La expectativa de la Mantequilla de Soria es bastante negra

N.Z
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Claro y directo, entona el mea culpa en aspectos en los que cree que el sector debe mejorar, como el uso de herbicidas o el relevo generacional. El futuro, a su juicio, pasa por dimensionar, por prácticas ecológicas, el regadío y semindustrializar

La expectativa de la Mantequilla de Soria es bastante negra

Ganadero de cuna, Raúl Ramínez asume la secretaría general de UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos) en Soria desde 2012. Conoce el sector, le gusta, lo trabaja a diario, y lucha por poner su granito de arena para mejorarlo. Porque, asegura, «el campo soriano tiene futuro». 
En plena campaña de cosecha, ¿qué previsiones manejan?
Las previsiones eran muy malas y están mejorando y se están viendo los trabajos de los buenos profesionales. Los rendimientos son bastante aceptables, no nos vamos a engañar, pero está habiendo también muy malas cosechas. Depende de zonas. 
El granizo arrasó varias parcelas pero los daños por la sequía son aún mayores, según los datos de Agroseguro. ¿Es efecto del cambio climático, son situaciones puntuales, dónde está el problema?
Yo no soy mucho de cambio climático. Los ciclos de la naturaleza son los que son y realmente cada 20-30 años hay unos picos de calor o de frío. Ha habido años de sequía pero muchos partes de sequía se han modificado a pedrisco porque la bonificación o los seguros tratan mejor las parcelas de pedrisco que las de sequía. 
UPA regional, en su coalición con COAG, ha manifestado su rotunda oposición al proyecto de la cooperativa Valle de Odieta en Noviercas. 
Yo ahí desde el primer momento me tuve que desmarcar y dije que consideraba que la vaquería de Noviercas era necesaria. ¿Por qué? Porque no podemos seguir poniendo trabas a la realidad.Cada vez hay menos gente viviendo en el campo y en este momento está colgando de un hilo casi invisible la Denominación de Origen  (D.O.) Mantequilla de Soria. 
Entiendo que, en vez de poner esa cifra de vacas en una sola granja, ojalá se hubieran puesto 200 granjas más pequeñas, pero como persona que me he criado entre las cuatro tetas de una vaca puedo decir que la viabilidad de las explotaciones hoy en día es, si no industriales, sí semindustriales, para poder dignificar el trabajo de los que viven de ello. 
Se ha desmarcado, incluso en contra de lo que marca su organización en instancias superiores. 
Me he desmarcado de mis compañeros regionales y nacionales porque entiendo que en Soria no podemos mirar para otro lado otra vez y decir que no a todo. Si no tenemos nada... Algo tendrá que venir que genere riqueza y que de vida en los pueblos, nos guste más o nos guste menos. 
¿Fija realmente población en el medio rural este tipo de granjas?
Sí. Quizá los nativos de los pueblos no trabajamos en esas explotaciones porque tenemos otras salidas alternativas, pero sí aquellas personas que muchas vienen de otros países. Son trabajos menos cualificados pero bien remunerados. Eso, unido a iniciativas de los ayuntamientos en los entornos, entiendo que puede fijar vida en los pueblos. 
Las voces más críticas al proyecto insisten en que no por estar mal en Soria tenemos que decir sí a todo, y advierten del daño medioambiental, el efecto negativo en el sector...
Yo no estoy de acuerdo en que sea algo negativo. A nivel medio ambiental, las normativas que ahora exige Castilla y León, España y Europa para estas explotaciones son muy estrictas y muy claras, y no puede haber ningún tipo de vertido incontrolado. 
Mis padres vivían con dos o tres vacas debajo de donde yo dormía, y servían de calefacción. Hoy en día las explotaciones tienen que ser de 300, 500, 1.000 vacas, o más. Ojalá pusieran un tope, como ocurre con otros sectores como el porcino. Pero la evolución es esa y hay que evolucionar. Antes los agricultores vivían con cuatro o seis fincas y eran seis hermanos y subsistían. Hoy en día los agricultores labran 300 y 500 hectáreas en Soria, y por eso no ponemos nadie el grito en el cielo. No podemos poner trabas a todo lo que nos molesta. 
