Ganas, técnica y mucho ritmo

Beatriz Jiménez
-

Cada vez más sorianos se animan a bailar como hobby, práctica deportiva o de manera competitiva. Triunfan los ritmos latinos.

Ganas, técnica y mucho ritmo

Estás centrada en el baile y el rato que estás aquí te olvidas de todo y no tienes problemas», cuenta Raquel mientras se pone unos zapatos de tacón para la clase de salsa en rueda. A su lado, también preparándose para la sesión, Piluca explica que «además del ejercicio físico, el baile requiere un gran ejercicio mental, necesitas tanta concentración que te olvidas de todo...ni yoga ni leches». Lo resume Marta de manera tajante: «El baile engancha como una droga».
Quizás sea ese enganche, esa concentración que hace que se olviden problemas y penas, lo que anima a bailar a cada día más gente en Soria. Sirva como ejemplo la academia Bailad Benditos, la pionera, donde centenares de bailarines como Raquel y Piluca se juntan durante todo el año para aprender los primeros pasos, perfeccionar diversidad de estilos o incluso prepararse para competir de manera oficial. Al frente está Daniel Hernández, que lleva «toda la vida bailando» y que desde hace catorce años ofrece aquí toda su experiencia y conocimientos para formar a aquellos sorianos que quieren ir más allá de  los agarrados de las verbenas. 
Cada vez son más. Y de todas las edades. «A la escuela viene gente desde los 25 a los 70 años», cuenta Daniel, «la edad no tiene nada que ver, lo importante son las ganas». Además, explica que «lo bueno del baile es que en competición hay categorías de todas las edades». 

Ganas, técnica y mucho ritmo
Ganas, técnica y mucho ritmo - Foto:
Importan las ganas de aprender y, según destaca el profesor, la técnica. «Solo hay una forma de bailar bien y divertirse bailando: con técnica», asegura. Y es que, «si no sabes cómo funciona tu cuerpo es como una lucha; pero si lo controlas y sabes manejarlo, el baile es cómodo, fácil y divertido». Por eso, aunque sus cursos comienzan explicando los pasos del baile de que se trate, («que es lo menos importante», apunta), indica que lo relevante es «enseñar cómo funcional el cuerpo, que haya equilibrio, que la pareja vaya bien... eso es lo complicado».
variedad. En la escuela se ofertan cursos tanto a profesionales como a amateurs: danza coreográfica (en grupos), baile deportivo (de competición), de salón latinos (samba, chachachá, bolero, pasodoble y jive) y estándar (bals, tango, foxtrot y quickstep). Daniel explica que «lo que más se baila ahora es caribeño: salsa, merengue, bachata y kizomba». Él intenta estar al tanto de todas las modas y ofrecerlas en la escuela, como es el caso de los bailes caribeños de competición «que llevan muy poco tiempo»y la danza coreográfica. «Todo va por modas y sobre todo lo que manda es la música que se lleve en cada momento», señala, «por ejemplo hace unos diez años con el programa de televisión ¡Mira quién baila! se apuntó mucha gente sobre todo para bailes de salón».
En cuanto a las personas que se animan a aprender o perfeccionar la técnica del baile, también hay una gran variedad. Cuenta el bailarín que suele tener alumnos extranjeros de Erasmus, este año por ejemplo ha tenido un chino. «Lo bueno es que el baile es un sistema internacional y el alumno que viene de fuera puede serguir la formación porque los pasos son iguales en todo el mundo y se llaman igual». Hay muchas parejas que se apuntan juntas, pero también hay personas que lo hacen de manera individual. En las clases siempre hay alguien con quien compartir el baile. 
Ganas, técnica y mucho ritmo
Ganas, técnica y mucho ritmo - Foto:
el baile de novios. Los que irremediablemente se apuntan a la par son los novios que quieren deslumbrar en su baile de bodas. «Se lo preparan con tiempo, al menos un mes o mes y medio de antelación», asegura Daniel. Y explica que «cada vez se estila menos el vals, los novios escogen una canción que les gusta o significa algo especial para ellos y aquí preparamos la coreografía y se ensaya». Mucho del trabajo que tiene Daniel en verano es debido a las bodas, porque el número de clases y alumnos desciende respecto al invierno. Si durante el curso escolar hay clases todos los días, con hasta veinte grupos diferentes, ahora en verano tiene solo siete grupos.
práctica. Muchos de los alumnos estivales acuden también a clase durante el invierno. «Es una formación continua, y ahora en verano viene también gente de otros ciudades que aprovechan las vacaciones en Soria para seguir practicando», cuenta Daniel. El profesor señala que «si tu intención es aprender bien a bailar, lleva su tiempo, no es una cosa de seis meses». Es el caso, por ejemplo, de Piluca y su marido, que llevan alrededor de tres años formándose en la escuela. «Al principio no teníamos ninguna noción y el primer año nos costó mucho como pareja para coordinarnos», se sincera. Asegura que ellos se lo toman como un hobby, pero además de la hora y media semanal que acuden a Danzad Benditos, practican también en casa y no desaprovechan ninguna ocasión para bailar en alguno de los locales de Soria que de vez en cuando abren sus puertas a estos danzantes, como Babilonia y Casa Manolo.  

La asociación Soria Baila, que cuenta ya con 120 socios, prepara un congreso para octubre

En marzo nacía Soria Baila, «una asociación sin ánimo de lucro que se vislumbra como un punto de encuentro de todos los bailongos ofreciendo espacios y actividades en torno a esta afición». Cuatro meses después, cuentan ya con 120 socios y han organizado y participado en varias animadas actividades, como el vermut salsero en el Tubo Ancho con el que se dieron a conocer. La Asociación está ahora intentando organizar un Congreso de fin de semana con talleres y actuaciones, como a los que suelen acudir muchos de sus miembros en provincias vecinas como Logroño, Burgos o Valladolid. También tienen en mente preparar un flashmob por el centro de la capital.