Carmen Hernández

Periodista


Perikopés

En griego, tiene como más enjundia pero es lo mismo que aquí: recortes.Escribo desde la isla de Corfú, un trozo de Grecia sobre las aguas turquesa del mar Jónico. En su capital,hay un pequeño Museo Arqueológico con el frontón dórico más antiguo que se conoce; pero...¡ay!, no funciona el aire acondicionado y, con 32 grados y 76% de humedad,hasta la temible Gorgona parece al borde del colapso. «Hace 8 meses que mandamos el presupuesto a Atenas -me cuenta una empleada en perfecto castellano- pero nada». En el Palacio neoclásico de San Miguel y San Jorge se va la luz cada dos por tres y es frecuente ver turistas sorteando a tientas cofres lacados y jarrones chinos de la colección  de arte oriental.Un grupo de jubilados en traje regional interpreta canciones griegas entre el Listón y la Explanada para completar su pensión de 400 euros. Los corfiotas rezan ante el catafalco de San Spiridón, de cuerpo presente en la catedral en forma de momia. Salud, dinero y amor piden,como siempre, y que se acabe el ‘perikopés’. Urania,una devota de 40 años, ruega al patrón de la isla que su madre salga pronto del hospital. «Tenemos que llevarle la comida y medicamentos y pagar a una enfermera para que la cuide porque las pocas que hay no dan abasto». En el autobús de vuelta al hotel, casi meto el pie en el cubo de una fregona que estaba debajo de mi asiento para que el conductor le dé un repaso al vehículo cuando acabe su jornada...
Y eso que, en 2015, el 62 por ciento de los griegos votó en referéndum no aplicar los recortes que exigía la UE aunque ello conllevara un Grexit.Pero el gobierno de izquierdas de Syriza los aplicó y eso le va a hacer perder las próximas elecciones del 7 de julio, según todos los sondeos, en beneficio de los conservadores de Nueva Democracia.
«Da igual -se encoge de hombros el dueño de la taberna en la que ceno-; aquí no mandan ni unos ni otros sino los hombres de negro de Bruselas».
(Continuará)...