Procede de una zona de vacuno de leche y conoce bien el sector, ¿qué alternativa le queda a la D.O. de la mantequilla cuando quedan solo dos explotaciones para abastecerla?
Conozco el tema porque, de hecho, en su momento firmé como responsable la solicitud de denominación de origen. Ojalá me equivoque, pero la expectativa para la Mantequilla de Soria es bastante negra. No soy de los que me gusta tirar piedras al tejado del vecino, porque además me puede caer al mío también, pero si no ponemos algo sobre la mesa -y algo es esa granja más o menos grande- la denominación de origen tiene muy poco futuro. 
¿Con el modelo actual de granja de vacuno de leche es inviable?
Ahora mismo las dos explotaciones   de leche que se mantienen las conozco bien y puedo decir que a una le queda una generación. Una generación es, cuando el padre desaparezca, los hijos pasarán a vacuno de carne. Y la otra son tres hermanos con un sobrino y un obrero, pero la expectativa es que ninguno de ellos quiere tirar de la vaca de leche. Es una pena porque ahora sí que está siendo rentable, porque el sobreprecio que lleva producir la leche para hacer Mantequilla de Soria supone un dinero; pero no compensa. En el caso de la explotación de Ventosa de San Pedro la tienen dimensionada, pero el relevo generacional ya no está. El ahora mismo nuestro es muy corto. 
Que alguien se pueda incorporar al vacuno de leche con una explotación media, ¿es una utopía?
No es inviable pero es difícil. Yo desciendo de una zona ganadera y, en concreto, de vacas de leche. En el año 91 había 270 explotaciones. Hoy no queda nada. 
Entiendo que hoy no serían viables porque las alimentaciones no están como en Galicia. Hablábamos antes del cambio climático, llueve menos, hace más calor... y tenemos que ir a zonas de regadío, a zonas donde, utilizando el agua, demos de comer a nuestros animales. La ganadería tiene que vivir cerca de donde hay agua. 
También en el porcino se está apostando por un modelo de explotación dirigido hacia grandes granjas. 
Sí, pero ahí está muy limitado, ahí sí tenemos la suerte de que nos han dicho hasta donde puede llegar una explotación. Son explotaciones en las que posiblemente esté uno o dos hermanos y algún trabajador, y ahí ya se dignifica mucho más el trabajo. 
Es cierto que las granjas de porcino generan malos olores, por supuesto, pero cumpliendo todas las normativas como debemos de cumplirlas, esos olores yo los dejo al margen, porque hay otros olores y otros problemas que dañan más pero quizá se mira hacia otro lado porque hay otros poderes detrás de ello. Ahora mismo se me viene a la cabeza los problemas que a futuro podemos tener con las contaminaciones de las aguas residuales. Y no vienen ni de los cerdos ni de las vacas, vienen de otras cosas que, como hay grandes grupos multinacionales detrás... Al final matamos moscas a cañonazos. 
De todos modos, ¿qué hacemos con esos purines que van a generar esas grandes granjas?
Los tenemos que inyectar en el campo. Hay muchas hectáreas y está dimensionado el número de cabezas de ganado con arreglo a las hectáreas donde se pueden aplicar. 
Antes teníamos una cuestión más sencilla que medioambientalmente estaba mejor aprovechada pero, como era con dinero publico, parece ser que no gustaba. Nuestra generación entiendo que va a volver a eso y, esas cosas que no nos gustan, se pueden utilizar para algo positivo. 
Y hoy en día hay algo muy claro con los purines de cerdos, es un nitrógeno que se aplica al campo totalmente natural. En gránulo lo estamos pagando a unas cantidades impresionantes, ¿por qué no en líquidos?. 
