Así era Soria cuando el hombre pisó la Luna

Redacción
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En las casas que tenían la suerte de contar con televisor -que no eran ni mucho menos todas-, la familia y, también, parte del vecindario, se reunió para ver el gran momento.

Así era Soria cuando el hombre pisó la Luna

Aquel julio de 1969 en el que el mundo comenzaba la conquista de la Luna el periódico Soria, hogar y pueblo abría su portada con el titular: «Hoy, 16 de julio de 1969, fecha para la Historia Universal».  «La expectación es general en el mundo civilizado. Cerca de seiscientos millones de telespectadores de unos 40 países verán mañana, en directo, el lanzamiento del Apolo XI (...) Los astronautas del Apolo XI deberán probar ante la Asociación Americana de Aeronáutica que son los mismos hombres que salieron de Cabo Kennedy. Para ello se llevarán la mitad de un billete de un dólar y la otra mitad quedará en la sede de la Organización, en Washington», recogía el rotativo.
Cuatro días después, el 22 de julio, el otro periódico de Soria, Campo Soriano, titulaba en portada: «El hombre llegó a la Luna y a las 3,56 del día 21, Amstrong inició su primer paseo por nuestro satélite (...) Amstrong daba lo que se supone es un pequeño paso para el hombre, pero un paso grande para la humanidad. Es exactamente lo que decía en el momento de posar pie en la superficie de la Luna», reseñaba el periódico soriano. 
pegados a los televisores. Aquella madrugada, Soria, como el resto del mundo, vivió pegada a los aparatos de radiodifusión que había. Y fueron muchos los que acudieron al trabajo prácticamente sin dormir. 
Así era Soria cuando el hombre pisó la LunaAsí era Soria cuando el hombre pisó la Luna - Foto: En las casas que tenían la suerte de contar con televisor -que no eran ni mucho menos todas-, la familia y, también, parte del vecindario, se reunió para ver el gran momento. Y algunos de los que no tenían aparato accesible en el barrio, se apostaron frente a los escaparates de las dos tiendas de electrodomésticos del momento, Pablo del Barrio y Vanguard, ambas ubicadas en el centro, para divisar el primer contacto del hombre con el cuerpo celeste. 
«En la madrugada del día 21, la salida del sol sorprendió a los millares de sorianos que desde las cuatro de la mañana se hallaban frente a sus receptores de televisión o de radio, viendo o escuchando las informaciones sobre la llegada del hombre a la Luna. De hecho, las calles de Soria registraban a las siete de la mañana cierta animación, un tanto anormal en lo que se refiere a público. Através de ventanas y balcones, se filtraba la iluminación de las casas en las que sus habitantes se hallaban despiertos contemplando la descripción, informaciones y noticias de toda clase sobre la culminación de esta gesta de tres astronautas norteamericanos fruto de los grandes avances de la ciencia y la tecnología de aquel país», recogía Soria, Hogar y Pueblo días después para explicar la expectación generada. Lo hacía en su sección La Ciudad día a día, donde hablaba también del concurso de amas de casa o de la finalización de las piscinas en el camping de la Fuente de la Teja, que se estrenó el día de Santiago y se llegaron a poner autobuses para el estreno. 
qué ocurría en soria en 1969. Era la Soria de 1969, tan parecida y tan distinta a la actual. Porque, cuando el hombre pisó la Luna y el entonces Príncipe Juan Carlos de Borbón y Borbón fue designado sucesor del generalísimo Franco, en Barcelona ya inauguraban autopistas pero en Soria nos quejábamos de «abandono» y de falta de infraestructuras. «¿Qué quiere hacerse con nuestra Soria? Parece una liquidación», recogía el rotativo el 29 de julio de 1969. Entonces, ya se avisaba de que se estaban desmantelando los servicios ferroviarios:en la línea Burgos-Soria-Calatayud «solo ha quedado un tren» y «ya se habla de suprimir todas las estaciones comprendidas entre Torralba y Castejón», apuntaba la prensa. Medio siglo después, parece que el reloj se quedó parado entonces en un tren de la estación del Cañuelo. O quizá en la de San Francisco (donde ahora está la Junta). Porque, entonces, había dos estaciones en Soria.
La vertiente reivindicativa ya existía pero, ¿cómo era Soria? Vivía una tercera parte más de gente que hoy, pero lo hacía sobre todo en los pueblos. De hecho, la capital no llegaba a los 25.000 habitantes. La ciudad era mucho más pequeña demográfica, y urbanísticamente. De hecho, los que entonces vivían en La Barriada hablaban de «bajar a Soria» cuando se acercaban al centro. Porque en los dos kilómetros que separaban ambos espacios apenas había construcciones. En la Avenida Valladolid, de hecho, solo estaban los cocherones de Obras Públicas, donde actualmente está la estación de autobuses, la Fábrica de Lejías (cerca del edificio de «la Caja», el más alto que había en Soria), el estanco de la Cati y la gasolinera Cica. Poco más. Eso sí, en aquel momento, ya se habían construido los pisos del Cinca. Los levantó el grupo Fernández Pacheco, que anunciaba su complejo de 530 viviendas «cuidadosamente construidas» a un precio especial:5.000 pesetas de entrada y, el resto, en quince años. Para los que no usaron las pesetas sepan que con lo que hoy se paga una comida, 30 euros, antes se abonaba la entrada de un piso.
Y un dato más para que se hagan una idea de cómo han cambiado las cosas. Foto Montoya, que estaba en Puertas de Pro, ofrecía ya su «nuevo sistema de fotos urgentes». Eso sí, la urgencia entonces tardaba «media hora». 
Cuando el hombre pisó la Luna, los jóvenes sorianos se iban a las «Colonias Infantiles» que ofrecía «la Caja General de Ahorros y Préstamos de la provincia de Soria» en Salduero y en Santander. Y, por cierto, por aquellos años, la entidad financiera de referencia en Soria se trasladó a la plaza Mariano Granados. 
Lo de ir al médico tampoco era entendido como hoy en día. Estaba el hospital general, pero había varias clínicas privadas. La de Sala de Pablo (actualmente Galería Cortabitarte), la del Susín (en la zona del San Andrés), la de San Saturio (un poco más arriba), la del 18 de julio, por el Calaverón... Los médicos se anunciaban en prensa. Escuín Vera, el doctor Peñuelas...
Para vestir elegante había que ir a la Sastrería Alfageme, en la Avenida Navarra, y el coche de moda era el Simca, que lo podías comprar en SATE, en la Avenida de Navarra. «Seguro que le gusta correr. Ahora corra seguro», decían sus anuncios, que hoy censuraría la Dirección General de Tráfico. También censuraría, pero la sociedad en general, el lenguaje de entonces. Porque en los anuncios por palabra lo que se buscaban eran «sirvientas», «muchachas para servir»... en lugar de empleadas del hogar. Y porque las personas con capacidades especiales eran entonces, sin filtro, «subnormales». Eso sí, se actuaba «en pro» de ellos. Las noticias de la ciudad las protagonizaban entonces los concurso de balcones y macetas, los festivales, los nuevos matrimonios, y los recién nacidos. Porque... ¡nacían19-20 niños cada dos días! Esos días se recibió también al nuevo alcalde de Soria, Raúl Ladera Vivas. Un hombre «de sólida formación religiosa y esposo ejemplar». 

