Peseta, la joya de la corona del coleccionismo

Ana Pilar Latorre
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En el mercado del coleccionismo, aunque está en horas bajas, se llega a pagar mucho dinero por billetes y monedas antiguos de la anterior moneda en mercados, internet y subastas. Lo mejor es acudir a un tasador

Peseta, la joya de la corona del coleccionismo

Hay monedas y billetes antiguos de peseta (unidad monetaria entre los años 1968 a 2002) que pueden tener un alto valor económico en el mercado del coleccionismo, incluso hasta los 20.000 euros, en función de la época en que se acuñó y su estado de conservación. Rafael Romera, de la Asociación Filatélica y Numismática Soriana, explica que los más valiosos son los billetes de plancha (totalmente nuevo y sin marca de doblez) y los que no tienen serie. En cuanto  épocas, claro está,  los billetes y monedas más codiciados son los menos numerosos, que corresponden a la posguerra. El experto remite a la publicación Catálogo básico de monedas y billetes españoles y de la Unión Europea (Numismática Carlos Fuster). En las páginas de coleccionismo apuntan que se valora la rareza (que haya pocos), la variedad (series, firmas, fechas, errores, sellos...) y el estado (sin circular).
Ahora mismo, la moneda más valorada es el duro de 1949, acuñados hasta 1952, que pueden costar entre 12.000 y 20.000 euros, dependiendo de si tienen o no una estrella y de su estado de conservación. El encarecimiento del níquel hizo que creciera la especulación y que se retirara de la circulación. Alcanzarían los 1.700 euros las monedas de 2,5 pesetas 1953, aunque hay muy pocas. Si están en buen estado de conservación, las pesetas de 1947 puede venderse por hasta 1.400 euros. Se conocían popularmente como las ‘rubias’ y eran las primeras con imagen de Franco. 
La lista se completa con los 50 céntimos de 1949, con un agujero en el centro. En 1951 se fabricó un número limitado con motivo de la II Exposición Nacional de Numismática y se grabó en ellas E-51. En 1965 se dejaron de acuñar, pero ahora tienen un valor de 500 euros. Las de 1949 son las más caras y la variante del palo del 9 recto puede tener un valor de 400 euros. Las 5 pesetas de 1975, con el reverso del Mundial del 82, el de Naranjito, son las más cotizadas y pueden alcanzar los 400 euros porque se acuñaron con motivo de la importante cita deportiva. En algunas hubo un error y aparece el año 1975. Las 100 pesetas 1966, que son monedas de plata, llegan a costar en torno a 150 euros. Rebusquen en los cajones porque se suma la moneda de 1995 de 25 pesetas, de cinco duros, con un agujero en el centro y dedicada cada año a una Comunidad Autónoma, que puede alcanzar los 100 euros en la actualidad.
Peseta, la joya de la corona del coleccionismoPeseta, la joya de la corona del coleccionismo - Foto: Hay otras con precios más modestos, pero que superan los que tendrían al cambio. Por poner un ejemplo, costarían de 45 a 70 euros la peseta de 1987 con la inscripción E-87, acuñada con motivo de la III Exposición Nacional de Numismática; las 100 pesetas de 1983, los 20 duros en dorado; y las 50 pesetas de 1984.  
En cuanto a los billetes, suelen tener más precio que las monedas porque hay menos y porque se conservan por casualidades, ya que  es extraño que un billete de una cantidad alta no se gastara. A los valores reales les siguen los billetes clásicos (1874 a 1937), que son codiciados por los motivos alegóricos y personajes históricos que aparecen en ellos y diseñados por los maestros grabadores. 
Además, los de la posguerra, de carácter propagandístico ensalzando valores patrios (imperialismo, Reyes Católicos, descubrimiento de América) se valoran más porque era época de carestía y había menos (los de la República eran más numerosos) y después comienzan a incluir personalidades relacionadas con la cultura y el arte o monumentos y paisajes. 
