SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Nos vacilan

Desde hace una semana tenemos nuevo presidente de la Junta de Castilla y León. Se trata, como sin duda sabrán a estas horas de Alfonso Fernández Mañueco convertido, por mor del pacto con Ciudadanos, en el heredero del legado de Juan Vicente Herrera. Para hacerse una idea de lo que pueden suponer estos próximos cuatro años de gobierno, deberíamos primero estudiar a fondo el acuerdo alcanzado entre los dos socios y confiar en que el uno vigile al otro y al final resulte positivo para la comunidad.
Evidenciado el hecho de que Francisco Igea no es el regenerador que se auto proclamaba, nos cabe la duda sobre la capacidad va a tener como vicepresidente, para orientar las políticas de Mañueco, pero ya tenemos pistas de lo que va a ocurrir en algunas materias. O para ser más concretos, de ‘El Tema’, por excelencia para esta provincia, que es la despoblación. Quizá, a estas alturas ya sepan que, en el citado pacto, se ha comprometido la creación de un grupo de trabajo que en un año aporte su diagnóstico sobre esta grave patología  demográfica que nos aqueja. No se rían por favor, es tal cual se lo he dicho y, de facto, supone un insulto a la inteligencia de una ciudadanía que viene soportando, al menos en Soria, la presión continuada del bombardeo informativo sobre seminarios, cursos, mesas redondas, debates y todo lo que puedan imaginar relativo al citado asunto. No hay organización que se precie que no haya hecho un par de ellos o tres en los últimos años y publicado las conclusiones que, por cierto son coincidentes y  podrían integrar una estupenda y abundante biblioteca especializada. Desde ayuntamientos, ONGs, universidades o grupos de acción local, a fundaciones de todo tipo, han constituido ya sus mesas de expertos y grupos de trabajo que les pueden facilitar la documentación a los que ahora reúna la Junta, si es que lo hace. La verdad es que no sería necesario en absoluto. Cualquiera que se maneje bien en la hemerotecas o en internet, podría entregar un documento impecable a los dirigentes regionales.
Lo absurdo del caso es que nos quieran hacer creer que no están al cabo de la calle del análisis, el diagnóstico e incluso el tratamiento de este cáncer que se nos está comiendo. Dudo que sean tan torpes. Da la impresión,  más bien, que no tienen ninguna intención de hacer nada al respecto o, si acaso, una faena de aliño como fue el Plan Soria en el que nos colaron las inversiones ordinarias en las partidas, presuntamente extraordinarias del aludido Plan.
Nos están vacilando, no cabe otra explicación. Lo curioso es que saben que lo sabemos, pero les da igual.


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