Jóvenes sobresalientes

N.Z
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Nerea y Pablo son los alumnos sorianos que mejor nota han obtenido en la EBAU. Harán Medicina y el doble grado de Informática y Matemáticas

Jóvenes sobresalientes

La excelencia tiene rostro joven. Y se expresa con naturalidad, con espontaneidad, con simpatía. Y tiene ganas de vivir, de comerse el mundo. Pero,  con responsabilidad, con sentido común, con educación, con esfuerzo, con tesón. Con valores. 
Nerea López Bosque y Pablo Heredero García son protagonistas de este reportaje por méritos propios. Porque son los alumnos sorianos que mejor nota han obtenido en la EBAU, la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, la antigua Selectividad. Ella, un 9,92 sobre 10 [media de Bachillerato y la fase obligatoria de la EBAU]. Él, un 9,85. Si contamos la fase optativa, Nerea alcanza 13,88 sobre 14. Pablo, 13,85. 
En el primer examen, el de Lengua, tuvieron un 9,5 y un 9,25, lo que les alejó ya de la cifra redonda. Quizá fueron los nervios del estreno... A ella le ‘restó’ un poco también Historia (9,7). Y a Pablo, en las optativas, Física (9,25). En el resto de exámenes, 10.
Jóvenes sobresalientesJóvenes sobresalientes - Foto: la puerta de su futuro. La EBAU era la prueba definitiva que les abría, o les cerraba, la puerta del futuro que querían. Ese que deben labrarse a partir de ahora ellos solos lejos de casa. Nerea lo hará en Salamanca, donde va a estudiar Medicina. Pablo, en Madrid, donde va a cursa el doble grado de Matemáticas e Ingeniería Informática. 
Saben que les esperan años intensos de estudio, entre otras cosas porque han elegido dos de las carreras más complicas y con las notas de corte más altas de España. A pesar de ello, se muestran ilusionados y expectantes ante esta nueva vida que ahora arranca. Pero también prudentes, porque saben que la universidad no es el instituto y que los sobresalientes conseguidos hasta ahora no son garantía de nada en el futuro. «Me da respeto llegar allí y ver que todo es muy distinto. Porque estás bien preparado, pero siempre te queda la duda. Miedo a, pese haber sacado esta nota, no estar preparada», reconoce Nerea. «No fiarte», puntualiza Pablo.
La idea de hacer Medicina rondó siempre la cabeza de esta estudiante de Escolapios, aunque admite también que nunca lo quiso dar por hecho, conscientes de que «la nota era muy importante» . «No me quería hacer a la idea y luego llevarme el chasco. Soy un poco cobarde en ese sentido», indica entre risas. Por ello, entre sus opciones estaba también Veterinaria o Biología, y Filosofía. La elección de Salamanca casi llegó sola, una vez decidido que sería médica:«Me parece una ciudad increíble y para estudiar está muy bien. La Facultad de Medicina tiene buenas referencias y el hospital con el que está vinculada para las prácticas está muy bien. Además, tengo algo de familia allí». Sobre la especialidad que elegirá, lo deja en manos del destino, y de lo que le guste más en estos seis años de estudio que le quedan por delante. 
Pablo, alumno del Gaya Nuño de Almazán, admite que no lo ha tenido claro en ningún momento y que se ha tomado la elección «con calma». «Sabía que algo de la rama sanitaria no podía ser. Me parece interesante y lo valoro muchísimo pero yo sería incapaz», reconoce con una sonrisa. Así que su futuro iba sí o sí por la rama Tecnológica. Este último curso le han gustado mucho las Matemáticas, y la Informática le encanta, así que después de valorar todas las opciones posibles (y una vez tenía su nota de corte que le permitía hacer lo que quisiera), se decantó por el doble grado. «Creo que la combinación puede estar bien. Lo primero, porque me gusta y, además, porque parece que puede ser una carrera demandada», justifica. «Me han avisado que es dura. Espero poderla sacar y, si no, siempre tengo la opción de decantarme por una de las dos», añade. Lo hará en la Complutense de Madrid. 
Casualidades de la vida, y ahora contado ya a modo anecdótico, Pablo estuvo a punto de no poder estudiar este Bachillerato Tecnológico porque «en Almazán no había gente suficiente, menos mal que al final salió», indica satisfecho. 
Con una tasa de inserción laboral del cien por cien en ambos casos y un tiempo medio inferior a tres meses para conseguir el primer empleo, saben que su futuro laboral, a priori, está asegurado. Pero si algo caracteriza a estos dos jóvenes es su sensatez, su prudencia, la misma que frena cualquier atisbo de arrogancia. Por eso ambos se muestran confiados, pero cautelosos, a la hora de hablar de su porvenir laboral. Nerea, de hecho, no ignora que, según la especialidad que elija, es probable que tenga que ‘volar’ al extranjero. No sería un problema, pero reconoce que le gustaría poder regresar a Soria y poder poner su granito de arena en la lucha contra la despoblación. «Ojalá pudiéramos venir aquí, que el hospital crezca y tenga más áreas y más especialidades,  y que la universidad también amplíe. Aquí hay calidad de vida, tiempo, ¡y por ayudar un poco a Soria! Porque si al final todos nos vamos… así no va a mejorar, está claro», reconoce. Eso sí, asume, «eso lo pienso hoy», consciente de que el mañana determinará todo. 
Pablo lo tiene aún más claro:«Si veo que voy a tener el mismo trabajo en Madrid que aquí (incluso siendo un poco peor aquí), me vendría. Aquí la calidad de vida es inmejorable». 
«un buen curso». Ambos han cursado Bachillerato de Ciencias. Ella en los Escolapios de Soria. Él en el  Gaya Nuño de Almazán. Y ambos tienen claro que sus centros y, sobre todo, sus profesores, tienen buena parte de responsabilidad en su resultado. También sus padres. «Mi nota se la debo muchísimo a ellos. En primer lugar, a mi madre, por el tiempo que me ha dedicado, que me ha aguantado. Y a los profesores, me llevo un recuerdo buenísimo de todos ellos, por lo que me han enseñado a nivel académico pero, también, por lo que me han apoyado. Porque yo soy una persona un poco pesimista e  insegura, y no hubiera llegado a esto sin la confianza, el afecto y la cercanía que me han dado», gratifica la joven. En la misma línea, Pablo añade, «se lo tengo que agradecer sobre todo a mi madre, que en todo momento me ha apoyado sin presionar. El que me presionaba era yo», apunta entre risas. En cuanto a los profesores, reconoce que el hecho de que su Bachillerato fuera un «grupo pequeño» ha facilitado un «trato buenísimo». Y no puede evitar mencionar a su profesor de Dibujo, al de Tecnología Industrial.... que «generaban un ambiente muy distendido en clase, pero sin rebajar en ningún momento la exigencia». 
Se confiesan buenos estudiantes y reconocen que la nota es el resultado de ese empujón final que dieron las dos semanas previas a la EBAU pero, sobre todo, de su constancia, de su capacidad de esfuerzo, de la planificación, de los «hábitos» que han ido adquiriendo en cursos pasados. De hecho, aseguran que no han tenido que renunciar a nada ni hacer ningún sacrificio especial para poder alcanzar este resultado. Nerea ha podido seguir con el deporte y Pablo con el piano. Y ambos han seguido estudiando idiomas y han podido salir con los amigos como cualquier joven a su edad. Es cuestión de «organizarte» porque «hay tiempo para todo», coinciden.
El año ha pasado «fugaz» e ha sido intenso por la «presión» de la EBAU, siempre rondando sobre sus cabezas, y las de los profesores. Aún así, comparten, este año -también de despedidas- ha sido «de los más buenos». Por todo lo que han aprendido, por todo lo que se llevan en su mochila.  

