COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La silla vacía

Hace una año, una silla vacía separaba a quienes por aquel entonces eran las mujeres con mayor poder dentro del Partido Popular, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que por aquel entonces libraban una batalla soterrada que quedó al descubierto un mes después, cuando triunfó la moción de censura, dimitiera Mariano Rajoy y ambas se embarcaran en las primarias del partido para elegir un nuevo liderazgo, que ninguna de las dos ganó y Pablo Casado se benefició del pacto de perdedores y salió elegido nuevo presidente del PP.

Un año después, en el mismo escenario en el que se conmemora de forma oficial la fiesta de la comunidad de Madrid la silla sigue prácticamente vacía, ocupada de forma transitoria por un presidente autonómico llegado de rebote , Pedro Rollán, el tercero en cuatro años, después de que Casado desterrara a su predecesor, Ángel Garrido, a la lista europea y este respondiera pasándose con armas y bagages a Ciudadanos.

Pero en la Casa de Correos, sede del gobierro autonómico, no solo estaba en sede vacante la silla de presidente. Las aledañas, en las que debían sentarse los expresidentes regionales, faltaban Joaquín Leguina, Alberto Ruiz-Gallardón y Cristina Cifuentes, mientras que Ángel Garrido estaba en calidad de 'transfuga'. Acudió Esperanza Aguirre que había faltado los dos años anteriores y que quería defenderse públicamente de la acusación de Pablo Casado de haber concedido una 'mamandurria' a Santiago Abascal- al que sigue considerando un ahijado político y para ajustar cuentas con Mariano Rajoy, a su parecer causante de la debacle del 28-A.

El acto conmemorativo era también un preludio de lo que puede ocurrir en la próximas elecciones autonómicas y municipales, porque en Madrid, región y capital se va a librar una de las 'madres de todas la batallas' electorales del próximo 26 de mayo. Pablo Casado, y su viraje al centro, se juega muchas posibilidades de su continuidad al frente del partido si no logra mantener la presidencia de la comunidad autónoma.

No lo tendrá fácil su candidata Isabel Díaz Ayuso, una decisión personal de Casado. En Madrid, donde al ser una circunscripción uniprovincial, los resultados de las elecciones generales pueden extrapolarse con mayor facilidad, Ciudadanos ha sido la segunda fuerza política, con el 21 por ciento de los votos y 86.000 más que el PP, aunque la suma de las tres derechas superaron en diez puntos a la suma de los dos partidos de izquierda. Pero si se mantiene esos resultados sería el candidato de Ciudadanos, Ignacio Aguado, quien optaría a la presidencia y el PP perdería la penúltima joya de la corona que le queda junto a Galicia, y el partido naranja entraría por la puerta grande en el reparto del poder territorial. A no ser que se produzca la vuelta a casa de muchos de los votantes perdidos, que es la últma esperanza de los popualres.

En favor de que la derecha conserve la presidencia autonómica juega que la izquierda concurre fracturada también en tres trozos, PSOE, Podemos y su escisión, Más Madrid, capitaneada por Iñigo Errejón. En la ciudad de Madrid el PP ha pasado a ser la segunda fuerza política pero la derecha mantiene el mismo porcentaje de voto del 53% que puede hacer peligrar la continuidad de Manuela Carmena al frente del ayuntamiento de la capital de España.