SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Eventos que son negocio

Del sitio menos pensado puede surgir un ‘recurso’. Quien les iba a decir a los primeros colonos de Tejas, o los nómadas de la península de Arabia que el aceite oscuro y asqueroso que afloraba en algunos lugares de sus tierras, iba a ser la clave de una riqueza descomunal. Tampoco resultaba imaginable que el turismo llegara, por miles, a campos que fueron de exterminio en Polonia y menos aún que unos desgraciados ofrecieran en Pamplona tours turísticos en lo que llamaron ‘ruta de la manada’. Pero está claro que la ocasión la pintan calva y hay que andar por la vida con los ojos abiertos para sacarle tajada con mucha imaginación y no menos trabajo.
En la provincia ésta, en la que nos ha tocado vivir, nos pasamos la mitad de la vida quejándonos de los pocos recursos y capacidades de que nos dotado el destinos y los rácanos gobiernos que con Soria lo han sido en los últimos siglos. Quizá siempre desde que España es España y puede que incluso antes.
Hoy a nadie se le oculta que el ocio es una gran negocio y si carecemos de grandes catedrales góticas, parques nacionales con tesoros naturales o superproducciones de Hollywood, que hayan generado leyendas y en consecuencia haciendo atractivos algunos  escenarios, de películas llamadas de culto, lo que tenemos que hacer s empezar a protagonizar con criterio nuestro propio destino. Desde la prehistoria. Qué digo, desde el Cretácico y muchos millones de años antes.
No son muchos los lugares que pueden presumir de huellas de dinosaurios, restos fósiles de esos animalotes y otros muy posteriores coetáneos con los hombres. Vestigios paleolíticos, neolíticos y de ahí hasta hoy de innumerables culturas que por aquí pasaron. Con todo, lo que ahora, hoy mismo echo de menos, una cierta capacidad de reacción para rentabilizar la historia, los acontecimientos efemérides que podemos convertir en atractivos culturales, festivos y , en fin turísticos. Desperdiciamos como palurdos los mil años de la batalla de Calatañazor en 2002, Numancia 2017, ha estado a años luz de las expectativas que se crearon, espero que el centenario del Museo Numantino esté a la altura de las circunstancia. En ti confío Marian Arlegui. También albergo alguna esperanza de rectificación para celebrar la fundación de Soria hace 900 años y otros tantos del Fuero Breve al año que viene.
En este escenario, debo reconocer que Ágreda se ha puesto las pilas. La celebración la semana pasada, de los desposorios reales de Leonor de Castilla con Jaime I de Aragón es ejemplo de lo que se puede hacer si, la fortuna nos deja un hecho histórico tan asombroso en una villa tan pequeña.


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