CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Está a punto el disparate

O Pedro Sánchez es un irresponsable, o un mentiroso, o un hombre con tan desaforada ansia de poder que es capaz de entregar su país a quien sabe que va a destrozarlo. Porque lo sabe: Sánchez ha repetido hasta la saciedad que Pablo Iglesias no es un hombre que merezca confianza, y además es un político que defiende lo contrario de lo que Sánchez considera indispensable para salvar este país de sus problemas más acuciantes. Si se confirma lo que Podemos y Moncloa filtran estas últimas horas, España se encontrará en una situación de máximo riesgo, pero además Sánchez demostrará que es él, más que Iglesias, la persona en la que no se puede confiar.

Sánchez advirtió que no quería a Iglesias en su gobierno, pero parece –todo está en modo “parece”- que acepta a Montero. ¿Es Sánchez tan ingenuo que cree que Montero va a hacer más caso al presidente de gobierno que a su marido y máximo dirigente de su partido? Como es difícil creer en la ingenuidad del dirigente socialista, si se perpetra el crimen solo cabe pensar que Sánchez toma por idiotas a los españoles si pretende venderles que Montero no tiene nada que ver con la línea política de Pablo Iglesias. O si pretende vender a los españoles que Podemos es un partido que defiende a ultranza a su patria, que no aceptará apartarse ni un milímetro de la legalidad, que jamás aceptará que se ponga en riesgo la unidad territorial, que no cuestionará la forma de Estado ni castigará fiscalmente a los españoles que han conseguido, con su esfuerzo y sin saltarse ni una coma de la ley, hacerse con un pequeño o gran patrimonio.

Si se llega a un gobierno de coalición, posibilidad que Sánchez negó por activa y por pasiva, la palabra del presidente no valdrá nada, pero se demostrará también que el presidente en funciones tiene una visión política deplorable, porque pactará con un partido que se ha dejado en el camino un tercio de sus votos, ha perdido a sus mejores dirigentes, defiende el chavismo y el castrismo -anda que no se lo ha echado en cara Sánchez a Iglesias- y que no tiene ni idea de cómo se cuadran las cuentas, porque lo suyo es la demagogia.

Que no venga Sánchez con que su modelo es el portugués. Lo primero, porque Antonio Costa no es, para fortuna de los portugueses, Pedro Sánchez. Para Costa, Portugal es lo más importante, mientras que para Sánchez es el poder. Segundo, porque Costa no ha metido a los comunistas y miembros del Bloque de Izquierdas en su gobierno, sino que pactó un programa que cumple escrupulosamente y que ha provocado el tan mencionado “milagro” portugués.

El milagro de Sánchez, si se cumple lo que se comenta en PSOE y Podemos, será sobrevivir al desastre que prepara. Desastre para España… y para quien promueve ese disparate.


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