque corre el riesgo de quedarse a la intemperie y ser como aquellas palmeras que los egipcios llaman inglesas, porque ni dan sombra ni dan dátiles, porque sus escaños no sirvan ni para consolidar una mayoría parlamentaria ni su abstención para desbloquear la formación de gobierno. Cuanto tuvo la oportunidad de hacerlo no quiso; ahora que parece que no podrá, Rivera dice que él no se metió en política para "bloquear".  

Sin embargo quien no quiere gobierno de coalición y es muy posible que no le quede más remedio que aceptar es el PSOE. Y Pedro Sánchez sin dormir.