SIN RED

Loli Escribano

Periodista


La primera vez

Siempre hay una primera vez para todo. Estamos en tiempo de estrenos: los que se estrenan en el cargo público, los que se estrenan en las fiestas de los pueblos, los que se estrenan en las piscinas de verano. Políticos, adolescentes, niños. Me gusta observar a los seres humanos; sus comportamientos, sus reacciones, sus modus operandi, sus primeras veces. Parece que es la primera vez que un político se censa en un pueblo que no es el suyo para asumir un cargo que no debería ser el suyo. A eso le hemos llamado toda la vida (democrática) paracaidista. O ‘paraca’. Que como cada vez estamos más economicistas con la lengua, nos comemos las letras. Que levante la mano el partido político de esta provincia que no ha tenido ‘paracas’ en las corporaciones municipales. Se me ocurren así de memoria: Carlos Bermejo, Ignacio Soria, Javier Muñoz, Félix Lavilla. Si consultara, podría cerrar esta columna citando nombres. ¿Qué diferencia hay entre el paraca del Senado y el de un Ayuntamiento rural? Mejor cambio la pregunta, ¿qué similitud hay? Es inmoral en ambos casos. Tres meses han pasado de las Elecciones Generales y dos de las autonómicas, municipales y europeas. Cuando parece que ya lo hemos visto todo, amanece un nuevo día que vuelve a sorprendernos. Sorpresas que asustan. Como si fuera la primera vez que asistimos a la formación de un gobierno. La desaparición del bipartidismo ha descubierto sin dobleces, por primera vez, sus intenciones auténticas, sus intereses, sus mezquindades. Hay una primera vez para destapar la personalidad auténtica de quienes acostumbran a esconderse bajo la piel del cordero. De quienes van mendigando de acá para allá con tal de hacerse con el puesto de sus sueños, llámele senador o senadora, llámele consejero o consejera, llámele liberado o liberada. 
Dejando el aburrido y desquiciante tema político de lado y sus primeras veces,  el accidente de tráfico de Alba de Tormes me ha traído a la memoria mi primera vez en la fiesta de un pueblo. Tranquilos, no les voy a dormir con mis recuerdos. Pero mi memoria me ha hecho pensar en los jóvenes de nuestra provincia. En su primera vez en las fiestas de Garray, de Cabrejas del Pinar, de Vinuesa, de Molinos de Duero. Todos nos hemos ido de fiestas por primera vez.  Esbozo una sonrisa. ¡Qué tiempos! Lo lamentable es que, como los de Alba, se confían y se desplazan de cualquier manera y con cualquiera, «total, si es ahí al lado». Cada vez  proliferan más  los autobuses para que la chavalería viaje con garantías. Aunque las hormonas en la adolescencia hacen de las suyas, confiemos en que los chicos y chicas de Soria puedan rememorar, como yo, dentro de treinta años, su primera vez en las fiestas de los pueblos. 


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