tasación. Pueden tener distintos valores y lo mejor es acudir a un buen tasador o, por ejemplo, al mercado dominical de la Asociación Filatélica y Numismática Soriana en el Casino Amistad Numancia. Estos billetes pueden venderse o incluso se subastan, ya que el mercado del coleccionismo es muy amplio.En los últimos años la crisis ha afectado también a este sector, por lo que los billetes de mucho valor cuesta venderlos, cometan los especialistas. Los precios pueden llegar a los 140.000 euros en subastas.
En este apartado de billetes clásicos los más valiosos son los de 1.000 pesetas de 1895 con la imagen del Conde de Cabarrús, quien impulsó la emisión de vales reales para financiar la guerra con el Reino Unido. En 1782 impulsó el Banco de San Carlos, primer banco nacional español, donde se emitió el primer papel moneda impreso en el reino. El billete es de un tamaño considerable. Es muy deseado también por coleccionistas el billete de 100 pesetas de 1876 con la imagen de Lope De Vega, sobre todo por la mezcla de los colores e intensidad de las tintas, además de la calidad de los grabados.
Otro sería el billete de 500 pesetas de 1880 con la imagen de Claudio Coello. En esa misma emisión se incluyeron más rostros del mundo de la cultura, ya que Francisco de Quevedo aparecía en el billete de 100 pesetas, Coello en el de 500 y Murillo en el de 1.000. También hablan los coleccionistas del de 25 pesetas de 1884, con una ilustración de niños.
 Los de más valor podrían ser los de 500 pesetas de 1938 con la Catedral de Santiago (1.500 euros), de 100 pesetas de 1906 con matronas (850 euros) y de 1.000 pesetas de 1937 con los Altos Hornos de Vizcaya. Otros que se venden son: 1.000 pesetas de 1925 con Carlos I, 50 pesetas de 1940 con Menéndez y Pelayo, 25 pesetas de 1926 con San Francisco Javier, 10.000 pesetas de 1985 con Juan Carlos I, 5.000 pesetas de 1976 con Carlos III, 25 pesetas de 1940 con Juan de Herrera y 100 pesetas de 1948 con Francisco Bayeu, 1.000 pesetas de 1957 con los Reyes Católicos y 500 pesetas de 1954 con Ignacio de Zuloaga. Otros valorados son de 50 pesetas de 1951 con Santiago Rusiñol, de 5 pesetas de 1947 con Séneca, de 100 pesetas de 1951 con Joaquín Sorolla, de 500 pesetas de 1951 con Mariano Benlliure, de 500 pesetas de 1954 con Ignacio Zuloaga, de 5 pesetas de 1948 con Juan Sebastián Elcano, de 25 pesetas de 1946 con Álvaro Flórez Estrada y de 1 peseta de 1945 con Isabel La Católica.
Rafael Romera reconoce que es un «enfermo del coleccionismo» y que colecciona de todo. «Las pesetas que  más valen son las de papel», indica recomendando los catálogos orientativos. También advierte de las falsificaciones en monedas y billetes de valores altos, sobre todo.
para cambiar. Si aún se tienen guardados billetes o monedas de peseta y no se quieren conservar de recuerdo ni coleccionar se acaba el plazo para cambiarlas por euros el 31 de diciembre de 2020. Si en esa fecha no se han cambiado ya no tendrán más valor que el de la nostalgia. Como en Soria ya no hay sede del Banco de España, las oficinas más cercanas para ir haciendo el canje de manera presencial son las de Valladolid y Zaragoza. Si no se reside en España, también hay opción de hacerlo por medios electrónicos. 
El Banco de España calcula que todavía existen unas 275.000 millones de pesetas sin cambiar a euros y que hasta el año que viene solo se podrán cambiar los billetes emitidos a partir de 1939, ya que los de entre 1936 y 1939 deben ser examinados por los expertos del Banco de España para determinar su valor de canje. 
También se aceptarán al cambio las monedas que estaban en circulación en enero de 2002, fecha de la introducción del euro. En el apartado ‘Billetes y monedas en pesetas canjeables’ de la web del Banco de España se pueden consultar las monedas y billetes canjeables. No se aceptarán, por supuesto, los que hayan sufrido una alteración derivada de un proceso industrial o mecánico.