En varios pueblos de Soria hay problemas en el agua de consumo por la presencia de nitratos y, obviamente, hay quien mira al sector. ¿Qué lectura hace usted?
La lectura de los residuos en las aguas subterránea es muy difícil. Si cumpliésemos todos -y digo todos, desde el agricultor hasta las propias administraciones-, quizá el problema no sería tal. Próximo a un manantial no se pueden echar ciertos productos. 
Quizás veamos mal al señor del Seprona, pero muchas veces nos estamos pasando en la libertad que nos dejan y en no cumplir algunas cosas. Si vertemos muy cerca del agua que mañana tenemos que tomar, hoy no se va a ver el problema pero a medio y largo plazo lo vamos a encontrar. 
Entona en parte el mea culpa del sector. No es  algo habitual...
Hace falta mentalización, no tanto ego. Si yo tengo una parcela cerca de un manantial, tendremos que aprender a decir entre todos que no a este tipo de herbicidas y de productos, porque eso sí nos puede llegar a contaminar las aguas. 
Vamos hacia un mundo cada vez más concienciado con el cuidado al medio ambiente. ¿La agricultura ecológica es el futuro?
Bueno, es una de las salidas. Se nos critica mucho, pero yo no entiendo persona más ecológica que la persona que vive del campo. 
La agricultura y la ganadería ecológica tienen futuro y unos niveles de economía elevados, y solo hay que ver que países como Suecia, Alemania... son consumidores potenciales impresionantes. El problema es que de momento no tenemos la mentalidad ecológica en Soria. No pensemos que se van a cosechar 300 hectáreas de un trigo ecológico. Igual hay que hacer cantidades más pequeñas, como con el regadío. Porque quizá con pocas hectáreas también se puede sobrevivir dignamente, y genera más riqueza. Estamos masificando por volumen, pero los volúmenes muchos veces no son las rentabilidades. 
Soria siempre ha sido cerealista pero  cada vez se diversifica más y el regadío está cobrando peso. Almazán, Ines, Ágreda, Buitrago... ¿la modernización del regadío es una alternativa de futuro para el campo soriano?
Totalmente. Ante los ciclos de las temperaturas, de la falta de lluvias... los periodos de sequía van a ser más largos o van a ser menos productivos en el campo, entonces, si utilizamos y optimizamos el agua que tenemos (que la tenemos ya y no hay que pedírsela a Valladolid), entiendo que se puede vivir, y vivir muy bien del regadío. Prueba de ello son los ejemplos que ya tenemos. Hoy en día con un simple móvil se puede regar y ver cómo están las plantas, y hay que aprovechar las ventajas de la tecnología. 
¿Soria tiene que tender hacia un cambio de modelo? ¿A diversificar?
Sí, hay que diversificar, porque se ha ido muy a lo cómodo. En Soria ahora mismo se están importando muchas proteaginosas para hacer el pienso en Copiso, y realmente esta provincia es muy buena productora de leguminosas y proteaginosas . Por tanto, ahí tenemos margen, y es una forma además de limpiar nuestro campo de malas hierbas. No con herbicidas, sino con cambio de cultivo, con cultivos alternativos. 
¿También en la ganadería de ovino y caprino hay que cambiar el modelo? Antes había rebaños en todos los pueblos, ahora apenas se ven. 
Yo soy ganadero de ovino y el ovino tiene futuro, pero no tiene futuro con un hombre y una manta al hombro. Eso lo han vivido nuestros antepasados y todavía queda algún nostálgico, pero hoy en día hay que ir hacia cercas, hacia explotaciones en las que tú puedas tener tu rebaño guardado y, a la vez, vivir un tipo de vida tan digna o tan libre como puede tener cualquier personas en la ciudad. 