Nerea: 9,92

Nerea es de las que planifica con tiempo. Se reconoce insegura y llevar todo al día le da confianza, por ello estudia a diario. Para preparar la EBAU se apoyó en el refuerzo que ofrecía su centro. Con los deberes ya hechos, y con nota, es el  momento de disfrutar del verano: «Hacer un poco lo que te apetece. Lo que durante el curso quizá has dicho. Leer una novela, salir con los amigos, hacer un viaje… Ahora sí porque me lo he ganado y hay ganas». 

Pablo: 9,85
Pablo es de «trabajo [que no estudio] diario», y de estudio intenso los días previos al examen. Aunque avisa también, «depende de la asignatura». Su centro también ofrecía refuerzo las dos semanas previas a la EBAU, pero él optó por prepararlas solo en casa. Ahora, es momento de disfrutar:«Una vez te dan la nota y ves que es buena, relajación total. Salir y hacer lo que te apetezca». Como Nerea, aprovecha también para sacarse el carnet de conducir.

Nota media en Soria: 7,40
420 alumnos hicieron la EBAU en Soria. De ellos, 405 (96,43%) obtuvieron una nota de apto, con una nota media de 7,40 puntos. 

EBAU única ya
Antes de terminar la entrevista, los dos coinciden en un mensaje: «EBAU única ya, porque no tenemos las mismas condiciones».