HACIENDO MIGAS

Marina Ribel

Periodista


Siete que pueden ser cuatro

Siete esta vez. Entre que somos pocos y la política anda revuelta, a este paso vamos a llegar a partido por cabeza. Siete formaciones con opción a concejal en el Ayuntamiento de Soria. Siete, que se dice pronto. Quién nos lo diría hace ocho años. Tantas opciones pueden transformarse en dos escenarios extremos: o en un Consistorio plural, sin mayorías absolutas, o en una debacle tremenda de quien optó por dividirse con ‘re-triunfo’ socialista. Pero que el ciudadano tenga alternativas, sobre todo, da emoción. En mi opinión, las principales incógnitas y claves de estas elecciones municipales en Soria son las siguientes:  ¿revalidará el Partido Socialista la mayoría absoluta?, ¿cuánto de dolorosa será la caída del Partido Popular?, ¿la división de la izquierda se demostrará como un error fatal?
Ya sabemos que no se vota igual en las Elecciones Generales que en las Municipales, pero la resaca del 26 de abril va a ser significativa. Si era importante el impulso cuando entre convocatoria y convocatoria pasaba un año, cómo no va a serlo con  solo un mes. El PSOE de Carlos Martínez demostró estar bien cuando el PSOE de Pedro Sánchez estaba mal. El triunfo incontestable de hace unas semanas es gasolina extra -que para ser sinceros, tampoco necesitaba- para el actual alcalde de nuestra ciudad. 10 o 11 concejales, esa es la cuestión. Veremos si, al menos, necesita dialogar.
La etapa que vive el PP es insólita, dramática. Si la influencia en los triunfos es notable, en las derrotas es determinante. Por eso, lo que ha ocurrido en Génova 13 en estas Generales pronostica en mayo una debacle al detalle: provincia a provincia, ciudad a ciudad, pueblo a pueblo. Parece claro, así lo asumen las propias filas populares en Soria, que van a bajar. Desde el inicio, con el nombramiento de Yolanda de Gregorio, se interpretó la legislatura, que aún ni ha comenzado, como un periodo de transición. Pero la poca ambición y la falta de expectativas, la debacle nacional y la competencia en el flanco derecho, podrían reportar a los populares cinco o, en el peor de los casos, cuatro concejales. Para irse a llorar.
No me creo lo de Vox. Uno, vale, pero… ¿dos? Creo que si muchos y muchas, entre los que me incluyo, teníamos una percepción distorsionada por la cobertura mediática el 26A, ahora, es un hecho que la formación de extrema derecha se ha desinflado a golpe de realidad. Por otro lado, Ciudadanos, quien siempre ha vivido y sobrevivido gracias a su marca, independientemente de la persona por la que apuesta para cada ciudad, tiene un escenario más prometedor. Entrar, como se apuesta, con tres ediles sería un éxito, aunque esperemos, no lo consideren una cifra digna de nombrarse líderes de la oposición.
¿Y la izquierda? ¡Ay, la izquierda! Dividida y subdividida, siempre hasta el infinito, puede que el 29 de mayo se enfrente a un resultado durísimo. A Podemos le hizo daño no presentar, por decisión de la dirección estatal, una candidatura municipal en los anteriores comicios. Ahora, con el mal legado de un Sorianos que utilizó la forma y la estética de una organización a la que no pertenecía, va a ser complicado encontrar ese espacio propio que hace años les estaba esperando. Puede que al final IU y Sorianos por un lado, y Podemos por otro, no consigan llegar a ese 5% mínimo para obtener representación. Entre ir juntos y tener opciones de condicionar el gobierno a Carlos Martínez, o ir separados y facilitar una mayoría absoluta del PSOE, la izquierda se arriesga a lo segundo por falta de acuerdo. El mismo listón del 5% en la capital se levanta sobre la PPSO. La división es osada, pero da emoción.


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