CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Negociar, el verbo de moda

Ya. Las negociaciones empezaron la misma madrugada electoral, continuaron al día siguiente cuando cada formación hizo pública su postura y se prolongarán en los próximos días para conformar posibles gobiernos municipales y autonómicos. No serán largas esas negociaciones, porque en los ayuntamientos, si el candidato a alcalde no logra la mayoría necesaria, será nombrado alcalde el candidato del partido más votado, así que ya pueden espabilar todos para alcanzar acuerdos antes de que el tiempo se les eche encima. Sobre todo el PP, que aún se restriegan los ojos incrédulos porque el temible fracaso con que se inició la noche electoral se puede convertir en todo un éxito si negocia con inteligencia.

Ciudadanos se abre a negociar con PSOE y con Vox. Vox pide respeto a su gente y que dejen de insultar desde otros partido, mientras decide si quiere o no formar parte de los gobiernos a los que apoye. Ciudadanos quiere gobernar, y si no consigue presidencia y alcaldías porque no se ha producido el sorpasso al PP pedirá vicepresidencias y tenientes de alcaldes, y el PP aspira a pactos de la derecha allá donde cuadren los números. O mejor dicho, de centro derecha, porque Pablo Casado ha comprendido finalmente que si se mantenía escorado a la derecha se exponía a ser segundón el resto de su vida política, cuando no tercero, y después de abril sacó su vena centrista, que le ha dado tan buen resultado.

Pablo Iglesias ha aparecido al fin y, también al fin, se ha expresado con la humildad que le ha faltado estos años. Ya ni siquiera exige un ministerio, él mismo reconoce que no está para exigencias. Así que lo que se va a visualizar en los próximos días es que todos se van a dedicar al deporte de negociar sin líneas rojas ni vetos ni muros insalvables, porque todo el mundo quiere gobernar, o formar parte del equipo de los que gobiernan.

Ha llegado el momento de que el trío Egea, Maroto y Villegas se dejen la piel para llegar a acuerdos entre PP y Ciudadanos, es el mismo trío que sacó adelante el pacto andaluz. Con un problema menos que entonces: Ciudadanos ya no se niega a sentarse con Vox. Incluso a compartir gobierno con algún miembro de Vox siempre que queden muy claras las líneas de actuación de los equipos de gobierno. Así que, a no ser que se tuerzan las cosas que hoy parece que no están torcidas, del 26 de mayo saldrá algo parecido a lo ocurrido hace cuatro años, pero al revés: entonces ganó el PP pero el PSOE se llevó los gobiernos, y ahora es el PSOE el que ha ganado pero el PP se puede llevar varios gobiernos autonómicos y municipales. Y esto último es lo que importa: que se lo digan si no a Carmena, alcaldesa de Madrid sin ganar las elecciones y que se queda sin alcaldía ahora que las gana.


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