¿Qué era noticia?
Cuando el hombre pisó la Luna en Soria era alcalde de la ciudad Amador Almajano Garcés. Eso sí, días después de que el Apolo XI regresara a Tierra, hubo cambio y asumió el mando de la ciudad Raúl Ladera. 
César Pérez Blasco era el teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, que por aquella época se ubicaba en la plaza de la Telefónica. Los sorianos pedían la construcción de una residencia sanitaria del SOE(Seguro Obligatorio de Enfermedad) y se proyectaba el gimnasio de los Franciscanos. Entonces, se crearon en Soria dos Institutos Nacionales de Enseñanza (femenino y masculino) y una escuela-hogar con capacidad para 150 internos. 

117.461. Población de derecho
A principios de los 70 la provincia tenía 117.461 habitantes de derecho, es decir, 28.000 más que en estos momentos. Eran más pero, además, se distribuían por el territorio provincial de forma muy diferente a lo que ocurre hoy en día. La ciudad estaba mucho menos poblada. De hecho, en la capital vivían 24.456 personas. Hoy rondan los 39.000.

Rural 
En 1969 la despoblación ya llevaba unos años acechando duramente a esta provincia. Sirva un dato, en los años 40 el censo de Soria llegó a superar los 165.000. 
A principios de los 70 el grueso de la población soriana seguía viviendo en un entorno rural. De los 117.461 habitantes de derecho que tenía esta provincia, 72.392 vivían en una zona rural y 20.511 en lo que se denominaba zona intermedia. Es decir, apenas dos de cada diez habitantes de la provincia lo hacía en la ciudad.  

Agricultores
Un tercio de la población era «económicamente activa» (39.264). De estos, prácticamente la mitad se dedicaba a la agricultura, la ganadería y los montes. En concreto, el sector primario ocupaba a más de 17.000 personas (hoy en día no llega a 3.000). 
«Servicios comunales, sociales y personales», es decir, «administración pública, defensa, servicios de diversión y esparcimiento, servicios personales y de los hogares» ocupaba a 6.491 personas. También el comercio era un sector importante. Daba empleo a uno de cada diez trabajadores. La industria tenía en ese momento en la provincia un peso relativo. Ocupaba al 15% de la población activa.

Solo 199 extranjeros
A finales de los 60, los viajes al extranjero eran una utopía para la mayor parte de la población y los movimientos migratorios con el exterior eran minoritarios. Esto explica que, de las más de 117.000 personas que habitaban Soria, solo 199 eran nacidos en el extranjero, es decir, apenas un 0.1% de la población. Tampoco los movimientos migratorios interiores eran algo habitual. La inmensa mayoría de la población nacía en Soria, vivía en Soria y moría en Soria. No obstante, Soria acogía entonces a 1.926 zaragozanos, 1.457 burgaleses, 1.048 madrileños viviendo en Soria. Nadie de Santa Cruz de Tenerife.