Sanidad extrahospitalaria

Nuria Zaragoza
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24 horas al día, los 365 días del año. La Unidad Medicalizada de Emergencias es el único recurso avanzado y especializado que opera en la provincia. Atiende tráficos, sucesos en la vía pública, en domicilio...

Sanida extrahospitalaria - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

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112.

La Unidad Medicalizada de Emergencias (UME) está  operativa las 24 horas del día, los 365 días del año, dispuesta para su activación por parte del Centro Coordinador de Urgencias (CCU). Su objetivo: proporcionar asistencia sanitaria a las urgencias y emergencias extrahospitalarias, aquellas que surgen fuera del hospital. Su tiempo de respuesta:ocho minutos, de media, cuando el aviso es en la ciudad. 
Integrados en la Gerencia Regional de Salud, dentro de la plataforma del 112, la plantilla de la UME en Soria está integrada por seis médicos, seis enfermeras y ocho técnicos de emergencias sanitarias (de los que cuatro son también conductores). Se distribuyen en equipos de cuatro personas: médico, enfermera y dos técnicos (uno conductor), que trabajan en turnos de 24 horas y que pueden llegar a ser cinco si hay personal en formación. Dos enfermeras y un enfermero de la UME, Maribel Alcázar, Sonia de Miguel y Pedro Negredo, y la EIR (Enfermería residente) María Ángeles Barcina Barcina responden a la llamada de El Día de Soria que, con motivo del Nursing Now, pretende poner en valor la profesión. Es el turno de Emergencias. 
sabes cuando sales pero... No existe una titulación especial pero lo cierto es que la UME tiene unas condiciones de trabajo peculiares que exigen unas cualidades profesionales, y personales. Para empezar, porque es una asistencia sanitaria fuera del hospital, y eso implica que el incidente puede ser en vía pública, en un domicilio, en una empresa, en la montaña... en síntesis, en un «ambiente hostil tanto para el paciente como para el equipo», condicionado por «el entorno, la climatología, la luminosidad, la visibilidad, el ánimo de las personas que llaman, los riesgos y peligros que puedes encontrar…». También, «expuesto a miradas y reproches». 
Se trata además de un trabajo en el que «sabes cuándo sales pero no cuándo vas a volver, ni lo que te vas a encontrar», lo que genera, de partida, cierta «ansiedad anticipatoria». Y donde, en principio, se trata a pacientes graves, lo que exige «rapidez». 
Además, en la UME, todo se concentra en un vehículo, la ambulancia. Un espacio reducido donde hay aparataje, equipos, medicación, fungibles... y ocho manos asistiendo al mismo tiempo a un mismo paciente.
Así las cosas, ser enfermero de Emergencias exige el título universitario de Enfermería, lo que presupone la formación pero, además, es necesaria experiencia, capacidad de trabajo en equipo, aptitud resolutiva, fortaleza emocional, empatía... y una dosis extra de tolerancia del estrés.
trabajo en equipo. «Uno de los requisitos es tener experiencia previa. Porque muchas cosas que tienes que realizar de aparataje, técnicas… no te lo han enseñado y te lo da la experiencia», considera Alcázar. «Y aún con esa experiencia, hay matices que tienes que improvisar e, incluso, ser algo creativo», añade Negredo. «Tenemos medios que sirven a una mayoría de la población pero siempre hay pacientes que se te escapan. Pacientes muy grandes van a sobresalir de la camilla, pacientes con un cuello muy corto a los que igual no les sirve el collarín… En ocasiones hay que improvisar y adaptarte con medios de fortuna», explica al respecto De Miguel. 
