CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Cinco años de reinado

Esta semana se cumplen cinco años de la proclamación del Rey Felipe VI. Cinco años en los que se ha asentado la figura de D. Felipe como Jefe de Estado, que como dijo cuando aún era un joven príncipe, el respeto se lo tenía que ganar, no se hereda.

Se lo ha ganado, incluso políticos republicanos como Pablo Iglesias no duda en defender públicamente la figura del Rey. Solo los independentistas catalanes consideran a D. Felipe una figura detestable, pero sus razones son precisamente las que más admiración han provocado en el resto de los españoles: el discurso que pronunció el 3 de octubre de 2017, a los dos días de que los independentistas intentaran celebrar un referéndum ilegal, jornada en la que se produjeron choques violentos y fake news de gravísimas consecuencias.

Ese discurso del Rey en defensa de la Constitución y con crítica al comportamiento de las autoridades independentistas fue nítido: “Con sus decisiones -dijo- han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado". Palabras que no le perdonaron los independentistas y siguen sin perdonarle: boicotean sus actos en Cataluña, aunque D. Felipe no ha dejado de acudir allá donde le invitan o su presencia es obligada. Aquel 3 de octubre se convirtió en el principal ariete contra el independentismo y defensor de la Ley.

No han sido años fáciles en lo político, a los pocos meses de su proclamación se celebraron elecciones con la aparición de nuevos partidos y el populismo de extrema izquierda; un cambio de gobierno traumático a través de una moción de censura, y un nuevo presidente tan en minoría que se vio obligado a adelantar las elecciones ante la imposibilidad de aprobar los Presupuestos.

En el plano personal, siempre institucional por la propia esencia de la Monarquía, decidió reducir la Familia Real a su esposa e hijas, más los Reyes Juan Carlos y Sofía, dejando fuera a sus hermanas, que dejaron de recibir la asignación por sus labores representativas. Hace pocos días, el Rey Juan Carlos decidió dar un paso al lado por razones de salud y movilidad, aunque su relación con el Rey Felipe sigue siendo muy estrecha y de plena confianza, a pesar de la rumorología. No se puede decir lo mismo de la relación de Doña Letizia con Doña Sofía y D. Juan Carlos, de hecho nunca fue especialmente cercana.

En estos 5 años se han producido gestos significativos: otorgó el Toisón de Oro a la Princesa de Asturias, signo de continuidad y que desde esa fecha incrementa su presencia en público. Y, aunque hoy ha mejorado su relación con su hermana Cristina a raíz de su absolución, D. Felipe demostró que por encima del afecto está la institución cuando le pidió que renunciara a su título de Duquesa de Palma y, al resistirse, se lo quitó.

La Zarzuela, como ocurrió en los primeros años de la Transición, es hacia donde miran muchos ojos cuando la clase política se encuentra en dificultades. D. Felipe conoce muy bien su papel constitucional, pero sabe también que en determinadas circunstancias los españoles esperan una reacción de la Corona. La tuvo el 3 de octubre, el día más relevante de sus cinco años de reinado.


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