COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La mejor solución

La gran mayoría de los españoles, según las encuestas publicadas recientemente están en contra de la celebración de nuevas elecciones. Unos lo hacen por responsabilidad, porque consideran que los políticos han de armar el cesto de la gobernabilidad con los mimbres que les han dado, otros por hartazgo y otros más porque consideran que en unos nuevos comicios solo se produciría un trasvase de votos entre bloques y es muy posible que se mantuviera la inestabilidad. Y con una mayor abstención.

De creer a los principales dirigentes políticos, ninguno de ellos quiere que se produzcan las cuartas elecciones generales en cuatro años. Los de la izqiuerda porque considean que las urnas han sido meridianamente claras para que haya un gobierno progresista en cualquiera de sus formulaciones, y los partidos de la supuesta nueva política porque temen la reagrupación del voto en los primogénitos, PSOE y PP. En el PP afirman que no quieren elecciones pero les vendría bien una nueva convocatoria y han comenzado a poner en marcha algunas iniciativas que parecen producto de un golpe de calor, y que tienden más a enredar el ambiente que a la búsqueda de una verdadera solución.

Ese deseo mayoritario de los ciudadanos de que se encuentre “una solución antes de ir a elecciones” y que eso es “lo mejor”, es lo que verbalizó Felipe VI en los jardines de Marivent. Hasta en Podemos han reconocido que lo manifestado por el Rey es lo que piensa todo el mundo. 
Pero a partir de ahí se producen las discrepancias sobre como interpretar sus palabras más allá de lo evidente y a quien interpelan en primer lugar, si se trata de un toque de atención a Pedro Sánchez, pendiente de un nuevo encargo para presentarse a la investidura cuando presente los avales necesarios para ello, o si lo hace a a los otros dos partidos constitucionalistas, PP y C´s para que faciliten la investidura y que con todo su derecho como partidos de la oposición pueden no hacerlo pese a que con su actitud tampoco se lo ponen fácil a la Jefatura del Estado, que por supuesto no ha manifestado nada relevante respecto a como articular ese deseo, que sin duda es “lo mejor” aunque cualquiera de las soluciones que se adopte tendrá respaldo constitucional. Las palabras de Felipe VI, como cada uno de sus gestos, tiene adeptos y detractores en función de como se analicen sus funciones constitucionales, aunque en esta ocasión hay acuerdo acerca de que no ha tenido intención de 'borbonear'.

A la espera de lo que diga hoy Pedro Sánchez, tras su audiencia veraniega con el rey, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha echado un capote para minimizar la polémica sobre el rey al proponer que el líder del PSOE se retire de la carrera o de que los socialistas se abstengan -como hicieron en 2016 para permitir que gobierne el presidente del PP, Pablo Casado, en coalición con Ciudadanos. Si no fuera porque se trata de una cuestión tan seria podría interpretarse que se trata de una serpiente de verano para estar entretenidos en la canícula. Las diferencias existentes entre la situación de hace tres años en la que se permitió gobernar al candidato más votado, Mariano Rajoy, y que había armado el acuerdo de legislatura con Ciudadanos no tiene similitud con la que se vive en estos momentos. El PSOE no cuestionó la figura de Rajoy, lo que si había hecho Albert Rivera.


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