CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


Ciudadanos, necesario

Que no cunda el pánico. No es mala noticia el chute de fervorín que ha calado entre los militantes de Ciudadanos tras el paso delante de Inés Arrimadas como futura lideresa de un partido necesario, como defensor de la unidad de España y del orden constitucional, aunque ahora esté descabezado y aparentemente hundido. Para el sano funcionamiento de la vida política en un escenario fragmentado, pero aún sometido a la tensión entre los dos partidos alfa del viejo bipartidismo, es fundamental la existencia de una fuerza colindante con derecha e izquierda, liberal, centrada y comprometida con la Constitución. Recostados en la teoría de que se inmola la persona para que sobreviva la organización (la dimisión de Rivera se presenta como un ejemplo de coherencia personal), sus dirigentes se duelen por la tremenda desproporción entre los errores cometidos y la factura que han tenido que pagar por ellos. A partir de ahí, celebran las 350 afiliaciones registradas en los días posteriores a las elecciones del 10 de noviembre, se centran en la necesidad de forjar un nuevo proyecto y rechazan la generalizada interpretación sobre las causas de su hundimiento en las urnas (más de dos millones y medio perdidos), que apunta a la derechización del partido. Según doctrina del comité permanente, las causas del desastre hay que buscarlas en la volatilidad de sus votantes (bajo índice de fidelidad) y, sobre todo, en la polarización de la vida política. No en la apuesta de Albert Rivera por distanciarse del PSOE. Y para demostrarlo se remiten a los análisis postelectorales, que registran un trasvase de votos al PSOE poco significativo (unos 250.000), mientras que el resto (más de dos millones) se fueron al PP, a Vox y a la abstención. Sin embargo, tras la espantada de su carismático líder, sigue flotando la duda de si este partido está haciendo lo correcto en su contundente "no es no" a entrar en el bloque de gobernabilidad ideado por los guionistas de Sánchez a partir del pacto PSOE-UP. Algunos pensamos que si encontrara una forma de contribuir a la gobernabilidad, por acción o por omisión (apoyo o abstención), tendría la oportunidad reactivarse después de su reciente fracaso en las urnas. Por supuesto, a cambio de hacer irrelevantes a los independentistas. La aritmética parlamentaria otorga a los 10 diputados de Cs la ocasión de conseguirlo. Y en Moncloa no han perdido han perdido la esperanza de incorporarlos bajo la fórmula de "sí" en investidura (abstención en algunas combinaciones manejadas) y geometría variable en la legislatura.