FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


El programa único

Vox no puede, ni quiere, ocultar de dónde procede su ideología, por llamarla de algún modo: ese "programa único" que exige al PP y a Ciudadanos para propinárselo a los habitantes de la Comunidad de Madrid durante los próximos cuatro años desprende un tufo a "partido único" que tira de espaldas. 
Pero por una vez, que con toda seguridad no servirá de precedente, hay que reconocerle al partido de Abascal, Smith, Serrano y Monasterio una iniciativa puesta en razón, pues, en efecto, esa condición de unidad programática se compagina cabalmente con la realidad, que no es otra que la describe a Vox, PP y Cs como una sola cosa, un solo partido, una unidad de destino si no en lo Universal, sí de andar por casa. Esas peleas que se tienen los tres no son, en puridad, sino peleas de hermanos, de hermanos idénticos. 
Sabido es que Vox aprovecha su momento como Podemos aprovechó el suyo en su día, aunque ha tardado un poco en creérselo. No es raro: los demás no acertamos a creernos todavía la irrupción y el establecimiento de semejante cosa. Ahora bien; una vez que se lo ha creído, que se ha repuesto del estupor que a él mismo le produjo convertirse de súbito en el árbitro de la reacción, si es que no en su dinamizador y en su ideólogo, parece dispuesto a no dejar escapar la ocasión de regresar a los ignominiosos tiempos del partido único cuanto territorio, concejo o institución se le ponga a tiro, nunca mejor dicho. 
Quienes lo van a tener más difícil con Vox en la actual coyuntura, en la de su momentáneo liderazgo de la carcunda, son los humoristas, pues el asunto deja de tener gracia, si es que alguna vez la tuvo. Ese programa único, que consiste básicamente en exonerar a los ricos de pagar impuestos y en perseguir a los extranjeros pobres (inmigrantes) como si no hubiera un mañana, o como si hubiera que negarles el pan y la sal desde mañana mismo, ese programa único, digo, ya no es un chiste de esos pueriles y groseros a que nos tenía acostumbrados, sino una amenaza que no puede suscitar risa ninguna. 
Vox exige un programa único para la partida única de la derecha, y si bien no es la primera vez que va de farol, que amaga y no da, también puede ser la primera en que, consciente de la ansiedad de sus hermanos idénticos, y de su arrugamiento, amague y dé. De momento, "han pasao" porque sus hermanos idénticos les han dejado pasar, pero ahora se les ha despertado el hambre y van directos a la cocina.


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