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Nominación europea al centro social de Noviercas

A.P.Latorre
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Los arquitectos de Bizna Estudios reconocen que la nominación les ha sorprendido y destacan el proyecto Colchones términos del teleclub

Nominación europea al centro social de Noviercas

Todo el mundo habla esta semana de los reconocimientos al proyecto de rehabilitación del centro social Bécquer de Noviercas, que firman los arquitectos Rocío García y Pedro Torres, responsables de Bizna Estudio. Su trabajo ha sido seleccionado para los premios bienales Mies van der Rohe, que encumbran a los mejores trabajos de Arquitectura Contemporánea de la UE y que se entregarán el próximo año. Las candidaturas son propuestas por un grupo de expertos independientes de Europa, así como colegios de arquitectos del Consejo Europeo de Arquitectos y otras asociaciones nacionales de arquitectos europeas. En cada edición bienal, el jurado designa dos obras: una que recibe el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea-Premio Mies van der Rohe en consideración a su calidad conceptual, técnica y constructiva; y otra que recibe el premio Arquitecto Emergente. Todas las nominadas son objeto de una publicación y de una exposición. 

Pero no queda ahí, porque el proyecto ha sido finalista de los premios de la Asociación ArquinFAD del Fomento de las Artes y del Diseño para distinguir a las obras realizadas en España e «impulsar las corrientes de vanguardia y reconocer la calidad en los nuevos caminos e investigaciones abiertos entonces respecto a los lenguajes tradicionales». Por último, ha recibido una mención especial en los galardones de arquitectura Hispalyt (Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida).

diseño. Pedro Torres y Rocío García comentan a El Día de Soria que la nominación a los premios Mies van der Rohe con el primer edificio que han diseñado en Bizna Estudio era algo «impensable» que les ha sorprendido gratamente. Como curiosidad, recuerdan que lo último que hicieron antes del confinamiento fue visitar el edificio con el jurado del certamen. En este último año han trabajado en diversos proyectos, aunque «a un ritmo más lento» por la crisis actual.

Sobre el teleclub de Noviercas, hacen hincapié en el aspecto climático, que da nombre al proyecto: Colchones térmicos. No conocían la zona pero quisieron incidir en lo que es importante para sus proyectos: «el contexto social, cultural, económico, constructivo y climático». Primero realizaron un análisis y después adaptar y actualizar el proyecto teniendo en cuenta los medios. «Hay que sacarle partido al lugar, al clima, al programa, al presupuesto...», añaden. Cada vez que conocían más el pueblo y la importancia del teleclub, veían la importancia de «sacarle el mayor rendimiento posible». De esta manera, definen su arquitectura en el contexto y sacar el mayor rendimiento.

También destacan que vieron como la convivencia de usos como un punto importante, para crear un edificio «muy flexible» que potencia el programa mediante la arquitectura -tabiques móviles, puertas y correderas- para que los usos sean muchos y diferentes. «Vemos la flexibilidad como un concepto del día a día y una garantía de que va a ser perdurable en el tiempo. Seguirá siendo útil», subrayan. Ambos desean poder trabajar más en Soria, se han presentado a algún proyecto pero no han resultado adjudicatarios.

«La austeridad de la construcción, el rigor termodinámico gracias a los cojines térmicos y la luz natural caracterizan un pequeño volumen que logra dotar al único lugar público de reunión del pueblo con la importancia que merece», recoge el proyecto. Como pieza urbana, se sitúa en el centro de la plaza, al borde de la antigua carretera y rodeado por dos calles que llevan hacia el torreón árabe, el ayuntamiento y la iglesia. Presenta dos naves que, manteniendo la huella, el uso y la volumetría del edificio anterior, están concebidas para dotarlo de gran flexibilidad. Los dos espacios principales están configurados para que su uso pueda ser independiente o conjunto, pudiendo llegar a acoger a todos los habitantes. Correderas, tabiques móviles y puertas permiten la prolongación de espacios principales favorecen el comportamiento térmico y generan un desahogo espacial diluyendo la división entre plaza y edificio, prolongando las actividades hacia la plaza.

confort térmico. El confort térmico ha sido determinante para dar forma al edificio. Situado a 1.095 metros de altitud, en un lugar de nevadas invernales y constante cierzo frío, se ciega a norte para protegerse del viento y se abre a sotavento, al sur, para sacar provecho de la abundante radiación solar mediante dos colchones térmicos. Gracias a estos, los controlados huecos y el lucernario se consigue introducir una gran cantidad de luz natural que, reflejada en el hormigón de forjados y pavimento, refuerza la geometría de los espacios dotándolos de una calidez acogedora. Por la noche, el papel de la luz se invierte y los policarbonatos convierten al edificio en un elemento faro que llama la atención sobre el principal lugar de reunión del pueblo.  

Situado en el área de influencia de la arquitectura mudéjar de Borja, Tarazona o Calatayud, se ha prestado especial atención a su integración paisajística y cultural. Destaca la cubierta con tejas mixtas, forjados de nervio y luminarias suspendidas.