Las explotaciones se van dimensionando y ahora son de 1.000-2.000 ovejas, lo que quiere decir que, con uno o dos trabajadores, se está llevando lo que antes costaba cinco o seis familias. Tiene futuro, y más ahora que Soria puede entrar en la IGP(Indicación Geográfica Protegida) del lechazo de Castilla y León, algo por lo que llevamos ya muchos años luchando y que Bruselas nos lo ha autorizado. Un número importante de ganaderos de ovino lo estamos trabajando ya porque al final es una diferenciación en positivo hacia los productos que vengan de otros países. 
La Diputación se ha volcado con la vaca serrana negra. ¿Están funcionando las ayudas para salvar esta raza autóctona?
Yo creo que en algunas explotaciones sí, pero tenemos que pensar que hay algunas cuestiones muy claras, como que la raza serrana negra es una raza potencialmente de poco valor económico pero de mucho valor medioambiental. Económicamente es más cara, pero tiene más sabor, por lo que hay que saberla vender para que el consumidor lo valore. Posiblemente lo van a ver antes desde fuera, como generalmente ocurre. 
El campo es ‘prisionero’ de las subvenciones, de los precios que impone el mercado, de la normativa... ¿Puede vivir un agricultor o un ganadero de su explotación, sin depender de ayudas externas?
Por desgracia, no. Más del 30% de los ingresos de un agricultor provienen de ayudas. Eso es muy malo. 
Nuestros políticos no fueron capaces en su momento de hacer unas negociaciones claras y sensatas hacia el medio rural de Soria. Se entendió mucho en otras zonas, pero aquí se ha dejado al margen. Y tenemos pruebas. En un momento se intentaron hacer trampas con el lino y con otras cuestiones, y eso desfigura y nos deja una imagen muy desagradable. 
El agricultor es hoy en día un profesional que intenta dimensionar, pero lo que ocurre es que el 70% de la tierra que llevan es en alquiler, y eso significa que el poder lo tiene el propietario de la tierra. Entonces, para que haya nuevas incorporaciones, o cede el padre al hijo o tiene que entrar en un mercado en el que la rentabilidad no existe, porque estamos dando todo el dinero que nos dan de ayuda para la incorporación a un tercero que lo único que hace es decir «sí, lábrame esto». Eso es muy fuerte, y eso la culpa es nuestra. 
¿Por eso falla la incorporación de los jóvenes al campo?
No falla porque no haya jóvenes interesados, falla porque la propiedad de la tierra está fuera de la realidad. Hay muchas personas con 80 años que se siguen montando en el tractor. No digo que no tengan derecho a ello, pero es necesario un relevo generacional, igual que el que tuvieron en su día ellos. Esas personas están coartando que venga un chico joven al campo. Si no le dejamos trabajar, si le ponemos trabas constantes, no vamos a llegar a buen puerto. 
No hay jóvenes, ni mujeres. ¿Ha fallado la titularidad compartida?
Yo asistí a una jornada donde estaba la exconsejera de Agricultura y daba un dato:el 35% de las incorporaciones de mujeres al medio rural tienen más de 65 años. Eso realmente dice muy poco a favor nuestro, porque quiere decir que, cuando el marido fallece o cuando el marido ya se ha cansado, figura la señora. Eso no es incorporación. Y si no hay mujer en los pueblos, no hay nada. 
¿Hace falta también impulsar la industria de transformación en Soria?
Totalmente. Esa es la base. Yo tengo amigos en la zona de León y de Palencia y allí hacen transformación y allí sí que se está manteniendo la actividad agrícola y la vida en los pueblos. 
En la lucha contra la despoblación que enarbola esta provincia ¿qué papel juega y debe jugar el campo?
El papel del campo tiene que ser el de impulsar. Pero la despoblación no viene de ahora, viene de los años 60. Entonces se salía corriendo. Ahora queremos dar subvenciones o impulsar el no a la despoblación, pero creo que sin unos controles exhaustivos y efectivos. Porque el que hagamos una verbena en el pueblo y nos gastemos un dinero, no significa que ahí viva la gente. Hay que poner una actividad que genere riqueza, y a ese hay que apoyarle. Desde luego que hay que controlarle también, pero hay que apoyarle. Porque ahora no se le está apoyando y, además, se le está dando dinero a gente ajena totalmente a lo que es dar vida en los pueblos. 
