¿Por qué se sientan los mozos en el encierro de San Fermín?

EFE
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La quejas se centran en el excesivo protagonismo de los cabestros en torno a la reses bravas y el abuso de antideslizante en el pavimento, que hacen perder la esencia de unas fiestas marcadas por la emoción de las carreras entre toros y corredores

La sentada de los mozos en los Sanfermines más polémicos - Foto: JON NAZCA

Pamplona enfila desde hoy la recta final de los sanfermines a la espera de una nueva oleada de visitantes, en una jornada en la que de nuevo el encierro ha sido protagonista tanto por su emoción como por una protesta de los mozos contra algunas medidas que en los últimos años han aumentado la seguridad de esta carrera.
La protesta no ha llegado a cuajar de forma contundente, pese a la convocatoria para realizar una sentada que desde ayer circulaba en las redes sociales, y que, con pocos seguidores esta mañana, pretendía rechazar medidas adoptadas por los organizadores de los encierros y que en los últimos años han supuesto carreras más rápidas, con menos heridos por asta y más por traumatismos, y con más dificultad de los mozos para encontrar hueco ante los bravos.
El líquido antideslizante que el Ayuntamiento de Pamplona vierte sobre parte del recorrido de la carrera, que facilita un mejor agarre de las pezuñas de los animales y evita sus caídas, o los mansos contratados para acompañar a los toros, que dirigen a la manada de forma veloz y compacta, son las principales causas de estos encierros "sin emoción", lamentan desde hace años los corredores.
Sin embargo, la mayor seguridad en la carrera es irrefutable por las cifras de corneados, que han disminuido en los últimos años hasta quedarse casi en anecdóticas para un acto tan masificado.
Y en esa estadística por haber dejado un corneado entrará el quinto encierro de las fiestas de 2019, corrido este jueves por toros de la ganadería madrileña de Victoriano del Río y que, con dos minutos y 50 segundos de duración, ha resultado el más largo de estos sanfermines, aunque ha sido debido a que uno de los astados ha permanecido despistado unos segundos a su llegada a la plaza.
El único herido por asta ha sido S.A.G., de 39 años de Palma de Mallorca, quien ha quedado ingresado en el Complejo Hospitalario de Navarra, hasta donde se ha trasladado a otros cinco corredores con traumatismos y contusiones, y en cuya UCI se recupera favorablemente desde ayer J.K., estadounidense de 19 años con un traumatismo craneoencefálico.
Finalizado el encierro, los desayunos para unos y el camino a casa para los trasnochadores ha sido el destino de miles de personas que de nuevo han inundado las calles, que ya evidencian el paso de tanta fiesta pese al esmero con el que a cualquier hora se empeñan los servicios de limpieza, si bien en los primeros días de fiestas la cantidad de basura recogida de las calles y plazas ha bajado un 15 % respecto a los mismos días del año pasado.
Y como todos los días, la plaza de los Fueros ha acogido una de las citas con sabor más autóctono, el de los campeonatos y exhibiciones de deporte rural.
Las jotas, la música de banda y, en general, la música en cualquier lugar de la ciudad, han animado una mañana de nuevo soleada y calurosa para facilitar los paseos y el encuentro con los amigos en la calle y en las terrazas de la ciudad.
Ya por la tarde la plaza de Toros celebrará la lidia de los seis astados de Victoriano del Río, misión que llevarán a cabo los diestros Antonio Ferrera, El Juli y Pablo Aguado, quienes actuarán ante un público dividido claramente en dos actitudes, la más seria de los tendidos de sombra, y la jaranera y bulliciosa de los de sol, donde las peñas campan a diario con sus charangas y sus cánticos