La calidad de la uva en Ribera apunta a la excelencia

Ana I. Pérez Marina
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Faltan cuatro o cinco semanas para que arranque la vendimia en la Ribera del Duero. Si no se producen cambios drásticos, podría ser una campaña similar a la de 2015, que fue excelente

La calidad de la uva en Ribera apunta a la excelencia - Foto: Eugenio Gutiérrez MartÁ­nez

Las previsiones en el campo siempre conllevan un riesgo. El tiempo, el del cielo, manda sobre el tiempo, el que transcurre entre los días y las noches. Tal y como están los viñedos en la Ribera del Duero soriana falta más de un mes para que arranque la vendimia. Pero es otra estimación más, ya que el inicio dependerá de las temperaturas de septiembre y, lo que más falta hace para que no se trastoquen las buenas expectativas, que llueva moderadamente, entre 10 y 20 litros en función de la zona, allí donde las aguas de agosto no han hecho acto de presencia. Si confluyen estos factores, un poco de agua y temperaturas suaves, la calidad de la uva será «muy buena», coinciden las fuentes consultadas, incluso excelente como lo fue la cosecha de 2015.
Reticentes a pronunciarse en valoraciones sobre lo que ocurrirá al considerar que es «demasiado pronto», señala el director técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, Agustín Alonso, están de acuerdo en que el desarrollo de las plantas es óptimo por el momento. «Más o menos va normal, falta un poco de agua en general. Ha habido algún pedrisco puntual, pero no se ha generalizado en la Ribera», señala.
Alonso advierte de que no existe mucha diferencia entre unas zonas y otras de la Ribera del Duero, ya que la tierra comparte unas condiciones «semejantes» y la altitud apenas varía. De esta forma, tal y como se presenta el ciclo del cultivo, la vendimia podría arrancar en la primera semana de octubre. Quizás en alguna área de Soria se aproxime más hacia El Pilar, las fechas tradicionales para la recolección de la uva. «De producción no se pueden hacer estimaciones, pero la calidad parece muy buena, recuerda a la cosecha de 2015», sostiene el director técnico de Ribera del Duero. Es decir, con calificación excelente, como la de aquel año.
bodegas. La DO Ribera del Duero tiene inscritas las siguientes bodegas sorianas: Señorío de Aldea (Aldea de San Esteban); Dominio de Atauta; Bodegas Castillejo de Robledo; Valdeviñas (Langa de Duero); La Bodega de La Loba (Matanza de Soria); Tierras del Guijarral (Peñalba de San Esteban); Hispanobodegas, Bodegas y Viñedos Aceña, Antídoto, Lunas de Castromoro y Taruguín (San Esteban de Gormaz); y Señorío de Villálvaro.
Ana Carazo, enóloga, viticultora y bodeguera de La Loba, en Matanza de Soria, comenta que los muestreos se realizarán en los próximos días, aunque en algunas partes parece que las plantas van «algo adelantadas». «Como pronto, para empezar a recoger a partir del veintitantos de septiembre», señala.
Será fundamental el noveno mes del año, los «contrastes» entre el calor del día y el frío de la noche, que «a veces conceden un respiro» a las viñas y otras, las acelera. «Siempre hay que mirar al cielo, es así», reitera.
Y es que los inviernos sorianos fríos, aunque no fue el caso del paso, con algunas heladas tardías, con escasez de agua en un verano cálido para lo que es esta tierra, y a falta de un septiembre suave, con algunas precipitaciones, pueden desembocar en una maduración lenta y óptima que podría dar los mejores resultados en cuanto a calidad, también  una merma en la producción.
calidad asegurada. La variedad que predomina en las Bodegas Señorío de Villálvaro es tempranillo y albillo, en un viñedo con una  antigüedad de entre los 80 y los 200 años. Esta característica permite que la calidad de la uva «siempre es buena, es la misma, por el tipo de viñedo. Es uva menuda, racimo pequeño y la cepa lo puede criar bien», explica Mariano López. La elevada edad de las viñas, la variedad de los suelos y otros condicionantes implican que las producciones sean pequeñas. En concreto, este año rondará entre el 60 y el 70% de los «años normales», como consecuencia de dos granizadas y una helada agresiva del año pasado, de las que las plantas centenarias tardan al menos dos años en sanearse y recuperarse.
En cualquier caso la campaña en Villálvaro pinta optimista, a la espera de que llueva en la zona y permita la limpieza del viñedo antes de la recogida. «Si llueve en las próximas dos semanas entre diez o 15 litros, la vendimia se puede retrasar una semana. Arrancaremos a últimos de septiembre o a primeros de octubre», apostilla Mariano López.
normalidad. Jerónimo Contreras, de las Bodegas de Castillejo de Robledo, admite que «ahora mismo» la situación de las viñas es «buena», aunque requiere algo de agua para que se cumplan las previsiones más positivas. Coincide en que hacen falta «entre 15 y 20 litros» de precipitaciones para completar correctamente el ciclo de la uva, que se presenta sana, aunque la producción será media. «Las expectativas son muy buenas. Con un septiembre estándar, dentro de la normalidad, será suficiente», concluye.
circular. El pasado 31 de julio se publicó la circular sobre las normas de la vendimia de 2019 en la Denominación de Origen Ribera del Duero. Entre otras cosas, se avisa de que la uva procedente de parcelas que excedan la producción reglamentaria máxima admitida por hectárea llevará aparejada la descalificación por parte de los operadores de la totalidad de la producción de estas tierras. Por ello, se incide en la importancia de la poda en verde y el aclareo de racimos antes del 6 de septiembre como fecha límite.