SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Vaya plan

No sé si es tenacidad o contumacia, pero persisto incansable en preguntar al presidente de la Diputación Benito Serrano, por el futuro del Plan Soria, ahora que el gobierno provincial ha cambiado y también, parcialmente, el de la Junta de Castilla y León. La diferencia entre la tenacidad y la contumacia depende de un pequeño pero relevante matiz, mientras que la primera es una virtud atribuible a los que no cejan en sus empeños, pase lo que pase, inasequibles al desaliento, la segunda se traduce en la persistencia en el error. Me  temo que seguir dando la brasa con el plan, cuya ineficacia es, a a estas alturas evidente, es perder el tiempo, o sea una cabezonada más que otra cosa. Por lo visto debo tener algún antepasado aragonés. Recuerden que Soria la repobló hace 900 años Alfonso I el Batallador, Rey de Aragón. 
Una vez hemos constatado que doña Pilar del Olmo nos engañó como a chinos...bueno como a sorianos, que a los chinos ya no les engaña nadie, con el Plan Soria que no sé si está o no vigente, pero al que llegó a atribuir la bajada del paro, la renta per cápita o el crecimiento de la población activa, mientras era aclamada por los compañeros de bancada popular, incluido los procuradores sorianos, ya nos podemos esperar cualquier cosa. Por supuesto que, si sigue adelante nos lo muestren envuelto en papel regalo pero con las partidas ordinarias del presupuesto incluidas para que abulte lo más posible.
No es improbable que, para darle una vuelta al asunto e investirlo de mayor empaque, pospongan su puesta en marcha hasta que el grupo de trabajo que se ha anunciado para establecer medidas contra la despoblación, termine el corta y pega de todo lo dicho hasta ahora. Un año dicen, que sin duda será año y medio y otro tanto para acomodar alguna iniciativa de cara a la galería, que entre pitos y flautas empezará a moverse cuando languidezca la legislatura y convenga fijar en la memoria de los electores el impactante gesto a fin de arrimar sus votos a las siglas que interesen.
Entretanto, y como parece que habrá plazo, si se cumplen mis nefastas previsiones, podríamos aprovechar para evaluar, con algo más de criterio que el aplicado por la señora del Olmo, lo que han dado de sí las iniciativas aplicadas desde la Diputación Provincial. Por ejemplo si tras la puesta en marcha del cheque bebé ha subido algo el índice de natalidad. Me apuesto el bigote a que ustedes saben, como yo, cual es la respuesta a esta ingenua pregunta. Aquello de que los niños nacían con un pan debajo del brazo es cosa de otros tiempos. Menudo plan nos espera.