¿Se intenta combatir la despoblación sin contar con el medio rural?
Sí, lo tengo clarísimo. Y sin ningún tipo de control. Controlemos que las ayudas llegan donde tienen que llegar porque, si no, lo que estamos haciendo es llenar los bolsillos de algunos que luego no tienen nada que ver con el campo. Eso es muy duro. 
¿Cómo debe ser la nueva PAC?
Debe ser clara y debe ir sobre rendimientos y sobre actividad. Tenemos que incentivar que, aquellas zonas que no tienen unos mínimos de rendimiento, no tienen por qué seguirse subvencionando. Una hectárea de cereal de 1.000 kilos no es rentable de ninguna de las maneras, y está limitando otras actividades, como puede ser una ganadería extensiva que genera riqueza, mantenimiento y menos riesgo de incendios. 
Y, luego, que haya que tener actividad y pagar cupón de Seguridad Social. Si quiero cobrar mis ayudas, que cotice al menos una parte de las personas que cobran esa ayuda. 
¿Sería interesante que las ayudas fueran vinculadas a vivir en los pueblos? Durante años hemos visto cómo se han cobrado muchas ayudas pero no ha asentado población.
Desde luego. En Pinares, por ejemplo, las suertes de pinos exigían vivir en el pueblo seis meses y un día. Aquí no sé si deberíamos llegar a ese punto, pero algo muy parecido. 
Ya hay nuevo consejero de Agricultura. ¿Qué pide a Jesús Julio Carnero?
Creo que ha estado en la Diputación de Valladolid y creo que conoce la agricultura y un poco el ovino y el bovino de carne, porque Valladolid lo tiene. Le pido que pise la tierra y que se deje asesorar por muchos buenos técnicos que tiene en la Consejería. Y que tenga en cuenta que, cuando las organizaciones pedimos algo, no es solo por el bien del agricultor, sino por el bien de todo el conjunto. 
Yal nuevo ministro, cuando lo tengamos, ¿qué hay que pedirle?
Que mire de Madrid para arriba, lo tengo muy claro. Yo se lo dije en una ocasión a una ministra, que las explotaciones y las ayudas hay que dimensionarlas a la realidad, a las producciones, y no a las hectáreas. 
Ahora hemos conseguido que se nos de una ayuda de oveja siempre que cumplamos un parámetro de corderos vendidos a sacrificio. 
Que sea  por vaca, por kilos de cebada, por kilos de trigo... Creo que es importante que sea así porque ahí, el que es mal agricultor, automáticamente se va a salir solo. El que solo va a coger la subvención así no va a seguir. 
UPA y COAG crearon la Alianza por la unidad del Campo, ¿cómo funciona?
Tenemos total autonomía. Cada uno hace sus trabajos y, donde llegamos a acuerdo, vamos de la mano. Entendemos que dividiendo no llegamos  a ninguna parte. Asaja en su momento hizo una buena labor cuando aglutinó a tres o cuatro. Otros no hemos sido capaces y parece que nos vamos disgregando, que somos individualistas. Así no. Hay que trabajar unidos porque así podremos decir al consejero, al ministro y al que sea qué es lo que queremos. Pero nos unimos en muy pocas ocasiones. 
¿Qué futuro aventura al campo?
El futuro del campo soriano es bueno, porque hoy en día producimos cereal a unos precios razonablemente económicos, sabemos producir animales, tenemos una industria de transformación como es Copiso, que es la envidia de todos, y ahora hay que hacer esa transformación que hace Copiso en otras cuestiones. Yo estoy convencido de que en Soria es posible seguir generando riqueza y vida en los pueblos. Nos tenemos que transformar, modernizar, diversificar.  Hay que ser un profesional del campo y de la vida en los pueblos.