Suso Seca

Periodista


¡Sigamos tocando!

E sa fue la mítica frase que pronunció uno de los violinistas del Titanic cuando el famoso transatlántico se hundía y nadie les escuchaba ni valoraban su música. El Numancia está viviendo su peculiar naufragio, el míster y capitán del barco numantino hace tiempo que dio la orden de navegar a toda máquina para demostrar que el buque insumergible llegaría a buen puerto, pero su sistema no cala en el equipo ni en la afición. Muchos de sus grumetes andan ‘pasotas’ y no ven el gran iceberg del descenso en el horizonte. El Titanic era lo mejor del momento y quería llegar al destino antes de tiempo, esa velocidad es la que le falta al equipo en la circulación del balón y pese a ser lo contrario que le pasó al transatlántico, podemos arribar al puerto del descenso en un abrir y cerrar de ojos. Desde el impacto con el iceberg, los directores del navío, solo tenían seis horas para dirigir la salvación, Garai tiene seis jornadas para impedir que el desastre se produzca.
El barco se va a pique, pero todavía podemos salvarnos de ahogarnos en el mar de la Segunda B. Garai es el responsable de decirle a los músicos que cambien el ‘¡Sigamos Tocando!’ por el ‘¡Sigamos Ganando!’, más que nada porque como sigamos así, dentro de nada interpretarán la Marcha Fúnebre de Chopin y ya no habrá marcha atrás. Con cabezonería no llegaremos a ningún lado, más que nada porque en la tabla cabemos todos para salvarnos, ¿eh, Rose (Garai)? No dejes que Jack (equipo y afición) se vayan al fondo del océano, ¡por favor!


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