España empieza con mal pie el Europeo

Europa Press
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Italia amarga el debut de la 'Rojita' aprovechándose de sus errores (3-1)

España empieza con mal pie el Europeo - Foto: ALESSIO MARINI

La selección española de fútbol ha perdido este domingo por 3-1 ante la anfitriona Italia durante la primera jornada del Campeonato de Europa Sub-21, viendo cómo dos goles de Federico Chiesa han guiado la remontada en favor de la Azzurra tras el tanto inicial de Dani Ceballos. 
Así, los pupilos de Luis de la Fuente comenzaron con mal pie su andadura en el Grupo A, donde previamente el equipo de Polonia se había impuesto por 3-2 a Bélgica. Y eso que los primeros compases de la Rojita en este torneo fueron vibrantes, subida a lomos de un Ceballos con hechuras de líder. 
Las gradas del estadio Renato Dall'Ara estaban siendo testigos de una gran actuación del madridista, que además abrió el marcador con un golazo a los nueve minutos. Tras recibir el balón en la frontal, algo escorado hacia el lado izquierdo, el 10 español se perfiló para enganchar un derechazo al palo opuesto. 

Pero Italia despertó y España, en lugar de buscar más goles, decidió replegarse. Así, el encargado de llevar la batuta fue Chiesa, incesante en cada cabalgada por el extremo zurdo. De tal manera, él mismo igualó el marcador en el minuto 36 y de una forma algo curiosa, pues se marchó en velocidad hasta la línea de fondo y golpeó a media altura pero tan cerrado que la pelota se coló en el marco defendido por Unai Simón, quien se esperaba un centro.

 

Pena desde los 11 metros

Al volver de vestuarios, y lejos de rebajar su entusiasmo, el cuadro italiano siguió atacando a la vez que España cedía espacios. Y fruto de ello llegó el 2-1 en el minuto 64, de nuevo con la rúbrica de Chiesa. El 14 de los anfitriones, vigilante desde el segundo palo a una ofensiva por el costado diestro, se encontró dentro del área con un balón suelto tras una serie de rechaces y embocó su segundo tanto a placer. 
Pese al empuje de la Rojita, más por vergüenza torera que por verdadera convicción, la sentencia del 3-1 fue obra de Lorenzo Pellegrini al transformar un penalti que habían cometido sobre él mismo por un agarrón. La polémica acción, corroborada desde el VAR, además le costó la tarjeta amarilla a Carlos Soler, éste sin la chispa que se le esperaba. 
Pellegrini hizo el tercero de Italia con parsimonia e hizo las delicias del público del estadio boloñés, que celebró un triunfo vital para las aspiraciones de su selección de cara a estar en las semifinales y, gracias a ellos, conseguir una de las cuatro únicas plazas que están en liza en este campeonato para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.