Ailanto, alerta ante la planta invasora

Ana Pilar Latorre
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Se trajo de China en el siglo XIXpara un uso ornamental, pero debido a su rápido desarrollo vegetativo crece en cualquier lugar, frenando el crecimiento de plantas autóctonas y causando daños en aceras, alcantarillado o cimientos.También en Soria

Ailanto, alerta ante la planta invasora - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

El ailanto (ailanthus altissima) crece sin control y es una clara amenaza para la flora autóctona de Soria, por lo que se incluye en el Catálogo de plantas exóticas invasoras. En la ciudad se encuentra en zonas cercanas al Castillo, el Fielato, los Arcos de San Juan de Duero, la calle los Betetas, la plaza del Olivo... La concejala de Urbanismo y Obras, Servicios y Medio Ambiente, Ana Alegre, confirma que tanto el personal de jardines del Ayuntamiento como la empresa adjudicataria del mantenimiento de zonas verdes se mantienen vigilantes y «se están llevando a cabo tratamientos selectivos para eliminar el ailanto en los meses de primavera, que es cuando está indicado por una mayor eficacia. El último se realizó en el mes de marzo de este año».
La bióloga y profesora soriana Begoña Izquierdo lleva un tiempo estudiando los efectos de esta planta y alerta de su proliferación también en Soria más allá de la zona del río y del Castillo y envió al Ayuntamiento un escrito aportando imágenes y documentación de su estudio. «En zonas como la plaza del Olivo se puede ver perfectamente como se cuela y crece en medio de otras plantas», comenta la experta, advirtiendo de que el ailanto se ha usado como árbol ornamental, a pesar de que esté prohibido por ley (Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de Biodiversidad y Real Decreto 630/2013, con el Catálogo de Especies Invasoras). 
Para ella, «lo peor es que invade terrenos y no deja crecer a otras plantas porque lo coloniza todo y en todos los solares hay una. Tienen 300.000 semillas y casi todas crecen, evitando el desarrollo de árboles de otras especies autóctonas». Y es que la planta emite toxinas con sustancias alelopáticas. Debido a su rápido crecimiento, un factor que determinó su uso junto a carreteras y vías de tren, se le conoce como Árbol del Cielo o Árbol de los Dioses, pero también se destaca su lado negativo con los apodos de malhuele, gandul de carretera o falso zumaque.
Ailanto, alerta ante la planta invasoraAilanto, alerta ante la planta invasora - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.Y es que sus daños van a más en muchos casos, porque el ailanto es tan agresivo que levanta cimientos y aceras y daña incluso el alcantarillado. Suele alcanzar los 50-60 años de vida y puede llegar a los 25 metros de altura. «No es muy longevo, pero se da tiempo en crecer», comenta la bióloga alertando de la cercanía de estas plantas a los Arcos de San Juan de Duero. De esta manera, es una amenaza para la biodiversidad y sería muy dañina su presencia en zonas especialmente protegidas, amenazando el funcionamiento del ecosistema. 
En definitiva, desplazan la vegetación autóctona por su mayor capacidad de germinación y rebrote, emiten sustancias alelopáticas que impiden la germinación de otras semillas y provocan la alteración de las propiedades químicas del suelo y las comunidades biológicas que lo habitan, modificando la disponibilidad de alimento de las poblaciones animales y compitiendo por la luz, el agua y los nutrientes del suelo, según indican los expertos. En el medio rural, afectan negativamente a la apicultura porque la miel que elaboran las abejas con este polen tan amargo es incomible. A ello se suma el impacto económico que puede suponer en las ciudades, por daños en alcantarillado, aceras y cimientos de edificios por el crecimiento rápido de sus raíces. Igualmente, se están estudiando los efectos negativos en la salud humana, como la dermatitis.  
Según la bióloga, es un tema de «difícil solución» y «en Francia se gastan dinerales» para eliminar estas plantas. La mejor manera es cuando el árbol es todavía pequeño, cuando es una planta, arrancándola de cuajo; pero si son más grandes hay que taladrar el tronco y aplicar herbicida. Hay que utilizar métodos mecánicos y químicos, resalta.
Junto a Begoña Izquierdo, otra persona muy concienciada es Darío Estrada, que en los cursos de español para extranjeros del CIAM (Centro Internacional Antonio Machado) animó a sus alumnos a investigar sobre el ailanto y escribir sobre su situación en la ciudad. Abby Lingelbach y Kayla Calbert nos han remitido sus cartas, que advierten sobre los peligros de esta planta.
crecimiento rápido. El ailanto es un árbol de hoja grande y con semillas de color amarillo que después tornan a rojizo y a simple vista no parece que sea tan agresivo. Se trajo de China como especie ornamental en el siglo XIX y tuvo éxito porque crecía rápido y se adaptaba al clima. Todavía no hay conciencia ciudadana sobre los daños de esta planta invasora, que comenzó a usarse como planta ornamental sin tener en cuenta su efecto en el entorno. Se optó por ella por su rápido crecimiento en infraestructuras viarias (junto a carreteras y vías de tren), por eso hay muchos en taludes y cunetas y de ahí invadieron campos agrícolas y otras zonas. Se incluye en el Catálogo de especies invasoras  y es una de las cien especies más dañinas en Europa. 
El ailanto es una especie exótica invasora de acuerdo a la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de Biodiversidad y está incluido, mediante el Real Decreto 630/2013, en el Catálogo de Especies Invasoras, por lo que  las Administraciones Públicas tienen la obligación de erradicarlo. Se define especie exótica invasora como la que «se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética». Se recomienda a las administraciones públicas conocer la localización y calificar el grado de invasión en las diferentes áreas afectadas para poder desarrollar estrategias de control. Asimismo, se insta a concienciar a la población de la problemática de las especies exóticas invasoras. Unas 12.000 de las especies presentes en Europa son exóticas y de ellas se calcula que aproximadamente entre el 10 y el 15% se comportan como invasoras. En los últimos años, las especies exóticas invasoras le han costado a la Unión Europea al menos 12.000 millones de euros anuales y la cifra no deja de crecer. El ailanto forma parte de la lista de especies invasoras junto a plantas como uña de gato, caulerpa y flor de bora; y animales como el visón americano, el mejillón cebra, la cotorra argentina, el cangrejo americano y la gambusia.