La formación y la experiencia proporcionan la rapidez, eficacia y seguridad que exige el servicio pero, también, la capacidad de intervenir de «una manera totalmente coordenada y ordenada», de trabajar en equipo. «Cada uno tenemos interiorizadas nuestras funciones y todo fluye, todo se solapa porque está todo integrado», comparten, al tiempo que insisten en que «aquí, todos son indispensables». Hay un jefe de turno, el médico de la UME, supeditado a su vez al criterio del jefe de sala del CCU. «Pero quizá en Emergencias nuestro trabajo no está tan supeditado al médico como en otros servicios, aquí tenemos bastante autonomía en la toma de decisiones. Sabemos lo que hay que hacer y lo vamos haciendo y comunicando», explica Alcázar. 
Esa confianza en el equipo se nutre de la práctica pero, también, de «la convivencia», destaca Negredo. Porque el personal de la UME debe permanecer siempre junto en la base durante las 24 horas que dura su turno, con los teléfonos disponibles y las comunicaciones abiertas. 
jornadas de 24 horas. La jornada de cada guardia arranca a las nueve de la mañana con las «funciones administrativas y de gestión» y la revisión integral de la unidad (vehículo, farmacia, almacén, docencia, calidad asistencial,  historias clínicas,  baúl de accidente de múltiples víctimas, mochila de intervención…), así como de las comunicaciones. Las labores están distribuidas entre los miembros del equipo pero cada año se rotan, «para que todo el mundo conozca el funcionamiento de todo», explican. Porque en la UME el personal de Enfermería asume labores que, en otro espacio arquitectónico, se encargaría una supervisora, apuntan. 
Asumidas esas labores iniciales, el equipo se mantiene en fase de alerta, en espera de recibir un aviso, que siempre llega desde el CCU y puede ser un aviso de intervención directa pero, también, una colaboración conAtención Primaria, con una ambulancia de soporte vital básico... En este sentido, cabe recordar, la UME es el único «recurso avanzado y especializado» extrahospitalario que opera en Soria y eso supone que, en ocasiones (especialmente cuando el incidente es en el medio rural y hay que salvar una distancia), es preciso que acuda primero otro recurso (personal del centro de salud más cercano, una ambulancia de la zona...) hasta que llega la UME, dotada con equipamiento y personal especializado.
«La UME ofrece una actuación rápida y eficiente porque al paciente se le valora, diagnostica, trata y, si procede, traslada o da el alta in situ», explica De Miguel. Eso permite restar presión asistencial al hospital, ya que aproximadamente un 25% de los pacientes que atiende la UME son dados de alta en el lugar. 
«Síncope recuperado» es la patología más común en sus intervenciones. Pero, también, incidentes de traumatología (tráficos, caídas...), cardiología, patologías de origen circulatorio, respiratorio y  neurológico (ictus). Lo más agradecido, coinciden, son los partos. Porque, avisan, «aún hay partos en domicilio e, incluso, en la ambulancia».  Y lo más penoso, «los tráficos con niños, o las muertes súbitas de lactante». Son situaciones complejas, sobre todo a nivel emocional. De hecho, «cuando ha habido un aviso duro, solemos hablarlo entre nosotros porque eso te ayuda a liberarlo, a no revivirlo…», reconocen.
futuras MEJORAS. A nivel laboral, Emergencias llevan tiempo reclamando que les reconozcan los complementos de festividad, nocturnidad, peligrosidad y turnicidad que tienen otros compañeros. También, que se descentralice su formación, que está focalizada en Valladolid y eso obliga a que, para participar, tengan que invertir su tiempo y dinero. En Soria, lo suplen con la docencia interna que organizan ellos mismos. 
A mayores, creen que sería importante «reforzar» la UME con «otro soporte», quizá un helicóptero, ya que hoy en día sufren la «presión» de ser el único recurso avanzado y especializado de la provincia. 
En sus palabras se evidencia profesionalidad pero, también, vocación. La que da la «satisfacción de salvar a un paciente que tiene su vida comprometida», «la gratitud de la gente a la que ayudas», «el alivio del dolor» «de la ansiedad», «de la desazón», la sensación de «seguridad» que supone tenerlos cerca...